Por increíble que pueda resultar, hubo una época en la que David Bowie apenas pintaba nada en la escena musical. Mientras los Beatles, los Stones y los Kinks marcaban el camino, él tuvo que conformarse con seguirles. Lo hizo sin lograr aportar nada nuevo en un panorama, el de la Inglaterra de los años 60, en la que cada semana parecía que el mundo se volvía loco por culpa de un single, un grupo o un álbum.

Entre 1962 y 1969, Bowie lo intentó todo para revertir esa realidad. Tuvo un grupo beat, fue mod, se acercó a la psicodelia, luego se pasó al folk. Eligió el nombre de David Bowie porque el suyo, Davy Jones, podía  hacer que lo confundieran con el que terminaría siendo cantante en los Monkees. También probó suerte con propuestas escénicas más teatrales.

“Le doy muchas vueltas al hecho de convertirme en otra persona”, declaraba en 1966, pero es obvio que por más que se esforzara, le costó lograrlo. Trabajó muy ocasionalmente como actor, pero salvo un anuncio de helado dirigido por Ridley Scott –otro nombre que habría de esperar a que llegara su momento-, dichas experiencias, al igual que gran parte de su producción musical de esos años, tiene más valor arqueológico que artístico.

La canción que al fin le hizo despuntar fue Space Oddity. Se le suele achacar un cierto oportunismo por aquello de que su aparición coincidió con la llegada del hombre a la Luna. Sin embargo, maquetas de 1968 muestran que, cuando Lance Armstrong pisó suelo lunar, Bowie ya había compuesto su primer clásico. Dicha grabación, junto con otras registradas en aquel año, aparecen ahora distribuidas en dos cajas de sencillos.

Spying Through a KeyholeClareville Grove Demoscontienen temas grabados por Bowie junto al guitarra John “Hutch” Hutchinson, uno de los músicos con los que trabajaba entonces. Formaba parte del trío musical y teatral Feathers, donde también estaban Tony Visconti (quien, unos meses después, aburrido por los interminables giros de Bowie, rechazó producir el sencillo de Space Oddity) y la actriz Hermione Farthingale. Clareville Grove es la calle en la que Bowie vivió con Hermione, que terminó dejándole para poder interpretar una película. Una dolorosa ruptura que alimentó su talento  como compositor. La camiseta con la leyenda Song of Norwayque luce al final del vídeo de Where Are We Now? no es otro que el título de aquella película.

 

Un cantautor voluntarioso

El Bowie de finales de los 60 ha sido comparado a menudo con Donovan y Simon & Garfunkel, a los que intenta seguir en esta ocasión, tal como se desprende de sus grabaciones y actuaciones con Hutchinson. También surgían las comparaciones con Dylan, al que sin duda admiraba y con el que él mismo se comparaba diciendo que siempre intentó cantar "como lo haría él si hubiese nacido en Inglaterra”. Lo que aún no resultaba evidente entonces era el impacto que el álbum The Velvet Underground & Nicole había producido.

Lo tuvo antes de que saliera a la venta, gracias al acetato que le regaló su entonces mánager, Ken Pitt, quien a su vez lo recibió de manos del mismísimo Warhol. Fue durante un viaje de negocios de Pitt a Nueva York. Éste  intentó involucrar a Warhol en el lanzamiento americano de Bowie, pero el único provecho que obtuvo de la reunión en la Factory fue aquel disco. En1967, Bowie ya tocaba en directo I’m Waiting For My Man  y dos años después grabaría una maqueta del hoy todavía inédito Little Toy Soldier, en la que la influencia de Venus in Furs era más que evidente.

Las canciones recuperadas en estas dos cajas de singles no impidieron que Bowie fuera despedido de Deram, la discográfica que en 1967 publicó su primer álbum –David Bowie- con tan buen ojo comercial que hicieron coincidir su lanzamiento con el del Sargeant Pepper’s de los Beatles. A pesar de los fracasos y las humillaciones, no tiró la toalla y consiguió otro contrato discográfico, ahora con Philips.

Space Oddity daría paso a un álbum en el que seguía sin vislumbrarse al autor de canciones que brillaría tan sólo dos años después. Sin embargo, Bowie seguía observando a su alrededor y tomando notas. Su experiencia en el Tibet con los monjes budistas, sus clases de mimo con Lindsay Kemp, su experiencia fallida como cantautor y algunas otras experiencias nunca cayeron en saco roto. Todo servía, tan sólo era cuestión de que llegara el momento para usarlo de la manera adecuada.

 

El germen de un futuro esplendoroso

Sus compañeros en The Buzz, el grupo que le acompañaba a finales de los 60, recuerdan la teatralidad de sus gestos en el escenario, las manos en las caderas, el modo en que movía los dedos. “Todo el tema de los hippies –dijo en una entrevista en 1969- es ridículo. En su mayoría son chicos de clase media rebelándose contra sus padres. Si pueden permitirse comprar kaftanes y ropas caras quiere decir que son gente de clases privilegiadas. Las clases bajas y los negros son las auténticas clases humildes de este mundo”. Puede que no acertara en su estrategia, pero lúcido sí que era.

RP

El éxito de Space Oddity no tuvo la continuidad deseada y durante los dos años siguientes, Bowie siguió intentando encontrar su lugar. Probó suerte con un rock más pesado y oscuro en el álbum The Man Who Sold The World (1970), del cual cabe destacar la canción homónima –otro de los primeros clásicos de su cancionero- y la portada en la que posaba con un vestido para hombre, como una ambigua criatura prerrafaelita.

La semilla ya estaba germinando. La década que acababa de comenzar pronto sería suya. Los 60 no fueron su década, obviamente, pero sí fueron el laboratorio que le permitió crear a Ziggy Stardust. “Space Oddity –escribió el Melody Makeral salir el sencillo- es un primer tenue eslabón de una larga cadena que hará de David Bowie uno de los más grandes bienes y uno de los personajes más importantes que la música inglesa ha producido en muchísimo tiempo”. A pesar de los errores de cálculo. El destino estaba escrito.

RP