50 años
de monarquía parlamentaria

La Corona, en examen permanente

Por Pilar Santos

La institución ha sobrevivido a la Transición, a un golpe de Estado, a los años oscuros de Juan Carlos I y al malestar social y ahora Felipe VI encara un tiempo en el que la ejemplaridad y la transparencia son condiciones para la supervivencia

22 de noviembre de 1975

Proclamación y contexto histórico

El dictador Francisco Franco designó el 23 de julio de 1969 a Juan Carlos como su “sucesor a título de Rey”, asegurándose así (eso creyó él) la continuidad del régimen. Juan Carlos de Borbón juró aquel día delante del sátrapa cumplir con las Leyes Fundamentales del franquismo y guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional, algo que también volvería a hacer en 1975, cuando Franco murió y fue nombrado jefe del Estado.

El dictador Francisco Franco nombra sucesor a Juan Carlos en julio de 1969. EP

El dictador Francisco Franco nombra sucesor a Juan Carlos en julio de 1969. EP

El dictador de voz aflautada falleció el 20 de noviembre de 1975. Lo hizo en su cama, una circunstancia que ha promovido numerosos ensayos sobre si la democracia que vino era de más o menos calidad por esa circunstancia. Para algunos las dictaduras hay que derribarlas con estruendo.

El féretro con los restos mortales de Francisco Franco, en el Palacio de El Pardo, y la llegada de su viuda Carmen Polo y de su hija Carmen. EFE/OLEGARIO PEREZ DE CASTRO.

El féretro con los restos mortales de Francisco Franco, en el Palacio de El Pardo, y la llegada de su viuda Carmen Polo y de su hija Carmen. EFE/OLEGARIO PEREZ DE CASTRO.

El 22 de noviembre, Juan Carlos de Borbón fue proclamado Rey de España. El país salía de casi cuatro décadas de dictadura y se asomaba a una etapa incierta. Los planes de Franco acabaron yéndose por el sumidero. La sociedad española, cada vez más cansada de la rigidez franquista y con ganas de abrirse a Europa, empezaba a empujar en otra dirección y Juan Carlos I supo verlo y apoyarlo, aunque hay historiadores a los que les gustaría tener pruebas documentales de sus verdaderas intenciones.

Juan Carlos de Borbón durante su discurso en el que jura las Leyes y es proclamado Rey de España, el 22 de noviembre de 1975. EP/José Cuadrado

Juan Carlos de Borbón durante su discurso en el que jura las Leyes y es proclamado Rey de España, el 22 de noviembre de 1975. EP/José Cuadrado

“Por la falta de documentos e información que así lo acrediten, no sabemos si el Rey era medio demócrata o no justo cuando asume el cargo”, se queja Ismael Saz, catedrático emérito de la Universitat de València sobre la imposibilidad de acceder al material reservado de aquellos años. 

Los Reyes acuden al colegio electoral de El Pardo para depositar su voto con motivo del referéndum sobre la Reforma Política en diciembre de 1976. EFE

Los Reyes acuden al colegio electoral de El Pardo para depositar su voto con motivo del referéndum sobre la Reforma Política en diciembre de 1976. EFE

"Por falta de documentos que así lo acrediten, no sabemos si el Rey era medio demócrata o no cuando asumió el cargo"
Ismael Saz, catedrático emérito de la Universitat de València

“Sí sabemos lo que hizo y su primer acto como Rey fue nombrar como jefe de Gobierno al último jefe de Gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro. Juan Carlos no fue designado para restaurar una monarquía parlamentaria, sino para encabezar una monarquía posfranquista. Quien manda al garete el proyecto posfranquista es la sociedad española con las huelgas obreras, con una universidad movilizada, con un mundo de la cultura potente prodemocrática… Lo que sí sabemos es que en el verano de 1976 el Rey se ha dado cuenta de que ya no hay más alternativa que la democracia”, relata.

1975 - 1981

Legitimidad y consolidación inicial

Adolfo Suárez presta juramento de su cargo como presidente del Gobierno ante el rey Juan Carlos el 5 de julio de 1976. EP

Adolfo Suárez presta juramento de su cargo como presidente del Gobierno ante el rey Juan Carlos el 5 de julio de 1976. EP

La ley para la reforma política de 1976 y las primeras elecciones democráticas, en 1977, marcaron el tránsito hacia una etapa de libertades y derechos. La legalización del Partido Comunista de España (PCE) en 1977 fue un desafío directo a los sectores más inmovilistas. Todos esos cambios tuvieron el impulso del Rey y de Adolfo Suárez, en el que el Monarca confió en 1976 y el político que ganó en las urnas un año más tarde.

