¿Qué tienen en común Andy Warhol, Peter Max y Romare Bearden? Los tres crearon portadas para discos de jazz, pero ninguno aparece en este artículo. Y es que el talento de esos artistas plásticos palidece ante la espontánea genialidad de Jim Flora, Alex Steinweiss y otros diseñadores gráficos casi desconocidos que, desde principios de la década de los 40 del pasado siglo, convirtieron las portadas de discos de jazz en alta cultura y diseño gráfico de primerísimo nivel.

Aunque, con el tiempo, cada sello discográfico buscó distinguirse del resto con su propia estética, estos incombustibles creadores se las apañaron para hacer de cada disco algo único, conjugando una libérrima creatividad con la inspiración procedente del sonido del jazz.

A continuación, recordamos una decena de discos de jazz que han brillado especialmente por su portada, aunque en la mayoría de los casos el contenido musical no desmerece en absoluto y vale mucho la pena escucharlos.

 

Mambo for Cats (Varios Artistas, 1955)
Portada de Jim Flora

Jim Flora

"Inconfundible" es el adjetivo que mejor se ajusta a Jim Flora. Por más que una legión de admiradores trate de imitarlo, no logran emular el vibrante estilo de este ilustrador y diseñador. Pocas portadas reflejan como esta el espíritu dinámico, anárquico y felino del latin jazz, género musical del que este disco es un canon, pues incluye temas de Perez Prado, de Don Elliott o de Damirón, entre otros.

Con su estilo excéntrico y enloquecido, Flora ilustró decenas de portadas durante los años 40 y 50, sobre todo para los sellos Columbia y RCA Victor. Como bien dijo Patrick McDonnell, autor del cómic Mutts, «Jim Flora hace bebop para los ojos».

 

Time Out (The Dave Brubeck Quartet, 1959)
Portada de Neil Fujita

Neil Fujita

A la postre sería uno de los discos más vendidos de la historia del jazz, pero de entrada supuso un salto mortal, debido a unos compases poco habituales en el jazz de su tiempo. Este espíritu experimental es plasmado en la portada por Neil Fujita, arte y parte del departamento de diseño de Columbia Records.

Fujita, que consideraba el jazz como «una abstracción», fue pionero en utilizar pintura moderna para ilustrar portadas de discos. Son ya auténticos iconos del jazz sus trabajos para Miles Davis (Round about midnight), Charles Mingus (Ah Um) y, por supuesto, este alucinante Time Out.

 

All or Nothing at All (Billie Holiday, 1958)
Portada de David Stone Martin

David Stone Martin

 

Grabado entre 1956 y 1957, este disco nos presenta a una Billie terminal, con la voz tocada por los excesos con las drogas y el alcohol, pero dotada de un poso trágico que la hace más profunda y sentida que nunca.

El artista David Stone Martin, diestro ilustrador de discos para distintas compañías, apostó fuerte a la hora de hacer esta portada, convirtiéndola en un espejo deformado, en el que se refleja el decadente y sufrido rostro de la gran dama del jazz en todo su dramático esplendor.

 

Louis and Earl (Louis Armstrong and Earl Hines, 1944)
Portada de Alex Steinweiss

Alex Steinweiss

Columbia Records fichó a Alex Steinweiss como director de arte publicitario en 1938, en una época en la que aún no se estilaba decorar las portadas de los discos. Fue el propio Steinweiss quien convenció a los ejecutivos de su empresa para que le permitieran ilustrar unas carátulas, que, en su opinión eran «monótonas y poco atractivas». ¿Resultado? Acabó diseñando más de 2.500 cubiertas de jazz y sucedáneos entre 1938 y 1973, año en que se retiró para dedicarse a la pintura.

Para Louis and Earl, el artista logró crear una cubierta tremendamente expresiva con suma elegancia y escasos elementos: una trompeta, una banqueta, una botella, dos vasos y un bombín. Magia ilustrada.

