El paso del tiempo es un juez insobornable que pone a cada cual en su sitio. Nada como el transcurso de los años para hacer de un disco una obra digna de ser recordada o simplemente un número más en nuestra colección. 1979 fue considerado en su día un año excepcional para la música, pero es tal vez ahora, 40 años después, cuando tenemos verdadera perspectiva para apreciar qué álbumes editados por entonces conservan su encanto y su validez, superando por tanto la exigente prueba del tiempo.

Por supuesto, podríamos haber apostado por discos distintos, centrarnos en los nacionales o ampliar la lista a 20, 50 o incluso cien. Cada cual puede elaborar su propia lista, pero esta que viene a continuación es la nuestra, y es probable que encuentres en ella más de un candidato a incorporarse en tu colección privada.

 

1 Cool For Cats, Squeeze

Cualquiera de los cuatro primeros discos de Squeeze podría aparecer sin problemas en una lista con lo mejor de cada año, de la nueva ola británica o de discos imprescindibles. En 1979 los londinenses editaron su segundo trabajo, el cual contenía cuatro singles que entraron en el Top del Reino Unido: Up The Juction, Slap and Tickle, Goodbye Girl y la que daba título al LP. Son ejemplos absolutos y maravillosos de la new wave británica, bordeando el pop, con reminiscencias de The Kinks, con encantadoras melodías y unas trabajadas armonías vocales. Muy originales, sencillos y directos.

 

2 Get The Knack, The Knack

A veces el éxito de una canción sepulta la carrera de una banda. Esto es absolutamente evidente en el caso de The Knack. La banda de Los Ángeles debutó con este disco que consiguió vender más de un millón de copias en menos de dos meses. El álbum incluía la canción My Sharona que ocupó el primer puesto de la lista Billboard durante seis semanas. El recuerdo de este gran tema impide sin embargo evaluar correctamente un LP redondo con su sabia mezcla de power pop, new wave y rock and roll. Un ejemplo del sonido guitarrero de esos años. Conviene no perderse Let Me Out, Frustrated o Good Girls Don´t, canciones en las que brilla el talento compositivo del dúo formado por Doug Fieger y Berton Averre.

 

3 - Squeezing Out Sparks, Graham Parker

La carrera discográfica de Graham Parker empezó en 1976 unida a una banda de acompañamiento: The Rumour. Un súper grupo formado por grandes músicos de bandas de pub rock como Ducks Deluxe, habituales de los tugurios londinenses y de las sesiones de grabación de artistas como Nick Lowe o Elvis Costello. Parker había grabado anteriormente tres espléndidos álbumes para el sello Mercury pero su relación no había resultado demasiado cordial, así que cuando se liberó de sus ataduras contractuales grabó este magnífico LP con la producción de un histórico, Jack Nitzsche. El disco contiene joyas como Local Girls, Discovering Japan, Protection o You Can´t Be Too Strong. Un monumento. 

 

4 Mingus, Joni Mitchell

Entre la amplia discografía de la canadiense Joni Mitchell, cualquier referencia es lo suficientemente interesante e importante como para ser incluida en una lista de grandes discos. Este fue su décimo álbum de estudio y lo realizó en colaboración con el músico de jazz Charles Mingus, el cual fallecería pocos meses después de su grabación. De hecho su publicación fue póstuma, ya que Mingus falleció en enero y el LP salió a la calle en junio. Se trata de un trabajo bastante minimalista, experimental y extraño, con cuatro temas compuestos por el músico de jazz y el resto por la rubia cantante, que también se encargó de las letras. Visto con la perspectiva del tiempo, el álbum es extremadamente avanzado y realza una vez más la figura de Joni Mitchell. Por cierto, la portada también es obra suya, ya que la pintura es otra de sus habilidades y pasiones.

 

Rust Never Sleeps, Neil Young

Otro canadiense y otro ilustre músico. En ese año 1979 Neil Young publicaba un disco grabado principalmente en directo y mitad acústico y mitad eléctrico. Acompañado por los Crazy Horse (Frank “Poncho” Sampedro, Billy Talbot y Ralph Molina), el guitarrista, cantante y compositor le dio una vuelta de tuerca a su propuesta en directo, a la que bautizó como “la corrosión nunca duerme”, un título tomado de un slogan de una marca de pinturas y sugerido por el líder de la banda Devo, Mark Mothersbaugh. Visceral y lleno de talento e inventiva, el disco señala el camino de sus próximas aventuras y distorsiones con Powderfinger o su delicadeza extrema o abrasiva de Hey Hey, My My (Out Of The Blue) / Hey Hey, My My (Into The Black). El genio de Neil Young nunca descansa.

