Un momento de crisis fue el punto de partida. Durante un día, sin pensar en otra cosa que en registrar una serie emociones e ideas, Nico Casal se sentó frente a su piano y dejó que la música fluyera. “Me sentía muy solo por diversos  motivos y por eso mismo, la soledad que sentía también era de diferentes tipos. Me senté a tocar e hice lo que quería, sin ninguna restricción. Toqué para mí. No pensaba en que la música  que estaba saliendo llegaría a escucharla alguien”.

Dos años después, esas composiciones conforman Alone, el primer álbum de Casal como solista. Formado en la música clásica, este gallego de 33 años se instaló en Londres en 2011, buscando establecerse como compositor de bandas sonoras. “Para mí el cine ha sido siempre una manera de aprender y conocer gente porque creo que parte de mi evolución como músico ha de pasar por eso”.

Entró a formar parte de un grupo de amigos que acabó formando el equipo de rodaje de un corto. Filmaron Strutterer, con música de Nico, y el director [Benjamin Cleary] la fue presentando a diversos festivales. Algunos de los galardones que ganó hicieron viable que pudiera presentarse a los Óscar. “Y así ocurrió. Nos fuimos los cinco integrantes del equipo a Los Ángeles sin apenas experiencia en nada. Nunca pensamos en ganar, lo veíamos imposible, solamente queríamos disfrutar de una experiencia así”. Pero contra todo pronóstico, Struttererse llevó el Oscar de 2016 en la categoría al mejor corto. “Fue una locura. Aquello lo cambió todo”.

 

Con Katy Perry

A Casal siguieron ocurriéndoles grandes cosas después de aquello. “A través de una serie de personas, el equipo de Katy Perry contactó conmigo. Buscaban un pianista que interpretara los temas del que iba ser su nuevo disco de cara a unas acciones promocionales que estaban planeando en YouTube. Me dieron la música y cuatro días para preparar mis versiones para piano. Después grabé en un estudio de Londres mi versión del álbum Witness. Nunca llegué a conocer a Katy pero me consta que quedó muy satisfecha con lo que hice”. A pesar de todo, llegó un momento en el que la posibilidad de seguir en Londres o regresar a España se hizo evidente. Y como consecuencia de esa y otras incertidumbres nació la música de Alone. “El otro día alguien me dijo que ese disco es como una fotografía. Y es verdad. Es una música que retrata perfectamente quién era yo y cómo me sentía hacer dos años y medio”.

Casal define su primer disco como un ejercicio. “es la palabra perfecta para explicarlo porque me propuse expresar diferentes estados de ánimo con la música. Cómo sonaría mi soledad, mi confusión, mi sensación de enfado”. Dice también que este disco es importante porque por primera vez no estaba haciendo música para los demás. “Soy muy exigente con todo lo que hago y eso siempre me frenó cuando me planteaba grabar algo con mi nombre. No tenía claro que fuese capaz de crear algo que no estuviese destinado para complementar el trabajo de otra persona”. Un día, su mánager escuchó aquellas grabaciones hechas en soledad y le animó a registrar un álbum con ellas.

 

Libertad creativa

Alone está compuesto por varias pieza instrumentales hechas con piano, cuerdas y sutiles pinceladas de electrónica. Ha sido editado por el sello europeo PIAS, lo cual coloca directamente a Nico Casal en la escena que acerca la música clásica a los parámetros de lo contemporáneo. Nils Frahm, Ólafur Arnalds, Peter Broderick son algunos de los nombres con los que es fácil asociar la música que emerge de Alone. “Las composiciones del disco son como un resumen de todo lo que soy musicalmente. Estudié música clásica, pero también jazz e improvisación. He compuesto para el cine y en Londres descubrí la música electrónica. Mientras tocaba las piezas deAlone era totalmente libre, me dejaba llevar. Luego, cuando decidí grabarlo, me planteé cómo acabar de darle forma a esas composiciones. Me atrae mucho la electrónica, pero mi instrumento es el piano, así que si quería ser honesto tenía que dejar que el piano fuese el instrumento protagonista”.

Dice Casal que Jon Hopkins es otra de sus grandes influencias. De hecho ha versionado uno de sus temas, ejercicio que lleva a cabo cada tanto y que no descarta que algún día dé forma a otro disco. “Me gusta ese tipo de retos, llevar a mi piano composiciones de otros estilos. En directo lo he hecho con PJ Harvey y Hopkins. Es algo muy parecido a lo que hacía cuando daba clases de piano para niños. Ellos me traían música que les gustaba y yo les enseñaba cómo llevarla al piano”.

De momento, su interés por la electrónica lo está desarrollando junto a Edu Imbernon. El músico valenciano, que ha remezclado a artistas como The XX, recientemente le propuso una colaboración que cristalizó en 2018 con el single Chapter One. “Edu buscaba a un músico ajeno a lo que suele hacer él. La idea inicial era que remezclara uno de mis temas pero acabamos partiendo de cero. Edu pincha esos tema en sus sesiones y parece que funcionan muy bien así que está previsto que volvamos a juntarnos en el estudio”.

Hasta entonces, Nico se centra en la gira de promoción de su álbum, que continuará en otoño. Liberado de la incertidumbre de si sería capaz de trabajar para él mismo, ha vuelto a involucrarse en nuevos proyectos audiovisuales. “Ahora mismo busco una idea que me de pie para trabajar en otro álbum. Pero necesito una historia, una línea narrativa que me inspire”. Por el momento, nos deja Alone, uno de los álbumes más bellos aparecidos en lo que llevamos de año.