"Ha sido un Monarca audaz y muy intuitivo"
Fernando Almansa, jefe de la Casa del Rey entre 1993 y 2002

El equilibrio entre la prudencia y el arrojo lo acompañó durante buena parte de su reinado. “Ha sido un Monarca audaz y muy intuitivo”, describe Fernando Almansa, jefe de la Casa del Rey entre 1993 y 2002.

El rey Juan Carlos procede a la sanción de la Constitución en un acto celebrado en las Cortes, a finales de diciembre de 1978. EFE/MANUEL H. DE LEON

El rey Juan Carlos procede a la sanción de la Constitución en un acto celebrado en las Cortes, a finales de diciembre de 1978. EFE/MANUEL H. DE LEON

“Yo diría incluso que fue temerario. Pero el asunto es que siempre que lo fue le salió bien”, añade Rafael Spottorno, que también ocupó ese delicado puesto en la Zarzuela entre 2011 y 2014.

El 23 de febrero de 1981, Juan Carlos I vivió el momento más delicado de su reinado. Desde entonces, Juan Carlos fue visto como el Rey que había salvado la democracia. “Hasta entonces tenía la legitimidad franquista, a partir de ese momento tiene la legitimidad popular y se dispara el juancarlismo”, señala el historiador.

El teniente coronel Antonio Tejero, durante el golpe de Estado del 23-F. EFE/HERNANDEZ DE LEON

El teniente coronel Antonio Tejero, durante el golpe de Estado del 23-F. EFE/HERNANDEZ DE LEON

En la noche del 23 de febrero de 1981, con el Congreso tomado por guardias civiles y los tanques desplegados en Valencia, el rey Juan Carlos I apareció en televisión para frenar el golpe. “Pido a todos la mayor serenidad y confianza”, dijo, antes de anunciar que había “cursado a los Capitanes Generales” la orden de mantener “el orden constitucional dentro de la legalidad vigente”.

Su mensaje, grabado en Zarzuela, fue inequívoco:

“La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático”.
Extracto del mensaje del Rey el 23-F

Con uniforme de capitán general, el monarca reafirmó su papel como jefe del Estado y garante de la Constitución. Aquellas palabras, difundidas pasada la medianoche, desactivaron las dudas en los cuarteles y cerraron el paso a los golpistas. La democracia sobrevivió porque el Rey habló a tiempo y, si hubiera que elegir un solo discurso de su reinado, por su trascendencia, sería este.

1981 - 2012

Ascenso internacional y etapa cómoda

Fotos

A finales de los años 80 y los 90, el Monarca disfrutó de su etapa más cómoda. España entró en la OTAN, en la Comunidad Económica Europea y en el club de las democracias consolidadas, hitos conseguidos en buena medida con su trabajo y su papel diplomático.

El presidente palestino, Yasir Arafat, el Rey Juan Carlos y el primer ministro israelí, Isaac Rabin, se saludan en el Palacio de la Zarzuela en 1994. EFE/ANGEL MILLAN

El presidente palestino, Yasir Arafat, el Rey Juan Carlos y el primer ministro israelí, Isaac Rabin, se saludan en el Palacio de la Zarzuela en 1994. EFE/ANGEL MILLAN

Con Felipe González (1982-1996) se entendió bien: compartían una visión pragmática y europeísta del país. Con José María Aznar mantuvo una relación correcta, aunque más distante. Con José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, ya con menos peso institucional, el Rey actuó como árbitro, más pendiente de cuidar y asegurar un espacio para la Corona en el espacio público que de influir en los grandes debates.

El rey Don Juan Carlos conversa con el presidente del Gobierno, Felipe González, en el Palacio de la Zarzuela en 1983.

El rey Don Juan Carlos conversa con el presidente del Gobierno, Felipe González, en el Palacio de la Zarzuela en 1983.

“Se llevó bien con todos los presidentes”, resume Almansa. El diplomático responde con una pregunta a la cuestión sobre los excesos y equivocaciones en los que incurrió Juan Carlos I en sus relaciones personales y sus decisiones financieras.

