A Sergi López (Vilanova I la Geltrú, 1965) quien esto escribe le ha entrevistado en múltiples ocasiones, y no hay vez en la que el actor no se muestre accesible y simpatiquísimo. Esta última es la palabra que mejor define al actor catalán. Habla muy rápido, con marcado acento, y desprende un aire relajado y risueño.

En el Hotel Arts de Barcelona,  tras la rueda de prensa de los Premios Sant Jordi de Cine (Sergi López participa en la italiana Lazzaro Felice, elegida mejor película extranjera en esta edición), charlamos con el protagonista de Western, El cielo abierto, Una relación pornográfica, Harry, un amigo que os quiere o Solo mía, entre otros muchos títulos, sobre infinidad de asuntos. Las elecciones, su carrera –iniciada en Francia-,  la vida,  el cine, y, sí, por supuesto, del BCN Film Fest, donde su film, Staff Only, dirigido por Neus Ballús, concursó  aquí tras haber sido presentada en la Berlinale y en el Málaga Festival de Cine Español

 

¿Qué tal, Sergio? Así le han llamado hoy en la rueda de prensa...

(Ríe abiertamente) Estoy bien. Estupendamente. 

Está usted que no para. El 31 de mayo estrena la tragicomedia Escapada, de Sarah Hirtt. Ahí hace una colaboración especial como trabajador social. Además, ha recibido el Premio Sant Jordi como representante de Lazzaro Felice. También protagoniza Staff Only

Sí, todo eso. Pues estoy muy contento. Y ahora también se va a estrenar La inocencia (rodada en el verano de 2018, con Laia Marull), que es de una directora joven, Lucía Alemany, también una máquina de tía. O sea, mujeres al poder.

Jesus Briones

 

Las mujeres en el cine, ¿mandan mejor que los hombres o no?

Mandan… (pensativo)

 

Mandan diferente. 

Seguro que algo tendrá que ver. Los tíos, cuando se ponen a mandar, tienden a ser todos imbéciles…

 

¡Yo no digo eso!

(Risas) Pero yo sí lo digo. Seguramente, las mujeres, tienen una manera de mandar... más osmótica. No sé cómo decirlo. Tienen una idea de mandar que tiene más que ver con llegar a un acuerdo, con negociar Los tíos tienden más a tomar decisiones y luego decirte: “¡No, tú te pones allí, vienes aquí y dices esto!” Y no. Se trata de otra cosa.

Jesus Briones

 

¿Pero son más o menos mandonas?

Las mujeres mandan mejor. Mandan mejor porque no dan órdenes. Pero bueno, no todos los tíos dan órdenes. En fin, el caso es que, no sé qué es lo que quieren, es un misterio, pero lo que está claro es que son mujeres. Y es su momento, es el momento de que hablen, de que habléis y lleguéis a cosas. 

 

¿Qué le parece la idea del  BCN Film FEST? Lleva ya tres años y parece cada vez más consolidado como muestra de cine distinto. 

Pues me parece estupendo.Es genial que aparezcan festivales. El hecho de que haya gente que, a pesar de que el cine sea un mundo complicado, una industria sensible y un negocio un poco particular, se atreva a proponer cosas nuevas, y a intentarlo de nuevo, me parece fenomenal. Este es un festival que ha aparecido en muy poco tiempo y con mucha ambición; con ambición de crecer. Estupendo. 

 

Y eso que, al coincidir con las elecciones (28 de abril), la atención mediática ha estado centrada casi exclusivamente en la política. 

Sí, pero, aún así, es curioso. Nosotros presentamos Staff Only el día de las elecciones y estaba a tope, petado. Fue muy emocionante. Yo me quedé sorprendido cuando llegué a la calle de los Cines Verdi de Barcelona y vi tanta gente… Pensaba que era un colegio electoral, porque llegué un poco tarde y creía que estarían todos dentro.

 

¿Y qué le parecieron las elecciones? Hubo alta participación. 

Eso está bien. Es un buen signo de que, en el fondo, todo este cachondeo que hay entre unos y otros, aquí y allí, y todo, al menos hay una cosa que yo siempre he encontrado muy bien, muy bien, que es que la gente, la gente normal, se politice. Yo lo encuentro cojonudo. Que todo sea político, que la gente hable de política, que no sea tabú, que no dejemos que la política sea solo de los políticos, sino que todos tenemos algo que hacer y algo que decir con nuestra conducta, con nuestra vida, con nuestro consumo. Que está muy bien, que esto quiere decir que hay participación, que la gente está preocupada por lo que ocurre y entiende que tiene algo que decir, y está muy bien.

