Posiblemente una de las mejores imágenes de la historia del fútbol la captó el fotógrafo catalán Ramón Masats. Suya es la instantánea de un cura y guardameta estirándose hasta el infinito para tratar de desviar un balón que iba camino de convertirse en gol durante un partido entre seminaristas. Luego, años más tarde, supimos por su autor que la pelota había entrado, pero ya daba igual porque la magia del momento había sido inmortalizada y nunca podrá borrarse.

Aquel instante balompédico que pasó a la historia gracias al ojo atento de Ramón Masats tuvo lugar en Madrid en 1959. Ahora, cuarenta años después y con motivo de su 88 cumpleaños, la Galería Blanca Berlín saca a la luz en primicia una colección de fotografías inéditas, recientemente encontradas en su estudio. Este singular hallazgo está compuesto por más de un centenar de imágenes, de las cuales hay negativos y copias vintage, Muchas de estas fotos fueron descartadas en la rigurosa edición que el autor realizaba a la hora de presentar sus trabajos de encargo en las redacciones de las editoriales para las que trabajaba en los años sesenta, década a la que pertenecen casi todo este material.

Ramón Masats

Ramón Masats nació en 1931 en Caldes de Montbui, un municipio de la comarca del Vallés Oriental, a unos 35 kilómetros al norte de Barcelona. Durante su servicio militar descubrió la revista Arte Fotográfico, que le despertó su interés por la fotografía. En 1953 realizó su primer reportaje con un trabajo sobre Las Ramblas y poco después ingresó en la Agrupación Fotográfica de Cataluña. Cuatro años más tarde se trasladó a Madrid, desde donde se dedicó a recorrer España como reportero de la revista Gaceta Ilustrada. Funda también entonces el grupo fotográfico La Palangana con un puñado de amigos como Leonardo Cantero, Gabriel Cualladó o Joaquín Rubio Camín.

 

Los años más fértiles

En los siguientes años y hasta mediados de la década de los 60, Masats se fue haciendo un nombre por su mirada limpia, lugareña y sencilla. Un artista dotado de un poco habitual sentido común y acostumbrado al sacrificio y a la incertidumbre que se dedicó a trabajar para publicaciones como Mundo Hispánico, Ya, Arriba o la mencionada Gaceta Ilustrada. Su obra empezaba a ser admirada tanto en exposiciones individuales como colectivas. En 1060 recibió el premio Negtor de fotografía, dos años más tarde publicó el libro Neutral Corner con la editorial Lumen y, en 1963, Los Sanfermines, con Espasa Calpe, por el que obtuvo el Premio Ibarra al libro mejor editado.

1064 fue un año especial, ya que apareció su libro Viejas Historias de Castilla la Vieja con Miguel Delibes, expuso en la galería Juana Mordó con Carlos Saura y recibió el premio especial en el Festival de Cine de Taormina, en Italia, con Prado Vivo, su primer documental.

Ramón Masats

A partir de 1965 se apartó de la fotografía para dedicarse a la realización de documentales para Televisión Española, con temática sobre los pueblos de España y sus costumbres. A principios de los ochenta volvió a centrarse en la fotografía y a publicar libros, realizar trabajos de encargo para empresas e instituciones, dar conferencias, realizar exposiciones y recibir honores, entre ellos el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid en 2002 y el Premio Nacional de Fotografía en 2004.

 

Modernidad en blanco y negro

Masats fue uno de los que situaron la fotografía española en la modernidad. Gracias a artistas como él, quedaron atrás las fotos de salón para reflejar la vida que bulle detrás de la vida misma. Una mirada que despierta la curiosidad por lo que ocurre, tal y como hizo su autor en el momento en que disparaba su cámara. Siempre le ha acompañado una obstinada determinación por mostrar el lado más socarrón, irónico, transgresor e irreverente de su carácter, lo cual siempre se reflejó en su trabajo.

La muestra que se expone en la Galería Blanca Berlín son fotografías en gran parte desechadas en su momento por su autor, decidido a apartar de su camino cualquier imagen que no estuviese fuertemente enfrentada al clasicismo imperante. El paso del tiempo nos ofrece ahora la ocasión de sorprendernos con un material que tiene el sello reconocible de Masats. Gracias a ellas descubrimos muchas de las cualidades que han encumbrado a este artista. Fotos de una gran expresividad que sin embargo quedaron en un cajón silenciadas, bien porque su autor realizó otras de mayor impacto en su momento o bien porque la actividad profesional de Masats no le permitió encontrar la pausa necesaria para enmarcarlas en el lugar y el instante preciso. Ahora ven la luz.

Inédito Masats, hasta el 24 de abril en la Galería Blanca Berlín, calle Limón 28, Madrid.

Ramón Masats