Hoy en día es cada vez menos frecuente publicar un álbum doble, porque la música tiende a consumirse canción a canción, en pequeñas dosis. Pero hubo épocas en que este formato, alrededor de hora y media de música envasada al vacío y dividida en dos partes, se convirtió en bastante habitual.

Hasta 1965 el mercado discográfico estaba copado por los singles, que era el formato dominante y el que manejaba las listas de ventas. Sin embargo, a partir de la aparición del álbum Rubber Soul de The Beatles y de su éxito comercial, la perspectiva cambió y el LP de 12” (doce pulgadas) pasó a ser el gran protagonista. Un año más tarde, un pionero tan audaz como Bob Dylan (¡quién si no!) publicó Blonde On Blonde, el primer álbum doble no recopilatorio ni antológico, es decir, el primero en el que todas las canciones incluidas habían sido creadas para ese disco en concreto. Se abría así una nueva época.

Una cosa está clara y es que no todo el mundo está preparado para hacer un álbum doble, aunque a más de un artista su ego no le cabe ni en dos ni en tres LPs. Así, hay incontables discos dobles que les sobra la mitad (cuando no más) del material que ofrecen. Ha habido (y todavía hay) demasiada estrella del rock, del pop y de otros estilos, muy ambiciosa, ególatra y carente de autocrítica o, al menos, de asesores que le digan unas cuantas verdades. Gente que les quiera bien y les aconseje subir el listón.

Sin embargo, en muchos casos, los álbumes dobles responden a una necesidad artística y dar así salida a un periodo productivo brillante y prolífico. Por eso, muchas de estas canciones doble de música se han convertido en referentes de la historia de música.

 

The White Album, The Beatles

Publicado el 22 de noviembre de 1968 y producido, lógicamente, por George Martin es, sin discusión posible, el mejor disco doble de la historia de la música. Y eso que para entonces los cuatro de Liverpool ya casi no funcionaban como banda, una tendencia que se acentuó tras la muerte de su mánager Brian Epstein y que acabaría destapando enfrentamientos personales y creativos larvados durante años.

Durante las sesiones de grabación de este álbum hoy mítico, cada uno de los integrantes del cuarteto iba a su aire e incluso Ringo llegó a dejar el grupo, lo que obligó a Paul a grabar las pistas de batería en algunos de los temas. Un disco variadísimo y extraordinario que además de las clásicas joyas de sobra conocidas como While My Guitar Gently Weeps, Julia o Blackbird incluye tesoros como Sexy Sadie, Helter Skelter, Happiness Is A Warm Gun o Savoy Truffle. Eso sí, también están aquí el experimento marciano de Revolution 9 y la que tal vez sea su peor canción, Ob-La-Di, Ob-La-Da. A pesar de las diferencias entre corte y corte, el álbum funciona milimétricamente.

 

London Calling, The Clash

El tercer álbum de estudio de la banda británica The Clash es un disco perfecto. Lanzado el 14 de diciembre de 1979 y producido por el guitarrista y cantante del grupo, Mick Jones, y por Guy Stevens, London Calling no tiene desperdicio. Desde la canción que lo abre y que da título al trabajo hasta la que lo cierra, la soberana Train In Vain (que no aparecía en los créditos de la portada). Es una banda de punk que se atreve, y se desenvuelve con total libertad y creatividad, entre el reggae, el ska, el jazz, el pop, el ska, el rockabilly… Joe Strummer, el otro guitarrista y cantante, y Jones no encuentran límites a la hora de componer y eso que, según confesaron después, acababan de pasar una crisis creativa. Bendita crisis.

 

Blonde On Blonde, Bob Dylan

Con este soberbio doble álbum, Dylan cerraba una impresionante trilogía formada también por los discos Bringing It All Back Home y Highway 61 Revisited. Es uno de los primeros LP´s dobles de la historia del rock, fue producido por Bob Johnston y se publicó el 20 de junio de 1966. El primer disco, con cuatro cortes en cada cara, incluye legendarias canciones como Rainy Day Women, One of Us Mus Know, I Want You o Just Like A Woman. Menos de cuarenta minutos en total y eso contando dos temas de más de siete minutos en cada lado. En el segundo disco, la cara A nos ofrece la genial Asbolutely Sweet Marie y otros cuatro cortes más. Veintiún minutos más o menos. En el reverso, Sad Eyed Lady of The Lowlands una larga obra dylaniana con casi once minutos y medio. Dylan en estado puro. Oro.

 

Something / Anything, Todd Rundgren

Este es uno de esos discos que han ido creciendo con el paso del tiempo. Editado en febrero de 1972, fue el tercer álbum de estudio del músico de Filadelfia Todd Rundgren. Él es quien toca todos los instrumentos y hace todas las voces en las tres primeras caras. Tras un terremoto en Los Ángeles, ciudad a la que se había trasladado para grabar, y con más canciones de las que cabían en un LP, se trasladó a Nueva York para completar un doble. Algo que consiguió con la ayuda de Moogy Klingman en unas cuantas sesiones de grabación en vivo en el estudio. El álbum contiene piezas deslumbrantes, como la exitosa Hello It´s Me, I Saw The Light o Could I Just Tell You, la que para muchos es la mejor canción de power pop jamás grabada. Todd Rundgren es un genio de la música y los años así lo han demostrado. 

