La inmensidad del espacio y sus misterios viene siendo desde hace muchos años una obsesión recurrente en la música electrónica. Ya en los inicios del techno, los productores del género soñaban con crear una música para la era espacial, como pensada para que sonase en galaxias muy lejanas.

Uno de los proyectos recientes y con mayor repercusión de Jeff Mills, colaborador eventual en varios proyectos científico-musicales de la NASA, fue interpretar una nueva versión de Lost in Space, su EP sobre la colonización de otros mundos, junto a la Orchestre du Capitole. También uno de los mejores discos de electrónica experimental de la década, Third Law, de Roly Porter, viene a ser un intento de descifrar a través de la música la complejidad del cosmos. Y, ahora, uno de los genios más indiscutibles del ambient, William Basinski, vuelve este viernes con On Time Out of Time, un ambicioso trabajo que incluye la grabación del ruido que produjo el impacto entre dos agujeros negros gigantescos que colisionaron hace 1.300 millones de años.

On Time Out Of Time es una suite de dos largas piezas, la titular alargándose hasta los cuarenta minutos, mientras que en el envés figura ‘4(E+D)4(ER=EPR)’, un track grabado en vivo que puedes escuchar más abajo. El proyecto fue originalmente encargado para las instalaciones ER=EPR’ y 'Orbihedron de los artistas Evelina Domnitch y Dmitry Gelfand para la exposición Limits of Knowing del museo berlinés Martin-Gropius-Bau. Es una colaboración con Jean-Marc Chomaz y el LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), un observatorio que capturó los sonidos de esos dos agujeros negros y los cedió en exclusiva al maestro ambient.

 

A años luz de lo habitual

El avance ya sugiere el viaje introspectivo y empapado de melancolía que propone este disco, en el que el texano trata estas ondas gravitacionales en oleadas y capas de una belleza inabarcable.

“Empecé con lo que me dieron, pero no lo usé todo porque algunas partes eran realmente espeluznantes, así que lo extrapolé con mi imaginación, cómo estas ondas viajaron durante miles de millones de años para llegar a la Tierra. Es una historia de amor entre dos putos agujeros negros, que crea una grieta en el espacio tiempo con más energía que todas las estrellas del universo. Es una historia de amor romántica”, decía Basinski para la revista Pitchfork, en una entrevista en la que recordaba también que su fascinación por el universo le viene de bien pequeño, cuando su padre trabajó para la NASA en los programas lunares. También, por supuesto, de una prematura exposición a la música de David Bowie, un héroe de infancia al que homenajeó muchos años después con A Shadow In Time.

Pero es quizá The Disintegration Loops la obra maestra más inapelable de Basinski, tótem indiscutible del ambient. En ella, el artista de Houston manipuló unas cintas en loops infinitos para crear una suerte de réquiem por las víctimas del 11-S. Más de 15 años después de aquel elegíaco álbum, del que se ha estado alguna secuela, Basinski lo recuperó el pasado mes de febrero en una actuación exclusiva en el festival Midwinter de Chicago junto con la orquesta filarmónica de la ciudad, reforzando la idea de que estamos hablando de uno de los genios vanguardistas más totales de nuestros tiempos.