 

New Faces, New Songs (Kenny Drew Trio, 1953)
Portada de John Hermansader

John Hermansader

El debut del pianista Kenny Drew fue discreto pero potente. Un 12 pulgadas donde su indomable tecleo es acompañado por una sección rítmica de ascendencia swing, formada por Curly Russell al bajo y Kenny Drew a la percusión. Todo un clásico del hard bop cuyo diseño resulta más innovador que su sonido.

Formado en la escuela New Bauhaus de Chicago, John Hermansader supo traducir las deliciosas pero dispersas notas de Drew en una imaginativa composición tricolor que abraza una atípica imagen del artista componiendo.

 

Reid Miles

 (Eric Dolphy, 1964)
Portada de Reid Miles

 

Curtido como ayudante de pintores e ilustrador de la revista Esquire, en 1955 Reid Miles se incorporó al sello Blue Note, donde diseñó más de 500 portadas de deslumbrante originalidad. Su uso de la tipografía no tiene parangón ni siquiera en estos tiempos de todopoderosos programas informáticos.

Para Out to lunch, cumbre del free jazz cocinada por el saxofonista, clarinetista y flautista Eric Dolphy y sus muchachos, Reid ideó una estilosa tipografía armonizada con una fotografía hecha por el mismo que, con apabullante sencillez, plasma la esencia del disco: una ruptura radical del tiempo y del ritmo.

 

Al Haig Quartet (Al Haig Quartet, 1954)
Portada de Alvin Lustig

Alvin Lustig

Amén de poseer una notable formación en escuelas de diseño, Alvin Lustig hizo prácticas con el eminente arquitecto Frank Lloyd Wright. Por eso no es sorprendente que, cuando se puso a crear portadas de discos, le salieran maravillas como la que nos ocupa.

Una electrizante composición geométrica marcada por un contenido uso del color y una tipografía que le sienta como un guante al gran Al Haig, un pianista de errática carrera y vida turbulenta que, no obstante, pergeñaba abstracciones sonoras de rara belleza.

 

Blue Haze (Miles Davis, 1956)
Portada de Tom Hannan

Tom Hannan

Entre los años 1953 y 1954, cuando se grabaron la mayoría de los temas de este disco, Davis no estaba en su mejor momento: en pleno proceso de desintoxicación de la heroína, grabó esos temas solo porque necesitaba dinero. Nadie lo diría, pues oídos hoy suenan estupendamente.

Por su parte, el fotógrafo, dibujante, diseñador y tipógrafo Tom Hannan, que acababa de entrar a trabajar en la discográfica Prestige, parecía conocer la conflictiva situación del trompetista, y la tradujo gráficamente en esa torre de piezas geométricas que se viene abajo. Un símbolo también, en cierto modo, de la inestabilidad del sonido bebop.

 

Monk (Thelonious Monk, 1964)
Portada de Bob Cato

Bob Cato

A mediados de los años sesenta, Monk ya era un icono que, por ejemplo, había salido en la portada de la revista Time. No era para menos, pues fue uno de los padres fundadores del bebop.

Por eso, Bob Cato, vicepresidente creativo de Columbia Records, no necesitó gran cosa para componer una portada inmortal para el séptimo disco del príncipe del piano, que resume en un golpe de vista su sonido oscuro, visceral, casi tribal: una humeante fotografía de W. Eugene Smith, un fondo negro y unas letras blancas de rotunda tipografía que rezan «MONK». Y punto.

 

Hub-Tones (Freddie Hubbard, 1962)
Portada de Francis Wolff y Reid Miles

Francis Wolf y Reid Miles

Otra de las piezas maestras de Blue Note. Y la culpa es, por un lado, de la música, un tour de force jazzístico obra del trompetista Freddie Hubbard, muy bien acompañado por el saxo de James Spaulding, el bajo de Reggie Workman, la batería de Clifford Jarvis y el piano de Herbie Hancock.

Y por otro lado, la culpa es de esa portada tan simple, tan única y tan perfecta, construida con una certera imagen de Francis Wolff y un impecable trabajo gráfico de Reid Miles. Una auténtica obra maestra que forma parte de la colección permanente del MoMA.Luis