Toda la atención está puesta sobre su ópera prima: Animales sin collar, protagonizada por Natalia de Molina y Daniel Grao. Jota Linares (Algodonales, Cádiz, 1982) aún no se cree que haya rodado su primer largometraje. “Ahora mismo a mi generación nos es casi imposible acceder a dirigir una película de ese calibre. Me siento un privilegiado”. Su productora no es cualquiera: Beatriz Bodegas, la misma que apostó por Tarde para la ira y descubrió a Raúl Arévalo como cineasta.

Su película es un thriller con la nueva política como fondo sobre una pareja a la que la vida cambia de repente. Comienza como una historia de amor entre dos personas para convertirse en una cinta de suspense. “Natalia y Daniel no tienen ningún tipo de límites, son muy valientes”, alaba su director, que también firma el guion. La trepidante acción se desarrolla en Andalucía a lo largo de tres días.

Enamorado del cine desde que le regalaron su primer Cinexin, pasaba los fines de semana viendo películas. “Las alquilaba en un videoclub ilegal que había en mi pueblo, dentro de una tienda de muebles. Estaba escondido en la trastienda”. Su madre no le frenaba cuando empezaba a decir que quería formar parte de ese mundo. “Me miraba como pensando de dónde había salido. En mi familia no hay nadie que se haya dedicado a algo artístico”.

Muy pronto empezó a rodar. Su primer cortometraje, ¿A quién te llevarías a una isla desierta?, acabó transformándose en una exitosa obra de teatro del circuito off. Después convenció a actrices como Marta Hazas, Maggie Civantos o Macarena Gómez para sus siguientes cortometrajes. “Cada premio que les dieron a ellas fue una enorme alegría”.  

El 19 de octubre se estrenó Animales sin collar. “Ha sido la aventura de mi vida. Nunca imaginé que disfrutaría tanto”. No se permitió ni una tontería. “Sentía una especie de responsabilidad añadida por la gente a la que se le niega la oportunidad de hacer una película”.