Con Stgilat Aiguablava, Ruiz-Geli y su equipo, Cloud 9, han proyectado una villa de aspecto vanguardista pero perfectamente integrada en su entorno, en el de la comarca costera catalana del Empordà. Situada en la idílica localidad de Aiguanblava, la vivienda piloto pretende ser en primer lugar un "objeto de estudio" sobre cuáles podrían ser las condiciones ideales de vida a orilla del Mediterráneo occidental en este primer tercio del siglo XXI.

Ruiz-Geli asegura haber tenido muy presente en su proyecto la forma de trabajar del arquitecto austriaco Richad Neutra (1892 – 1970), que realizó sus obras más influyentes en Los Ángeles en los años 50. Neutra desarrolló una nueva técnica de construcción caracterizada por el uso sistemático de materiales prefabricados, de fabricación y montaje rápido, consiguiendo así reducir de manera drástica los costes y permitiendo que la clase media accediese a viviendas de calidad y diseño vanguardista a precios no prohibitivos.

 

Paisaje y cultura

Tras los pasos de Neutra, Ruiz-Geli y su equipo aseguran estar desarrollando la versión Smart de la nueva arquitectura mediterránea. Su actual proyecto recurre a la tecnología más avanzada, de fabricación digital, sostenible e integrada en la naturaleza. Una vivienda que parte del respeto escrupuloso al entorno tanto paisajístico como cultural, pero sin renunciar a la innovación y la vocación de estilo. El cliente de esta construcción pionera es una familia centroeuropea apasionada de la cultura y el estilo de vida mediterráneo. Su prioridad era la calidad de la arquitectura y el I+D+i  para logar un espacio de bienestar, por encima del lujo y la sofisticación.

Uno de los elementos más característicos de  esta vivienda es la reinvención de la volta catalana, un tipo de bóveda tabicada y una técnica de construcción tradicional catalana. Este tipo de bóveda crea un gran espacio en la vivienda, al igual que ocurre en las masías del Empordà, y sirve para articular la vida en su interior. Sus ventajas son extraordinarias: es un material mediterráneo, solo trabaja a compresión, presenta un rendimiento energético muy satisfactorio, ya que produce una sensación de frescor en verano y presenta una inercia térmica natural en invierno. Un material con porosidad que genera una buena respiración natural para sus habitantes. Para el diseño de estos arcos se ha utilizado el mínimo material posible, por lo que resultan ligeros y eficientes.

En la reinvención de la Volta Catalana que utiliza este proyecto se ha recurrido a la ingeniería avanzada de estructura de fibra de vidrio, mientras que el artesano ceramista Toni Cumella ha creado un material cerámico que se rige por las directrices de la naturaleza del lugar.

Con jardín salvaje

Una de las claves de este estudio ha sido su integración en el entorno. Enric Ruiz-Geli, nacido en la localidad ampurdanesa de Figueres, ha logrado que el perfil exterior de la volta y de toda la vivienda se sume al paisaje. Tanto la cultura como los materiales de la tierra están presentes en la conformación de la construcción. Cerámica, materiales cálidos del mediterráneo, el frescor, el sol y la sombra, los colores, las terrazas y las curvas de la geografía costera son elementos inspiradores que han condicionado el diseño de la villa. Un jardín salvaje y natural, preservando los árboles que ya existían, y una piscina abastecida con agua recogida de la lluvia y filtrada por procesos naturales, se suman a la sostenibilidad de la vivienda

El proyecto cuenta con un pabellón temporal y experimental dedicado a la innovación, diseñado en colaboración con uno de los mejores centros artísticos, el prestigioso Center College Of Design Pasadena, de Estados Unidos. La estructura del pabellón, inspirada en los pinos que la rodean, es de encofrado hinchable en el que se inyecta un hormigón inteligente, ecológico y ligero, creando una forma orgánica. Su estructura liviana y unas ventanas con filtro de resina natural de pino permiten una simbiosis entre naturaleza y tecnología y crea un espacio de refugio e intimidad.