HBO es de las pocas plataformas de televisión a la carta que aún se resisten a la fórmula Netflix de consumo compulsivo, ese triunfal “nosotros te damos la serie entera y tú la devoras a tu ritmo”. El canal de suscripción de WarnerMedia sigue ofreciendo sus series en pequeñas dosis, al viejo estilo. Capítulo a capítulo, a un ritmo de uno por semana.

Aunque muchos espectadores acostumbrados al binge watching prefieren esperar a que las temporadas están completas para poderse embarcar en un maratón a la carta cuando les apetezca, tampoco falta el espectador no maratoniano, que pretende estar al día y espera al lunes para ver en tiempo real el último capítulo de Euphoria o al jueves para obtener su dosis de El cuento de la criada.

De las series con temporada en curso actualmente en la cadena, las dos citadas y Big Little Lies son las que están acaparando los focos. Sin embargo, vale la pena darles otra oportunidad también a productos tan sólidos y con tanto interés como estos cinco, una muestra del sello de calidad y la profundidad de armario del catálogo HBO. Hay drama, comedia y ficciones de género. Hay, sobre todo, televisión a la carta moderna y de muchos quilates.

 

1 Snowfall (Tercera temporada)

Creada por John Singleton, Eric Amadio y Dave Andron, esta serie producida por FX y de la que HBO ofrece nuevos capítulos cada viernes es la crónica de la devastadora epidemia del crack que sufrieron la ciudad de Los ángeles y todo Estados Unidos en la primera mitad de la década de los 80. Drama coral, Snowfall traza una completa panorámica del tráfico de esta droga que abarca a clanes de narcos afroamericanos y latinos y a un agente de la CIA que actúa de intermediario entre los traficantes angelinos y las guerrillas contrarrevolucionarias de Latinoamérica.

En esta tercera temporada, la serie ha llegado ya al verano de 1984, el de las Olimpíadas de Los Ángeles, pero también el primero en que el consumo de crack empezó a convertirse en un serio problema de salud y de orden público. En este contexto, prosigue la ascensión a la más descarnada cumbre del narcotráfico del joven y brillante Franklin (Damson Idris), un genio del mal en ciernes que paso a paso va aparcando sus escrúpulos y reticencias morales para embarcarse en una espiral de violencia y degradación que, de paso, le está haciendo inmensamente rico. El madrileño Sergio Peris-Mencheta está estupendo en la piel del luchador mexicano y narco más o menos reticente Gustavo ‘El Oso’ Zapata, uno de los personajes con más sustancia de esta ficción inteligente y sin concesiones.

 

2 Gösta (Primera temporada)

Al sueco Lukas Moodysson se le rinde culto por películas como la crudísima Lilya Forever o la valiente y entusiasta Fucking Amal. Su primer proyecto televisivo es una comedia episódica centrada en la vida cotidiana de un tal Gösta (Vilhem Blomgren), un psicólogo infantil que se asoma a la treintena sin renunciar del todo a su pretensión de convertirse en la persona más amable y bondadosa del mundo, por mucho que el malvado universo parezca conspirar contra sus encomiables intenciones. Una historia, en fin, de pez fuera del agua, el bienentencionado urbanita tratando de ser feliz rodeado de pueblerinos que le tratan con divertido recelo, a lo Doctor en Alaska. Si te has preguntado alguna vez de qué se ríen los suecos, aquí tienes la respuesta.

 

3 Krypton (Segunda temporada)

Esta serie de SyFy ha aterrizado en la parrilla de HBO España para aportar una saludable dosis de ciencia ficción y mitología friki. Creación del director, novelista y guionista (de cómic, de cine y de videojuegos) David S. Goyer, la serie nos lleva de viaje al planeta natal de Superman 200 años antes del nacimiento del superhéroe de la capa roja. Allí asistimos a la conquista del planeta por parte de las hordas del general Dru-Zod, una especie de narcisista tirano galáctico al que se enfrenta el demócrata Seg-El, futuro abuelo de Superman. En la segunda temporada, el régimen fascista de Zod ya se ha hecho con el control del planeta y los esforzados resistentes han pasado a la clandestinidad.

 

4 La perturbación (Primera temporada)

Stranger Things ya se ha encargado de demostrar que la mezcla de melodrama adolescente y terror sobrenatural sigue siendo una fórmula ganadora. En similares parámetros se mueve esta serie recién estrenada, la historia de la llegada de Becca (la actriz canadiense Holly Taylor) a un nuevo hogar de acogida en una apartada zona rural. Sus nuevos padres resultan ser una pareja francamente antipática, por no hablar del hijo biológico de estos, un chaval de 11 años decidido a hacerle la vida imposible a la nueva integrante de la familia. Para colmo de males, una serie de extraños sucesos empiezan a darle un giro inquietante a lo que empezó siendo una un tanto exótica historia de rebeldía adolescente y desencuentros domésticos.

 

5 Pose (Segunda temporada)

Sin duda, una de las joyas (no del todo ocultas) de la televisión moderna. Ryan Murphy puede ser un creador un tanto irregular (se puede adorar Glee y Nip/Tuck y, a la vez, destestar Feud American Horror Story), pero todo lo que hace lleva su sello de imaginación desbocada y extravagancia exquisita. En Pose conviven la adoración de Murphy por los 80 y primeros 90, su fascinación nostálgica por la Nueva York alternativa (en concreto, por la subcultura gay y la escena de la música de baile) y muy certeras cargas de profundidad política, porque en el fondo la serie es una crónica de la consolidación de la cultura yuppie neoyorquina, con Donald Trump y su imperio de la frivolidad y el lujo como inquietante telón de fondo. En la segunda temporada, llegamos a 1990, justo en el momento en que el éxito de Vogue, el single de Madonna, pone de moda la escena subterránea en que se mueven los personajes.