Jesus Briones

 

En Staff Only hay una escena muy divertida de usted, con poca ropa, bailando con los actores senegaleses. Recuerdo que hace muchos años me dijo: “Lo que me molesta de los desnudos en el cine es que me da vergüenza que mi madre me vea el culo”. ¿Sigue sintiendo eso?

No, el culo me da igual. Pero lo que hago es una cuestión de zona, ya es canalizado, se ha diluido el tema. Ya no es el culo en concreto, sino que es desde las uñas hasta la coronilla. 

 

Me hace usted reír.

No, pero son estas cosas, que para mí son una lección. Que como te has puesto a hacer de actor, pues te toca hacer el ridículo, y no puedes decir:” No, qué vergüenza”. No, pues te jodes. Tú no eres tú. En mi vida, yo esto no lo haría ni borracho. Ni aunque me pagaran. Con lo cual, se va más allá de la profesión. Yo, cobrando, no lo hago. Y, sin embargo, cobrando para una peli, que tiene que ser un personaje que va allí lleno de complejos y hace el baile este delante de todo el mundo, la entiendo, me mola, la veo muy graciosa, y cuando veo que el cuerpo que salta por allí es el mío, pues…

 

Resulta muy divertida. Me recuerda un poco al Gran Baño. ¿La ha visto?

Sí, la francesa [dirigida por Gilles Lelouche. Con Guillaume Canet, Mathieu Amalric, Benoît Poelvoorde…].  Que salen todos los actores importantes del cine de allá. 

 

Sí. ¿Usted es de esa pandillita? Ha trabajado tanto en el cine francés…

No, yo no. No tengo tiempo de ser de ninguna pandillita, porque no vivo ahí. 

 

Vive en Vilanova I la Geltrú, a unos 50 km de Barcelona.

Sí, allí vivo. 

 

Hace muchos años me dijo que todo el pueblo vivía de la fábrica Pirelli. 

Sí, sí. Bueno, ahora ya no, pero durante muchos años, así fue. Mi padre trabajó durante 40 años en la Pirelli. Ahora la fábrica ya se ha ido, sí, pero fue la base de la gente que ahora tiene 80 tacos, y los que murieron, durante el franquismo, durante muchos años…  Fue una fábrica de goma y de cable muy potente.

Jesus Briones

 

¿Y por qué sigue viviendo ahí? Es raro. Un actor que triunfa internacionalmente….

¿Raro? ¿Por qué? Lo que es raro es triunfar internacionalmente. 

 

Bueno, eso también. Pero es raro que se quede en su pueblo. Ni siquiera es Barcelona, una gran ciudad. Su elección de vida es poco común. 

Es un pueblo grande, más de 60.000 habitantes. Lo que me pasa a mí, desde arriba hasta abajo, es poco común. Es poco común lo que me pasa. Pero lo que encuentro más excepcional es lo que me ocurre desde un punto de vista profesional, que me sale…  Me ha llevado el cine a un lugar que no me lo explico. No sé cómo he llegado aquí. Con franceses, con españoles, con italianos, con ingleses… Tengo mucha suerte. Y después, lo otro, lo de vivir en mi pueblo, es lo menos excepcional. Es lo más normal. Todos mis colegas viven en mi pueblo. Yo tengo mis hijos allí. Mi novia no vive en el pueblo, pero sí mis padres, mi hermano…. Es donde siempre he vivido. Nunca me he planteado seriamente irme deVilanova. Incluso cuando venía a estudiar a Barcelona cuando era jovencito, cogía un tren, que hay cada media hora, y me iba a mi pueblo. En París estuve estudiando en la escuela de teatro (del mítico Jacques Lecoq), pero se acabó la escuela de teatro y me dije: “¿Qué hago yo aquí en París, yo solo, aquí, viviendo en París, si vale un pastón y no tengo un duro?”. Me volví a mi pueblo. Y ahora, la verdad, con los trenes, los aviones, las furgonetas... 

 

Y con un móvil. 

Y con un móvil, sí. 

 

En su caso, hay muchas cosas muy poco habituales. Por ejemplo, que triunfara antes en Francia que en España. 

Bueno, lo que se dice triunfar...

 

Era usted un sex symbol. MIs amigas ya me decían hace años que había un actor español en Francia que les parecía...

Bueno, es que tus amigas son de gustos raros (risas).

 

Pero es verdad. Usted era el sex symbol del cine francés. Un galán. 

