Liu Bolin nació en Shandong, China, se formó como escultor en la Central Academy of Fine Arts y se graduó también del máster en bellas artes. Durante años trabajó como escultor, pero decidió dar un giro a su carrera centrándose en la fotografía, aunque fusionándola con otras disciplinas.

En sus piezas se mimetiza con el entorno, pintando su ropa y su cuerpo para camuflarse con monumentos, esculturas, y todo aquello que le sirva para reflejar sus inquietudes acerca del siglo XXI. Es por esa capacidad de camuflaje por la que se ha ganado el sobrenombre de The Invisible Man, El Hombre Invisible.

Liu Bolin

Algunas de sus críticas sociales y políticas van dirigidas a su país natal, como la fotografía en la que se retrata frente a su antiguo estudio después de que lo demolieran; pero ha visitado muchos países para tratar distintos temas. En la exposición se muestran siete secciones que recogen diferentes bloques temáticos, un total de unas 80 obras correspondientes, entre otros, a sus campañas publicitarias y a su visión de las distintas cuestiones que afectan a la vida diaria de las personas (se le puede ver oculto entre frutas en el supermercado, entre los edificios de una ciudad, o entre las revistas de un kiosko para mostrar el problema de consumismo actual). 

 

La sutil ironía de un camaleón

Junto a algunas de las fotografías se expone el traje pintado original que usó para camuflarse, con capacidad camaleónica, en sus obras. Cada foto conlleva un largo proceso de preparación y cálculo, y suele aparecer él solo. Pero para alguna serie aparece con más gente, como en Migrantes. Para esta serie buscó a migrantes subsaharianos reales y los pintó para mimetizarlos con pateras y playas, representando así el drama que viven miles de personas que muchas veces parecen invisibles.

Liu Bolin

Otra de sus series más aclamadas por el público es la que llevó a cabo en Italia. Liu Bolin, fascinado por la conservación de todas las obras de arte que esconde el país, decidió hacer una colección en la que apareciera fusionado con esculturas, monumentos históricos y otros edificios. Pero a lo largo de su trayectoria se ha fotografiado con todo tipo de fondos, hasta con montañas de desperdicios orgánicos en la India.

Lo que tienen en común todos sus trabajos es su objetivo de hacer reflexionar al espectador sobre temas de antropología, sociales, de identidad y de política. Como dice el Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”, y por eso Liu Bolin reta a su público a descifrar sus mensajes, aparentemente ocultos pero con un gran poder de protesta silenciosa.

Liu Bolin

Sus fotografías han sido expuestas en museos de todo el mundo, y ha colaborado con instituciones y personajes públicos muy reconocidos. El museo del Louvre, Harper’s Bazaar y Jon Bon Jovi son algunos de los nombres propios que se asocian con el artista. Y ahora el Palacio de Gaviria también lo será gracias a esta exposición, la primera dedicada al Invisible Man en Madrid, que muestra una retrospectiva de trabajos que realizó principalmente en 2005 bajo el título Hiding in The City.

Estará abierta al público hasta el 15 de septiembre en la calle Arenal, 9 y ha sido organizada por Arthemisia en colaboración con la galería Boxart de Verona.

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