The Pink Floyd Exhibition: Their Mortal Remains es una completa retrospectiva centrada en la trayectoria del legendario grupo inglés, una de las principales referencias del llamado rock progresivo. Pink Floyd fue fundado en Londres en 1965 por cuatro jóvenes estudiantes del área de Cambridge: el guitarrista y cantante principal Syd Barrett, el bajista y cantante Roger Waters, el batería Nick Mason y el teclista Richard Wright.

Dos años más tarde la formación se completó con la incorporación del guitarrista y también cantante David Gilmour, justo unos meses antes de que Barrett dejase la banda abrumado por sus recurrentes problemas de salud mental.

 

En Madrid, tras pasar por tres ciudades europeas

España será el cuarto país en alojar esta exhibición, que arrancó con un enorme éxito en el Victoria & Albert Museum de Londres en 2017, que recibió más de 400.000 visitantes, y que después ha recalado en Roma y Dortmund. El lugar elegido para albergar esta exposición será el Espacio 5.1 de IFEMA, un lugar que ya ha acogido muestras como Harry Potter: The Exhibition Banksy: Genius or Vandal? Una ubicación perfecta para sumergirse en el universo de Pink Floyd a través de propuestas audiovisuales con la tecnología más avanzada, objetos, paisajes surrealistas e hitos culturales de la historia que evolucionan a lo largo de la muestra. 

Este proyecto surgió de la colaboración entre miembros de la banda y su comisario Aubrey 'Po' Powell y se ha desarrollado bajo la meticulosa supervisión de Nick Mason, quien ejerce de permanente consultor de exposiciones para Pink Floyd.

 

Artefactos insólitos de una banda poco común

La muestra incluye más de 350 objetos recopilados a lo largo de la excepcional carrera de la banda y cada capítulo de su historia está representado por artefactos, muchos de los cuales se exhiben por primera vez en esta edición, así como letras de canciones escritas a mano, instrumentos musicales, diseños originales, cartas y elementos escénicos.

Todas esas reliquias permanecieron durante años durmiendo plácidamente en almacenes, estudios de grabación y colecciones privadas de cada uno de los miembros del grupo antes de ser mostrados. Juntas garantizan una excursión audiovisual a través de sus cinco décadas de existencia y de su personal mundo, planteada por Stufish, líderes en arquitectura de entretenimiento y diseñadores habituales de los escenarios utilizados por Pink Floyd.

 

El surrealista paisaje de Pink Floyd

Ya desde la misma entrada, el visitante se sumerge en los psicodélicos comienzos del grupo allá por el 67 gracias a proyecciones atmosféricas elaboradas con aceites y luces, así como el equipamiento empleado por el responsable de iluminación de la banda durante esa década, Peter Wynne Wilson. Pink Floyd abrieron la puerta a la psicodelia con su magistral primer disco, The Piper At The Gates Of Dawn, grabado en los estudios EMI, justo al mismo tiempo en The Beatles ocupaban otra parte del edificio para registrar su álbum Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band.

El recorrido cronológico de la exposición ayuda a comprender la trayectoria de Pink Floyd y a conectar con su música, el arte y el diseño, la tecnología de sonido y sus actuaciones en directo con discos tan influyentes como The Dark Side of the MoonWish You Were HereAnimalsThe Wally The Division Bell. Todos ellos son algo más que simples álbumes, ya que cada detalle estético estaba estudiado al milímetro. 

 

 

Música, arte y tecnología

Además de sus muchos méritos musicales, Pink Floyd tuvo siempre la habilidad o el talento, para acompañar su propuesta con una cuidada iconografía. Así, la muestra expone una pintura original de Syd Barrett, que estudió arte en Londres y Cambridge, su lugar de nacimiento, antes de convertirse en músico. También está presente el Azimuth Co-Ordinator, un dispositivo personalizado que utilizaba Richard Wright para equilibrar el sonido del grupo en directo.

Hay lugar para muchos de los instrumentos usados en la grabación de algunos de sus discos de mayor éxito. Por ejemplo está la batería Hokusay Wave de Mason de 1975, una selección de guitarras utilizadas por David Gilmour a lo largo de su carrera, como la famosa Fender Custom Telecaster que empleó en las sesiones de grabación de Animals.

 

La colaboración con el estudio Hipgnosis

Pocos discos tienen una portada tan emblemática como The Dark Side Of The Moon, de 1973. Obra del estudio de diseño Hipgnosis, fundado por el co-comisario de la exposición Aubrey `Po´ Powell y Storm Thorgerons, ya fallecido. Las creaciones de Hipgnosis están presentes a lo largo de toda la exposición, tanto en elementos artísticos como en bocetos de escenarios creados para Pink Floyd, así como otros colaboradores, como Gerald Scarfe, cuyo primer dibujo para la banda formó parte del cómic utilizado como programa en 1974. O piezas de imaginería dispuesta en torno a la Central Eléctrica de Battersea, del arquitecto Giles Gilbert Scott, inmortalizada en la portada del álbum de 1977 Animals.

Por supuesto que The Wall también tiene su espacio. El mítico álbum concebido por Roger Waters en 1979 tuvo un apoyo fundamental en el diseño y el grotesco elenco de personajes obra del dibujante e ilustrador Gerald Scarfe y que Mark Fisher reimaginó como enormes inflables que fueron seña de identidad de la puesta en escena de este álbum.

The Pink Floyd Exhibition: Their Mortal Remains en el Espacio 5.1 de IFEMA, en Madrid. Desde el 10 de mayo hasta el 15 de septiembre. Entradas ya a la venta en la página oficial