Muchos de los grandes directores del cine contemporáneo han pasado alguna vez por el mundo de la publicidad, aproximándose a estos encargos con toda profesionalidad, dando rienda suelta a una creatividad sin límites y, a menudo, rompiendo con lo establecido en el gremio. Aquí celebramos las obras de cuatro de los más reconocidos en el ámbito, pero hay mucho más: desde Michel Gondry creando un mundo de fantasía entre nubes para Air France a David Lynch atreviéndose a vender un coche.  

 

1 Los siete mundos, de Ridley Scott

A Scott se le celebra por clásicos rompedores de la ciencia ficción cinematográfica como Blade Runner o Alien, pero antes de convertirse en uno de los cineastas de referencia de Hollywood en los últimos 70 y en la década de los 80, el británico se ganaba el pan en la industria publicitaria. Consiguió revitalizar la marca Chanel No. 5 y se adentró en el imaginario colectivo con sus spots para Pepsi o Apple. ¿Podría ser 1984 el anuncio más importante de la historia del marketing? Después de muchos años ajeno al mundillo, ahora ha vuelto para firmar para la exclusiva marca de bourbons Hennessy un encargo publicitario con toda la epicidad de sus mejores películas.

 

2 My Life, My Card, de Wes Anderson

Hay directores inconfundibles y luego está Wes Anderson. Crúzate con una película suya e identificarás su firma al segundo. Los mundos que crea son radicalmente suyos y su paso por el mundo de la publicidad se ha regido según sus propios criterios cinematográficos. Quizá el mejor ejemplo de su talento sea el encargo que realizó para American Express, en el que se resume toda su idiosincrasia en dos intensos minutos. Ritmo de vértigo, humor con corazón, un ánimo de no tomarse muy en serio a sí mismo y la auténtica proeza de vender con insultante facilidad un producto tan difícil de adornar como una tarjeta de crédito que cada vez admiten en menos lugares. Genio y figura. 

 

3 The New Fragrance, de Spike Jonze

Mientras contamos los días para que Spike Jonze vuelva a la dirección cinematográfica (ya hace seis largos años de Her), siempre es bueno recordar que en 2016 nos puso el cerebro en órbita con un spot para Kenzo protagonizado por Margaret Qualley y con un tema original  de Sam Spiegel & Ape Drums. La firma japonesa sabía perfectamente lo que obtendría encargándole el trabajo a Jonze, una obra revolucionaria, que rompía las reglas y abría nuevos caminos para la industria publicitaria, siempre con esa voluntad de mezclar técnicas, de hacer colisionar mundos y disciplinas en un algo nuevo, diferente y absolutamente genial. La creatividad es esto. 

 

4 Miss Dior Cherie, de Sofia Coppola

Viendo el anuncio que Sofia Coppola hizo para el perfume de Christian Dior Miss Dior Cherie parece como si hubiese vivido toda la vida en París. Pero es que una de las virtudes cinematográficas de la hija de Francis Ford es su visión para saber crear un ambiente. Cada una de sus películas, mejores o peores, lo han conseguido, de la Francia de María Antonieta a la melancolía de rascacielos del Tokio de Lost In Translation. Con este spot ocurre tres cuartos de lo mismo. Los resultados fueron tan satisfactorios para la firma de lujo, que repitió unos años después, junto con Natalie Portman