 

5 The River. Bruce Springsteen

Es sorprendente que Bruce no tenga más álbumes dobles de estudio porque durante años ha hecho canciones en abundancia. Y buenas. Este fue su quinto disco de estudio, publicado en octubre de 1980 y contó con la producción de Jon Landau, su guitarrista Steven Van Zant (uno de los Soprano) y de él mismo. Para entonces ya había sorprendido con su heartland rock de clase obrera y grandes álbumes, como los impagables dos primeros más Born to Run y Darkness on the Edge of Town. Este doble LP era como una consecuencia lógica de esos cuatro trabajos y además contenía siete singles devastadores, como Independence Day, Hungry Heart, Point Blank o la que daba título al disco. Como el mismo Bruce Springsteen reconoció casi treinta años después: “The River es una especie de puerta de entrada para muchas de mis futuras composiciones”.

 

Quadrophenia, The Who

Segundo disco doble y segunda ópera rock en la carrera del cuarteto inglés The Who. Fue su sexto álbum de estudio y salió a la venta en octubre de 1973. Aunque se basa en una historia muy simple, la de un adolescente que no encuentra su lugar en su entorno familiar ni entre su grupo de amigos, la música no resulta tan fácil. Pete Townshed, el guitarrista y compositor principal del grupo, dio rienda suelta para la ocasión todo su talento y se apoyó en unos músicos excepcionales, el batería Keith Moon, el bajista John Entwistle y el cantante Roger Daltrey, además de los sintetizadores y las pregrabaciones. Es una obra monumental; un disco con un sonido apabullante que los fans de la banda consideran su mejor trabajo discográfico.

 

Exile on Main Street, The Rolling Stones

No podían faltar sus Satánicas Majestades en este listado. Este fue su disco doble de estudio lanzado en mayo de 1972. Ellos siempre estaban atentos a las modas y toda banda que se respetase necesitaba publicar un trabajo de estas características. Y es sorprendente, porque los Stones, que siempre conseguían atinar con un single claro, en este mítico disco no tienen ninguna canción que sobresalga o que vaya directa al Top Ten en un 7”. Sin embargo, el LP, producido por Jimmy Miller, tiene un sonido tan especial que lo convierte en único. Se grabó en el sur de Francia, en una villa alquilada por Keith Richards para huir de los impuestos. El desparrame se traslada a los surcos del vinilo y se respira humo, libertad y genialidad.

 

Generation Terrorist, Manic Street Preachers

Pocas bandas se atreven a debutar con un álbum doble pero los galeses Manic Street Peachers le echaron narices y se pusieron el listón inicial así sw alto. ¡Y vaya con su tarjeta de presentación! No era tanto como ellos mismos decían, que calificaban su disco como “el mejor álbum de rock de todos los tiempos”. Era, sin embargo, un excelente disco de rock con estrías de glam, de punk y de hard rock que se emparentaba claramente con el London Calling de The Clash. La grabación, que se realizó en Blackbarn Studios, en Guildford, Inglaterra, duró nada menos que 23 semanas. Producido por Steve Brown, finalmente se publicó en febrero de 1992 bajo el paraguas Columbia y consiguió vender la friolera de 16 millones de copias en todo el mundo, ¡qué tiempos aquellos! 

 

Electric Ladyland, The Jimi Hendrix Experience

Tercer y último álbum de The Jimi Hendrix Experience publicado en octubre de 1968. Con el eficiente respaldo del bajista Noel Redding y del batería Mitchell, Hendrix vuela. Provocativo, sensual, salvaje, impredecible… el genial guitarrista de Seattle consiguió con este doble LP alcanzar el número uno en Estados Unidos y afianzarse en ese puesto durante varias semanas. Fue su gran éxito y también, quizás, el momento más brillante de su discografía. De hecho, muchos críticos consideran éste su mejor disco y uno de los más importantes del rock. Se editó con varias portadas distintas, pero una de ellas, obra del fotógrafo David Montgomery, incluye a 19 mujeres desnudas y es una de las más conocidas (y censuradas) de la historia.

 

10 Physical Graffiti, Led Zeppelin

Disco doble por accidente. Los Zeppelin habían grabado ocho nuevas canciones de las que estaban muy orgullosos pero había un problema: no cabían en un solo LP. La solución que se les ocurrió, dado que no querían grabar más material nuevo, fue buscar en su archivo algunas grabaciones de sus tres últimos álbumes y conseguir el suficiente material para completar un segundo disco. Lo sorprendente fue que las canciones añadidas encajaban a la perfección con las nuevas, y de ahí que Physical Graffiti terminara convirtiéndose en uno de los grandes discos dobles del rock.

Lo produjo el guitarrista de la banda Jimmy Page, se publicó en febrero de 1975 y vendió en su momento más de 8 millones de copias. La portada, un edificio de Nueva York algo retocado, cuyas ventanas están troqueladas para permitir la visión de iconos culturales que iban apareciendo y desapareciendo según saliese el disco. Muy representativo del sonido de Led Zeppelin y de una época y del negocio discográfico.