Auge, caída y restitución de Jordi Pujol
La Audiencia Nacional ha citado este lunes al expresident Jordi Pujol para determinar si se encuentra en condiciones físicas y cognitivas de declarar como acusado, junto a sus siete hijos. Se les atribuyen delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales por su fortuna oculta en Andorra, cuya existencia confesó el propio Pujol en 2014.
A pesar de que los forenses ya concluyeron en noviembre que el exjefe del Govern, a sus 95 años, no tenía la “capacidad procesal necesaria para poder defenderse”, el tribunal quiere comprobarlo en primera persona. 12 años después de la confesión, cinco meses de juicio y más de 200 testigos, Pujol puede sentarse este lunes en el banquillo después de haber sido encumbrado hasta lo más alto -y después defenestrado- de la política catalana.
Auge
El president de la reconstrucción nacional
Su lucha clandestina contra el régimen, y su paso por la cárcel, lo convirtieron en un símbolo antifranquista. Ganó por sorpresa las primeras elecciones de la Generalitat restituida con un discurso a favor de la reconstrucción de la nación catalana frente al “sucursalismo” del PSC. “Ahora mismo la Generalitat somos tú y yo”, le dijo a su mano derecha, Lluís Prenafeta, cuando entraron por primera vez en el Palau.
Pujol fue investido con el apoyo de ERC y Centristes de Catalunya y, posteriormente, consiguió tres mayorías absolutas consecutivas. Durante esta etapa impulsó estructuras con mentalidad de Estado, creó TV3 y situó Catalunya en el panorama internacional. Incluso consiguió sortear las acusaciones derivadas de la gestión de Banca Catalana, gracias a su carisma y a que arraigó el relato de que atacar a su persona suponía ir en contra de Catalunya. También se afianzó el papel de Marta Ferrusola como ‘primera dama’.
De los Juegos al 'Peix al cove'
La celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 se convirtió también en un pulso entre Pujol y el entonces alcalde socialista Pasqual Maragall. Pujol mantuvo un papel institucional y mostró buena sintonía con el Rey, mientras la JNC -con su hijo Oleguer al frente- impulsó la campaña ‘Freedom for Catalonia’.
También en esta época empezó la conocida estrategia del ‘peix al cove’. Pujol apoyó primero a Felipe González como presidente del Gobierno y después, cuando la corrupción golpeó su Ejecutivo, a José María Aznar. El llamado Pacto del Majestic dio importantes réditos a Convergència, como el traspaso de las competencias de tráfico a los Mossos d’Esquadra o el fin del servicio militar. Aznar llegó a decir que hablaba catalán en la intimidad.
El relevo en CiU y la Generalitat
Tras 23 años en el poder, Pujol aceptó que debía ser relevado. Depositó su confianza en Artur Mas, aunque muchos consideraron entonces su figura como una especie de puente entre Pujol y su hijo Oriol, para evitar que su proyecto se asemejara a una suerte de monarquía. El fundador de Convergència se retiró con una imagen de gran estadista y catalanista, a pesar de que muchos consideran que su último mandato fue innecesario.
Mas ganó las elecciones en escaños, pero no en votos, y Maragall fue investido president con los votos de ERC e ICV. “Es como si nos hubieran entrado a robar en casa”, afirmó entonces Ferrusola, una frase que resume a la perfección cómo el pujolismo asumía las instituciones catalanas como propias.
Competencias conseguidas durante el mandato de Pujol
Educación no universitaria

Sanidad (INSALUD)

Servicios sociales (INSERSO)

Instituciones penitenciarias

Universidades

Obras hidráulicas

Agricultura, turismo, cultura, consumo, etc.