 

6 Into The Music, Van Morrison

Durante muchos años todo lo que rugía el León de Dublín era de una extremada categoría y este disco se publicó en una gran etapa creativa e interpretativa. Y eso que ya llevaba diez soberanos discos publicados. No obstante, Into The Music está considerado como uno de sus mejores álbumes. Producido por el mismo y con la ayuda de Mick Glossop como ingeniero (Magazine, Public Image Ltd, The Waterboys, Frank Zappa, Lloyd Cole…), el LP se grabó en Sausalito, California, y la voz de Van Morrison suena aterciopelada y profunda. Entre las diez buenas canciones que componen el álbum se encuentra Bright Side of the Road, uno de sus mayores éxitos y de sobra conocida por el público español gracias a la versión que hicieron los malagueños Danza Invisible.

 

7 The Beat, Paul Collins Beat

El entonces jovencísimo Paul Collins venía de tocar la batería con The Nerves en compañía de Peter Case y de Jack Lee. Con ellos había conocido el éxito gracias a la canción Hanging On A Telephone que convirtió en un éxito Blondie. Paul ya había compuesto varias canciones para el trío pero fue en este primer álbum donde se destapó como un gran intérprete y, sobre todo, como el autor de un puñado de canciones que dibujan las bases de lo que desde ese momento iba a ser el moderno power pop. Un LP en el que no hay canción mala, todas son tremendas. Si hay que quedarse con alguna, tal vez la incombustible Rock n Roll Girl, o la pegadiza Different Kind of Girl, o la trepidante You Won´t Be Happy. Han pasado los años y Paul Collins sigue siendo el rey.

 

8 Highway to Hell, AC/DC

Este fue el sexto álbum de estudio de la mítica banda australiana de rock y el último en el que aparecía como cantante principal Bon Scott, quien falleció unos meses después. Hasta ese momento todos los discos de AC/DC lo había producido el dúo George Young y Harry Vanda (los de Flash And The Pan!!!, además de fundadores de Easybeats). George era el hermano mayor los guitarristas del grupo, Angus y Malcolm Young, así que conocía de sobra el sonido, las costumbres y manías de la banda. Para que pudieran acceder al mercado estadounidense, su compañía les propuso recurrir a un productor que les acercara al gusto norteamericano. Tal vez fuera eso o tal vez las canciones, especialmente Highway to Hell, pero el caso es que desde ese momento irrumpieron en USA y se convirtieron en la leyenda que todavía siguen siendo. Si anteriormente habían puesto los pilares del hard rock, con este disco los profundizan y los entierran cerca del infierno.

 

Drums and Wires, XTC

Durante muchos años, XTC ha sido uno de los secretos mejor guardados de la new wave británica. Y todavía, para muchos, sigue siéndolo. Una pena porque es una de las mejores bandas que ha producido el Reino Unido. Muchos se acuerdan todavía del impresionante concierto que dieron en agosto de 1980 en el estadio Román Valero junto a The Police y Dr. Feelgood. Este es el tercer disco del grupo y el primero con el guitarrista Dave Gregory en sustitución de Barry Andrews. Los líderes de XTC, los señores Andy Partridge, principalmente, y Colin Moulding tenían una concepción absolutamente creativa de la música. El pop que proponían entraba en los terrenos de la psicodelia, de la new wave, del barroco, de los Beatles, de los Beach Boys… La canción `Making Plans For Nigel´ que abre el disco introducedirectamente al oyente en otra dimensión, en un universo de colores, sonidos y formas que deslumbraba. Pura fascinación.

 

10 Reggatta de Blanc, The Police

Se cumple medio siglo de la llegada del hombre a la luna y este disco del trío británico The Police incluía una canción que hoy tiene más vigencia que nunca: Walking On The Moon. Este era su segundo álbum y confirmaba plenamente las expectativas creadas por el grupo con su debut, Outlandos d´Amour. Además incluía algunas de las mejores composiciones de la banda, como Message In A Bottle, Bring On The Night o The Bed´s Too Big Without You, todas ellas firmadas por su cantante y bajista Sting. Esa personal mezcla de new wave, pop y reggae sigue resultando muy original y atractiva hoy en día. Quizás `Reggatta De Blanc´ no fuera su obra cumbre, ya que su canción estrella, Roxanne, estaba incluida en su álbum de debut y su disco más exitoso y de mayores ventas fue el quinto y último, Synchronicity, pero posiblemente sea el más completo de su discografía, el de mayor calado. Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para The Police.

 

Y la lista continúa...

Evidentemente, además de estos diez señalados hay otros grandes discos que también cumplen cuarenta años, como por ejemplo London Calling, de The Clash o Unknown Pleasures, de Joy Division, pero de ellos ya hemos hablado en Port tanto en la lista de los mejores álbumes dobles como sobre el aniversario del LP de la banda de Manchester. Pero al margen de ellos, también deberían aparecer el Damn the Torpedoes de Tom Petty & The Heartbreakers, el Breakfast In America de Supertramp, los incomparables Fleetwood Mac con su Tusk, el primero de The Pretenders, The Cure con Three Imaginary Boys o la banda de Howard Devoto, Magazine, con Secondhand Daylight. Y más… muchos más.