En 1972, Marvin Gaye acababa de cerrar el contrato más lucrativo firmado por un artista negro por aquel entonces. El dinero era la única explicación posible al hecho de que hubiese renovado con Motown, la factoría de música pop afroamericana que a golpe de hit, había construido un telón sonoro propio durante la década de los sesenta: The Supremes, Smokey Robinson, Stevie Wonder, Temptations, The Four Tops y, por supuesto, Marvin Gaye.

Motown parecía el hogar perfecto para luchar contra la segregación racial en el negocio de la música, pero la realidad es que su creador, Berry Gordy Jr. ejercía otro modelo de tiranía. Su política consistía en mantener una cadena de producción musical estajanovista, imponiendo temáticas, músicos, líneas de de producción, títulos, portadas. En cierto modo, ser un artista de Motown era también una forma de esclavitud, por muy lucrativo que resultase estar en la jaula.

 

El gran pulso

Gaye fue de los primeros en rebelarse contra la tiranía de Gordy. Ya se había quejado de que un hit como I Heard It Through The Grapevine apenas hubiese contado con sus aportaciones. Pero el gran forcejeo llegó con What’s Going On, la primera canción de Gaye con temática abiertamente política. Gordy la detestaba, llegando a decir de ella que era “la mierda más grande que había escuchado”.

El single fue un éxito abrumador y el álbum homónimo al que dio pasó lo fue más todavía. El jefe de la Motown no tuvo más remedio que callar. Pero la venganza es un plato que se sirve frío. Animado por la acogida que tuvo What’s Going On, que había facturado millones de copias, Gaye mantuvo el tono de denuncia política en su música. En 1972, en medio del escándalo del Watergate y de las elecciones presidenciales le dedicó a Richard Nixon una agria carta en forma de canción titulada You’re The Man. A pesar de las expectativas puestas en él –Gaye ya era un claro caso de crossover, es decir un artista enmarcado en un género muy concreto que daba el salto comercial al ser escuchado por un público mayoritario y diverso-, el single fracasó en las listas de venta.

El verdadero motivo  de este tropezón comercial no fue la canción en sí misma, aunque siempre quedará la duda de si aquella letra tan feroz (“no queremos escuchar más mentiras / sobre cómo intentaste llegar a un acuerdo”) dirigida a Nixon en tiempo real, requiriéndole que cumpla de una vez su plan de terminar para siempre con Vietnam, no resultó un tanto indigesta para el público. Lo que sí quedó probado es que fue el propio Gordy quien, al ver que no podía impedir que Gaye grabara lo que le diese la gana, se ocupó de boicotear la promoción del sencillo en las radios. Aquello terminó de cuajo con los planes del músico para hacer el álbum que tenía en la cabeza y derivó en una serie de sesiones de grabación y de singles que nunca cristalizaron en un proyecto concreto.

 

A casa por Navidad

El recién editado You’re The Man se vende como el disco perdido de Gaye, pero en realidad nunca fue concebido como un álbum. Muchos de sus temas aparecieron ya en reediciones y recopilatorio. Otros, como I Want to Come Home For Christmas sí vieron la luz en su momento. En dicha canción navideña, la narración recaía sobre el punto de vista de un prisionero de guerra en Vietnam, lo cual evidenció que las estratagemas de Gordy no tuvieron mucho efecto. No obstante, aunque algunos temas de You’re The Man siguen la línea que Gaye parecía querer desarrollar, otros, grabados con Willie Hutch, el hombre que inventó el sonido blaxpoitation, parecían darle la razón al tirano de su jefe. Así pues lo que acaba de llegar a las tiendas no es más que un intento por darle coherencia a la deslavazada producción del artista durante unos meses en los que todos esperaban mucho de él excepto el dueño de su discográfica.

En You’re The Man está el tipo comprometido que juega a ser feminista –en aquel momento el women’s lib estaba en auge- en una canción como Women of the World, aunque no está nada claro que en realidad sea todo un pretexto para que Gaye hable de uno de sus temas favoritos –las mujeres- colocándose encima la piel del hombre que cree en la igualdad de sexos. Su amigo Stevie Wonder –que por aquellas fechas también hizo saber que estaba harto de Gordy- le regaló un sintetizador Moog con el cual Gaye experimenta en un tema que enlaza directamente con el que sería su siguiente álbum, Trouble Man (1972) fue en realidad una banda sonora.

La película de marras fue un fracaso de taquilla, pero el álbum se vendió de lo lindo y se convirtió en el prefacio de otro álbum clave en la trayectoria de Gaye, Let’s Get It On (1973), obra fuertemente impregnada por otro de sus intereses, el sexo. Coincidiendo con el que hubiese sido su 80 cumpleaños, y el 35 aniversario de su muerte –fue asesinado de un disparo por su propio padre en 1984- , You’re The Man se ha materializado como un álbum al cual solamente le sobran las remezclas y las instrumentaciones añadidas en la actualidad por el productor Salaam Remi, conocido por su trabajo con Amy Winehouse, y ahora también por aceptar meter las manos donde no toca.