Justicia (medios personales)

Tráfico y seguridad vial

Caída

Del 3% al 'procés'
En 2005, durante un pleno monográfico sobre el derrumbe de un edificio en el Carmel por las obras en el metro, la tensión entre Mas y Maragall alcanzó tal nivel que el entonces president expuso en público las sospechas de corrupción de CiU, después de que EL PERIÓDICO, en una editorial del 24 de febrero de 2005, pusiera sobre la mesa la posible financiación irregular del partido. “Ustedes tienen un problema y se llama 3%”, afirmó en sede parlamentaria.
A partir de este momento, empezaron a crecer las sospechas de corrupción en torno a CiU. El único nombre vinculado a estas presuntas actividades era el del primogénito del expresident, Jordi Pujol Ferrusola.
De La Camarga a la ITV
Convergència recuperó la Generalitat en 2010, pero Victoria Álvarez añadió más leña al fuego. La examante de Pujol Ferrusola mantuvo una comida en La Camarga con la entonces líder del PP en Catalunya, Alicia Sánchez Camacho. Álvarez explicó a la dirigente popular que el hijo mayor del expresident tenía dinero en Andorra y que viajaba al principado con grandes sumas de billetes.
La conversación fue grabada y, dos años después, se hizo llegar a la policía a través de un anónimo. Era 2012 y, por aquel entonces, Convergència empezaba a navegar sin ambages hacia el independentismo. En medio de todo esto, el señalamiento de Oriol Pujol en el caso de las ITV enfangó aún más a la familia.
La gran confesión
A pesar de todas las acusaciones, hasta julio de 2014 no se produjo un antes y un después. Oriol Pujol se vio obligado a dejar la secretaría general del partido, después de ser imputado por tráfico de influencias en la adjudicación de varias estaciones de ITV. Y, tras distintas informaciones en los medios de comunicación que apuntaban a que la familia Pujol guardaba dinero en el extranjero, llegó la gran confesión.
El expresident reconoció en una carta que su familia había mantenido, fuera del Estado y sin declarar, una cuantiosa cantidad de dinero. Pujol aseguró que se trataba de una herencia que su padre Florenci había dejado en el extranjero a su esposa y a sus siete hijos, ante la consideración de que su futuro político era incierto.

El espejo roto
La confesión de Pujol, lejos de suponer una redención, fue una bomba para su figura y para el partido que había creado en 1974 en Montserrat. Fue su discípulo, Mas, quien le retiró todos los honores -incluida la oficina, el coche y el título de ‘molt honorable’- a cuatro meses de la consulta independentista de 2014.
Pero esta ruptura no fue suficiente para la cúpula de Convergència, que consideró que el proyecto estaba demasiado manchado por la corrupción y apostó por disolverlo y crear una nueva formación que se aislara también del movimiento independentista. Durante estos años, Pujol se mantuvo en el ostracismo y su hijo Oriol entró en prisión.
Restitución
A pesar de que la causa judicial seguía abierta, cuando empezó a trascender cómo la 'policía patriótica' del PP había puesto en el punto de mira a la familia Pujol, el expresident fue retomando paulatinamente su vida pública.
A finales de 2022 regresó al Parlament para la celebración de su 90 aniversario, al que no acudía desde que declaró en la comisión de investigación, y poco después acompañó al exalcalde de Barcelona, Xavier Trias, en su primer acto de campaña para las elecciones municipales de 2023.
Pero no fue hasta un año después cuando los (pos) convergentes empezaron a firmar la paz. En las elecciones de 2024, 10 años después de la confesión, el expresident pidió el voto explícitamente para el expresident Carles Puigdemont y en los mítines de Junts empezaron a referirse a su legado.
El PSC también reivindicó durante aquella campaña el papel de Pujol en el autogobierno y Salvador Illa le invitó a regresar al Palau de la Generalitat cuando accedió a la presidencia en 2024.
El juicio

Este lunes, Pujol escribirá un nuevo capítulo en su historia.
12 años después de la confesión, sus herederos han llegado a la conclusión de que su legado político pesa más que la sombra de la corrupción que rodea su figura, y han reabierto el debate sobre si fue un error disolver Convergència y renegar de su pasado durante todos estos años.
Ahora queda pendiente el fallo de los jueces, quienes tendrán la última palabra.
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Textos: Carlota Camps
Diseño e infografías: David Jiménez
Coordinación: Rafa Julve