Es un día especial en el rodaje de El plan. Después de una mañana de trabajo, en cuanto el director Polo Menárguez da la orden de “corten” hay permiso para hablar con los protagonistas de la película. “La verdad es que es extraño, porque hace un segundo estaba actuando y ahora hablando contigo, es lo que pasa cuando tienes entrevistas en medio de un rodaje", asegura Raúl Arévalo, uno de los actores del filme. El trabajo comenzó hace una semana, están previstas otras dos, en una casa de la zona de Peñagrande, en el noroeste de Madrid. Uno de esos barrios que viven encajonados entre la M-30 y la M-40. “Pero igual podía ser Carabanchel, Aluche o Vallecas...”, corrige el actor.

Y al espectador le va a dar igual el barrio que sea, porque más del 90% de la película va a transcurrir entre estas cuatro paredes y con solo tres personajes en acción: el tercer actor en liza es Chema del Barco. Interpretan a tres amigos que quedan para ejecutar un plan (que no les desvelaremos) pero, por unas cosas u otras, nunca consiguen salir por la puerta de la casa en la que se encuentran. "Un proyecto con tres actores y prácticamente una sola localización es un reto. Bueno, más que un reto es una verdadera experiencia. Porque se trata de una película que se basa en la palabra. Mira, sin ir más lejos, hoy tengo seis páginas de diálogos. No de guion, de diálogos. Hay momentos de ocho minutos seguidos de texto, sin un solo silencio. ¿Te acuerdas de Smoking Room? Pues algo así, es un guion que está escrito como si estuviera improvisado", explica De la Torre.

Todo pautado

Pero improvisación, la justa. Porque el filme (producido por Nacho La Casa para Capitán Araña) está basado en la obra de teatro del mismo nombre de Ignasi Vidal, que se estrenó en 2015 y que muy pronto se convirtió en uno de los éxitos del 'off' teatral madrileño, hasta llegar a ser representada en El Pavón Teatro Kamikaze, uno de los templos sagrados (y con toda la razón del mundo) de la escena teatral alternativa. "Vi la obra por un amigo, en La Pensión de las Pulgas", interviene Raúl Arévalo. "Un espacio que se parecía mucho a la casa en la que estamos rodando ahora mismo. Todo transcurría en la misma habitación, con solo tres personajes y me gustó mucho. De hecho, allí descubrí a Chema del Barco, que del reparto de la obra es el único que participa en la película, y me gustó tanto que cuando iba a rodar Tarde para la ira (2016), le llamé para participar".

JulioVergne

El encuentro entre Arévalo y Del Barco fue la primera de las coincidencias que han propiciado que la pieza teatral acabe en una película. “Porque todo se fue dando de una manera natural. Me llamó Polo [Menárguez], que curiosamente es amigo de mis mejores amigos y novio de la hermana de mi coguionista. Y lo siguiente que hice fue hablar con Antonio [de la Torre], porque a él también le había gustado la obra. Cuadramos fechas y aquí estamos", cuenta Arévalo.

Con De la Torre, reciente ganador del Goya, se completaba el reparto del film. Así que todo ha quedado más o menos en familia. Porque las carreras de Arévalo y De la Torre han trascurrido prácticamente en paralelo. Han coincidido como protagonistas en las cuatro películas de su amigo Daniel Sánchez Arévalo. También formaron parte del personal de abordo de Los amantes pasajeros (2013) con Carlos Areces completando uno de esos momentos que se quedan en la retina del cinéfilo, posiblemente el más luminoso dentro de la menos inspirada de las películas del genial Almodóvar. Y si uno rastrea en sus filmografías, los encontrará juntos en los créditos de media docena de películas más.

 

Antonio de la Torre: mi vida tras el Goya

"La verdad es que la película me sedujo por el tono que tiene y por trabajar con Antonio", sigue Arévalo, y reconoce: "Somos como hermanos. Todo es positivo con él. Aunque también hay que decir que somos muy pesados los dos, porque no paramos de hablar, no callamos. Pero está claro que Antonio, además de compañero, es un amigo que está ahí, día a día, en las depresiones y en los momentos felices". Estamos en la parada para comer, antes de la sesión vespertina de rodaje. Entre bocado y bocado, De la Torre corrobora las palabras de su colega: "Hemos pasado tanto tiempo juntos, que somos mucho más que compañeros”. Y con tanta complicidad, ¿qué hay sobre volver a trabajar juntos como hicieron en Tarde para la ira, con la que Arévalo logró el Goya al mejor director debutante y al mejor guion?. "Yo le animo para que haga otra película, y egoístamente lo hago un poco por mí, para que vuelva a dirigirme [risas]. Pero no quiero presionarle mucho, sé lo difícil que es hacer una película".

JulioVergne

El plan es el primer papel de Antonio de la Torre tras conseguir el Goya como actor principal por su brutal interpretación en El reino (2018), de Rodrigo Sorogoyen. Él mismo se ha hartado de bromear sobre las veces que ha estado nominado -siete en esta categoría- y lo que le ha costado conseguirlo. Por eso ahora ha aceptado el premio de una manera muy reflexiva. Sin prisas, como intentado digerir con calma lo que ha supuesto para él. "Es una sensación rara, no por el premio en sí, sino porque han pasado doce años desde AzulOscuroCasiNegro (2007), con la que gané el premio al mejor actor de reparto, muchas nominaciones... y esto es como la guinda a toda una época. También es un buen momento para analizar lo que me ha llevado hasta aquí a lo largo de mi carrera. Por eso también tengo cierta sensación de: ¿y ahora qué?".

Y para terminar (es importante que acaben de comer ante de que se vuelva a escuchar en estos pocos metros cuadrados la palabra “acción”), una sola pregunta: además de estar con Raúl Arévalo otra vez en pantalla, ¿que le hizo aceptar este papel?. "Este proyecto me atrajo porque tiene de todo. Hay comedia, cierto toque de tragicomedia y, sobre todo, un giro de guion tremendo. Pero también habla, desde una casa, de nuestro mundo. Y lo hace de una manera que no resulta nada dogmática". El actor remata, antes de volver a ponerse ante la cámara: "Creo que el cine tiene que hablar de nosotros y de lo que nos rodea. No puede ser de otra forma".