El futuro es de ellas pero el presente también. Alice Merton, Lucy Rose, Stella Donnelly, Weyes Blood y Phoebe Bridgers​​​​​​ son cinco cantantes y compositoras que con sus voces y sus canciones van a poner banda sonora a este año y los siguientes. Su música, sus composiciones y su lírica reflejan una visión personal de la vida, de las relaciones, del dolor, de la muerte o de los sentimientos. Son mujeres, sí, pero sobre todo son cinco artistas con gran talento, entidad propia y mucho que contar.

Alice Merton tiene 25 años, nació en Frankfurt y actualmente reside en Berlín. Aunque su madre es alemana y su padre británico, ella se crio en Ontario, Canadá, lugar en el que vivió, y aprendió a cantar y a tocar el piano hasta que cumplió los trece años y volvió a Alemania. Junto al productor Nicolas Rebscher compuso el tema “No Roots” con la que se dio a conocer en 2016 en media Europa e incluso en Estados Unidos, en donde llegó al puesto 84 de la lista Billboard Hot 100. En Reino Unido tardó en llamar la atención pero cuando lo hizo se convirtió en un nombre habitual en la BBC. Su música ha superado los 250 millones de reproducciones en Spotify y otros 150 millones de visitas en YouTube. Sus canciones son autobiográficas, brotan desde lo más profundo de su corazón y reflexionan sobre cómo ser una mujer fuerte que vence a sus inseguridades. Música de ritmos sinuosos y coros pegadizos escrita y grabada por ella misma. Además, dirige su propio sello y dirige sus videoclips. Acaba de publicar su álbum de debut, “Mint”, sobre el que también ha realizado un documental. En abril empieza una gira por Estados Unidos.

 

Lucy Rose publicará su cuarto álbum el próximo 22 de este mes de marzo. El disco, que saldrá a la venta a través del sello Communion, se titulará “No Words Left” y estará disponible en CD, vinilo y descarga digital. A punto de cumplir los 30, Lucy se ha convertido en una de las más prestigiosas cantantes de folk e indie folk, tanto en su país, Reino Unido, como fuera de él. Solo le falta, sin embargo, un reconocimiento público masivo que definitivamente la sitúe en el lugar que su voz, tan limpia, cristalina, brillante y nítida como la de la inmortal canadiense Joni Mitchell, se merece. Pero no solo posee el alto valor de su interpretación, también sus composiciones tienen una honestidad brutal y una personalidad deslumbrante. Si en su magnífico anterior LP, “Something´s Changin”, había un redescubrimiento de su forma de cantar, en nuevo álbum es una obra completa, continua, valiente y de una belleza intensa y profunda. Aunque en algunos momentos su escucha resulte incómoda, también alivia. Como dice ella misma “es liberador hacer música sin pensar en nada más” y tanta sinceridad reconforta.

 

Stella Donnelly procede de Perth, en la costa occidental australiana, y se inició haciendo versiones de Green Day con su banda en el instituto. Pero realmente lleva casi tres años ejerciendo de cantante y compositora, aunque no fue hasta principios de 2017 cuando publicó su EP de debut, “Trush Metal”, editado por Healthy Tapes, cuando llamó la atención de la crítica. Cinco canciones audaces y sin tapujos escritas en los últimos dos años que la situaron en la vanguardia de los nuevos compositores de su país. A lo largo de 2018, la cantautora indie rock e indie folk recibió invitaciones para participar en festivales como The Great Escape en Reino Unido o el SXSW en Austin, Texas, y vio cómo su primer EP era reeditado en Estados Unidos por el sello Secretly Canadian. En estos días llega a las tiendas el esperado álbum de debut de Donnelly “Beware Of The Dog”, una colección de composiciones en las que, con calidez e intimidad, muestra su afilado ingenio y su gran encanto.

 

A sus 30 años, Weyes Blood tiene todos los mimbres necesarios para convertirse en una de las máximas figuras de la música en un futuro muy cercano. Tal vez este mismo año, que es cuando saldrá a la venta su cuarto álbum, “Titanic Rising”. El disco, que vendrá avalado por el mítico sello Sub Pop, saldrá a la venta el próximo 5 de abril. El nombre verdadero de esta cantante y compositora californiana es Natalie Mering y procede de una familia muy musical, en la que sus padres y su hermano mayor, Zak Mering, son músicos. Weyes se maneja bien en el territorio de un Pop adornado por matices de Psicodelia y de Folk. En ocasiones recuerda a aquellas viejas canciones de Soft Rock que sonaban en las emisoras de radio de la segunda mitad de los setenta. Sus letras recogen conversaciones y vivencias personales y reflexiones sobre el ser humano del siglo XXI. Una mujer decidida que arriesga en cada decisión, que sabe lo que quiere y cuya música está plagada de un inteligente sentido del humor.

La melancolía se convierte en belleza de la mano de Phoebe Bridgers. Criada en Pasadena, California, cursó estudios de música en la prestigiosa County High School For The Arts de Los Angeles. Su propuesta se inspira en compositores emocionales como Joni Mitchell, Elliot Smith, Leonard Cohen o Tom Waits. Su voz introspectiva e inquietante llamó la atención de Ryan Adams, quien en 2015 se ofreció a producir su primer single -una historia que ha terminado con una acusación por abuso sexual-. También despertó el interés de Julien Baker que se la llevó de gira en 2016 y en su álbum de debut, “Stranger In The Alps” (2017), hecho por ella misma y vendido posteriormente a quien más le gustó (Dead Oceans), participan ilustres músicos como John Doe o Conor Oberst.  Desde su aparición, la cantante no ha parado de girar por Estados Unidos y Europa e incluso comparte su tiempo con el grupo Boygenius. A sus 24 años, Phoebe, a quien obsesiona la muerte en todos sus aspectos como pérdida, es capaz de convertir el dolor en belleza y encontrar la redención por ese camino. No se detiene en ese punto oscuro, ni se revuelca en la tristeza, porque sus canciones, conmovedoramente interpretadas, expresan el movimiento a través de la melancolía. Un tránsito hacia la luz. Brillante.