“El arte nos permite encontrarnos a nosotros mismos y, al mismo tiempo, perdernos”, escribió el poeta y monje trapense Thomas Merton. Y para no perderse en los intrincados vericuetos del arte universal, una tradición que se remonta a la Prehistoria, la editorial Phaidon editó en 2008 el libro 30.000 años de arte, un repaso a los más grandes hitos de la expresión plástica humana desde sus orígenes.

Calificado por diario británico The Times como “un volumen de inmenso valor que recopila cientos de obras fascinantes”, 30.000 años de arte se vendió en su día como rosquillas, agotándose varias veces y dando lugar a sucesivas reediciones, la penúltima de las cuales llegó a las tiendas en 2015. Tres años después, Phaidon vuelve a publicar el libro, ahora con un formato más compacto y con nuevos y flamantes contenidos.

En esta edición corregida y aumentada, se incluyen las que los responsables de la obra consideran las 600 mejores obras de arte de la historia, que unas veces están firmadas por creadores icónicos y otras por perfectos desconocidos. Las obras abarcan todas las disciplinas artísticas, de la decoración al arte digital, de la pintura a la escultura, pasando por el metal, la cerámica, la fotografía o el diseño textil. Asimismo, el volumen incorpora diez entradas nuevas, referentes a las obras más relevantes realizadas desde 2015, amén de un glosario de términos artísticos.

30.000 años de arte es, pues, un manual imprescindible para recorrer y comprender la historia del arte universal, explorando la producción creativa de la especie humana, partiendo del arte prehistórico, y recorriendo las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia y Mesopotamia o las culturas africanas y orientales, hasta llegar a la, relativamente reciente si la ponemos en perspectiva, explosión del arte occidental.

 

Textos de arqueólogos y académicos

Las 600 obras incluidas en el libro están organizadas en riguroso orden cronológico y contextualizadas gracias a una línea temporal ilustrada, cosa que permite explorar las confluencias y diferencias entre las obras surgidas en un mismo instante pero en distintos lugares del globo. Así, es posible maravillarse con los puntos de encuentro de un fresco japonés y una escultura peruana, o trazar la remota conexión entre el escultor estadounidense Alexander Calder y la pintora mexicana Frida Kahlo.

Además de contener 300 ilustraciones en color y blanco y negro de las obras en cuestión, 30.000 años de arte es un libro rico en textos críticos e historiográficos, elaborados por un equipo de más de cincuenta expertos, entre los que figuran eminentes académicos y arqueólogos del Reino Unido, Europa y los Estados Unidos. Clara y accesible en grado sumo, la información que contiene este volumen esencial refrescará la memoria del erudito y ampliará la cultura del profano.

Con sus 352 páginas y un tamaño muy manejable (29 x 25 cm) 30.000 años de arte es, más que un libro, una auténtica brújula para viajar por el vasto territorio del arte universal, y descubrir los muchos senderos, calles y carreteras que ha recorrido hasta llegar a convertirse en lo que hoy conocemos como “arte contemporáneo”.