"El surf es la manera que tenemos de expresarnos encima de una ola. El surf es un arte", dijo el surfista vasco Eneko Acero. Y en el caso de Sean Soro, más conocido como Hula, esta frase es completamente literal: es más, podemos decir que Hula es un artista que utiliza la tabla de surf como un utensilio esencial para su pintura. 

Natural de Oahu, isla estadounidense que forma parte del archipiélago de Hawái, Hula siempre tuvo pasión por la naturaleza en general y por el océano en particular, cosa que le llevó de cabeza al surf. Y de esa misma pasión nació su vocación artística: a los 18 años, empezó a pintar grafitis sobre muros, piedras, rocas o cualquier otra superficie que limitase con el agua.

A los 21 años, Hula se fue a Nueva York, donde logró un impagable escenario para sus pinturas, y una infinita repercusión. Si antes su obra solo se conocía en Hawái, ahora que tiene 28, es popular en todo el mundo, gracias a la onda expansiva de la ciudad. También ha sido importante la ayuda de Kapu, hermano gemelo de Hula que inmortaliza con su cámara todas las obras, para colgarlas en su Instagram (@the_hula) o publicarlas en medios del calibre de CNN, The Guardian Daily Mail, pero también el revistas de arte como Hi-Fructose o de surf como Wipeout

 

Arte sobre las olas

A la hora de ponerse a trabajar, Hula suele escoger superficies que salen del agua: se acerca a ellas sobre su tabla de surf, y sobre ella hace equilibrios para pintar sus dibujos ultrarrealistas. El artista ha pintado sobre muros portuarios, muelles abandonados, barcos varados, rocas situadas al filo de cataratas y hasta icebergs. Casi siempre pinta figuras femeninas, porque, según confiesa en su perfil de la plataforma RawArtists, "su belleza natural y suavidad contrastan con la melancolía de mis mensajes".

Y es que el mensaje de Hula tiene una clara intención ecologista, y trata de advertir sobre los desastres del cambio climático provocando emociones con su arte, abriendo un silencioso pero eficaz debate sobre la conciencia medioambiental. El futuro del planeta obsesiona a Hula por su condición de artista y también de surfista, pues aquel que coge olas entra a menudo en comunión con lo natural.

Naturalmente, Hula trabaja siempre con pinturas al óleo fabricadas con técnicas totalmente biodegradables, utilizando componentes como aceite de linaza refinado, aceite de cártamo o pigmentos naturales. Según donde esté pintada, la obra de Hula aparece y desaparece por el cambio de mareas o la acción de las corrientes. Hasta que ese disuelven para siempre. Ahí está la magia de estas obras de arte: que son efímeras como una ola. O como la vida misma.