Que sí, que sí (sonríe). Empecé en Francia cuando hice esta escuela de teatro, e hice una primera peli con un tío no muy conocido (Manuel Poirier). Y podía haber sido que esta peli fuese la primera y la última. Pero este tío hace al cabo del año otra peli, y me llama. Y luego, otra peli, y me llama, y otra, y otra, y la quinta (Western) va al Festival de Cannes. Y empecé allí, y al empezar allí, la peli de Cannes la vio todo el cine francés, todos los directores de cine de autor y de no autor. La vio todo el mundo. Con lo cual, todo el mundo dijo:” ¿Quién es ese actor español?”  Y ahí empezó una historia de trabajo. Yo no me había ido a Francia para hacer cine, ni para triunfar, ni para nada. Fui a una escuela de teatro. Estuve ahí, fue estupendo, me salvó la vida. Pero todo lo que vino después me sorprendió. MI carrera allí acabó trascendiendo a España cuando fuimos a Cannes y nos dieron un premio. Y en España, los periodistas me decían: “Pero, ¿tú quién eres?”. Y de pronto, todo empezó. Una cosa llevó a la otra. Por eso parece que trabajo más allí. Bueno, es cierto que he hecho más películas allí que aquí. Pero todo ha salido un poco solo. No sé cómo  ha ocurrido.

Jesus Briones

 

 

En general, y no hablo de grandes nombres como Buñuel, Truffaut, pero, en general, ¿usted cree que el nivel del cine francés está por encima, por debajo o igual que el del español? Quitando a las estrellas. 

En cuanto a nivel, entendiendo nivel como una cosa de calidad y de talento, no hay diferencia entre los países. Lo que hay mucha diferencia es en industria. Y no quiero decir solamente el dinero, sino en mentalidad. 

 

Los franceses protegen su cine. 

Los franceses lo hacen, sí. Y desde hace años. Los institutos enseñan hHistoria de Francia e historia del cine. El queso es suyo. El vino es solo suyo y el cine es solo suyo. Que es un poco para decir: “¡Pero dónde vais!”

 

¡Lo inventaron los hermanos Lumière!

Lo que quiero decir es que lo trabajan y lo protegen de tal manera que le dan un valor que te mueres. En Francia ir al cine es normal, habitual, importante, transcendente… Aquí el cine, durante mucho tiempo, ha sido una palabra pequeñita. Allí siempre lo han puesto en grande. Les da unos resultados. No es que el nivel de calidad sea mejor, pero hacen muchas más cosas. Entonces, cuando haces más, pues probablemente… Bueno, no tiene que ver. A lo mejor la mejor película europea es una española. 

 

Staff Only es la historia de un padre y  de sus dos hijos, una adolescente y un niño de unos diez años, que se van de vacaciones a Senegal. ¿Había estado allí?

No, no había estado nunca. 

 

Se rodó en Senegal. ¿Qué tal la experiencia?

Sí, mucho senegalés. Muy bien, sobre todo porque íbamos con Neus (la directora), que es un encanto.  Fuimos a un lugar que ella conoce muy bien, con una familia... Hago del padre de una chica, y de un niño.

 

¿Se identifica con el personaje del padre? ¿Reaccionaría igual ante las situaciones con la adolescente?

Mucho. Aunque yo soy más payaso, más tonto, menos autoritario… Pero soy menos competente. Yo no lo tengo tan claro cuándo tengo que reñir y cuándo no. Me hago un lío. 

 

Y en Lazzaro Felice (Lazzaro, Feliz), ya estrenada, es otra cosa.

Sí. Es un personaje que te mueres. En la película, Alba Rohrwacher, que es la hermana de la directora, hace de mi mujer. Esta peli es un bombón, un tesoro. 

 

Y es en italiano. Supongo que lo habla estupendamente. 

Sí.  Hablo un italiano bastante de Vilanova (ríe), pero hablo italiano. Tengo morro italiano. 

 

¿Hace de italiano?

No. Hago de un tío que aparece al final. Son todos italianos, y al final aparece este personaje que forma parte de la familia, pero se llama Último, y no sabes de dónde viene y de dónde ha salido, con lo cual…  Cuando me reuní con la directora, yo le dije: “Pero yo hablo italiano como un poco salchichero”, y me dijo (imitándola fenomenal, con acento italiano): “No, no, me encanta, il tuo italiano è fantástico, cosí… No sé qué”. Un acento raro. Perfecto para el personaje, porque es un personaje que no sabes de dónde sale y aparece en la segunda parte, y es un inmigrante más, como ellos. 

 

Por último, ¿le hace especial ilusión el Premio Sant Jordi? 

Sí, porque no es para mí, sino para la película, una película italiana. Me hace gracia. Estoy  muy contento.