“¿Qué error profesional, como jefe de Estado, cometió el Rey?”, lanza el exjefe de la Casa. “No cometió ningún error político”, insiste, una idea que también sostiene Spottorno. Preguntados ambos sobre los asuntos personales del Monarca, aseguran que el Rey se limitaba a “escuchar atentamente” a los jefes de la Casa cuando estos abordaban con él ese tipo de temas de su faceta privada.

2012-2014

Crisis y declive

El Rey posa con dos búfalos muertos de la cacería de Botsuana. ARCHIVO

El Rey posa con dos búfalos muertos de la cacería de Botsuana. ARCHIVO

Tras décadas de autocensura mediática, todo cambió en 2012. La rotura de la cadera durante una cacería en Botsuana, en plena recesión, mientras España recortaba salarios y derechos, rompió la burbuja de protección que la prensa, los políticos y los empresarios le habían facilitado durante años.

“Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”, dijo al salir del hospital. En su libro de memorias Juan Carlos I insinúa que su equipo le animó a grabar esas palabras. Un Rey nunca pide perdón, se revolvieron entonces los monárquicos. Spottorno, jefe de la Casa en aquellas fechas, recuerda que fue una decisión “convenida” con él.

“Yo no sabía si don Juan Carlos era consciente de la gravedad de la situación y lo que hice aquellos cuatro días que estuvo ingresado es ponerle la televisión y darle los dosieres de prensa, para que viera el estado de ánimo de la sociedad española. No debía irse del hospital sin decir nada. Y tenía que ser algo breve y sonoro”, rememora ahora.

"No debía irse del hospital sin decir nada. Y tenía que ser algo breve y sonoro"
Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey entre 2011 y 2014

Aquel episodio coincidió con la investigación por corrupción del 'caso Nóos', que afectaba a su yerno, Iñaki Urdangarin. La monarquía, que había sido símbolo de estabilidad, se convirtió en objeto de sospecha.

El rey Juan Carlos, junto a Cristina de Borbón, Iñaki Urdangarin y Corinna Larsen durante los premios Laureus 2006. ARCHIVO

El rey Juan Carlos, junto a Cristina de Borbón, Iñaki Urdangarin y Corinna Larsen durante los premios Laureus 2006. ARCHIVO

El accidente sacó a la luz también a las claras la relación con su amante Corinna Larsen, una de sus numerosas parejas fuera del matrimonio según se ha sabido con los años. El deterioro de su imagen precipitó su decisión de abdicar en su hijo, Felipe, en junio de 2014.

Un hombre se manifiesta con una pancarta en contra del Rey, en los alrededores del hospital donde Juan Carlos fue operado de la cadera después de la caída en Botsuana. JOSE LUIS ROCA

Un hombre se manifiesta con una pancarta en contra del Rey, en los alrededores del hospital donde Juan Carlos fue operado de la cadera después de la caída en Botsuana. JOSE LUIS ROCA

Fue una operación planificada con discreción. Se trataba de salvar la institución antes de que el escándalo la arrastrara. Spottorno cuenta que Juan Carlos I le dice “por primera vez” que está pensando en dejar el trono a finales de 2012 (meses después de Botsuana), una idea que parece aparcar en 2013 y recupera en marzo de 2014, cuando le encarga como jefe de la Casa del Rey que active la maquinaria para abdicar. Para Saz, historiador, “la Corona solo se podía salvar dejándola a un hijo inmaculado”.

2014

Abdicación y transición a Felipe VI

Acorralado por los escándalos del 'caso Nóos', las revelaciones sobre Corinna Larsen y el desgaste de su imagen pública, el rey Juan Carlos I anunció su renuncia al trono. Lo hizo “con singular emoción” y apelando al servicio que había prestado “a los intereses generales de España”.

El rey Juan Carlos entrega el documento de su abdicación al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Palacio de la Zarzuela, en junio de 2014. EFE/Casa de S. M. el Rey

El rey Juan Carlos entrega el documento de su abdicación al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Palacio de la Zarzuela, en junio de 2014. EFE/Casa de S. M. el Rey

En un discurso grabado en Zarzuela, explicó que merecía “pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías”, en referencia a su hijo Felipe, al que veía que podía encarnar “la estabilidad” que a él le faltaba en aquel momento.

El paso al lado de Juan Carlos I buscaba salvaguardar la institución y garantizar una transición tranquila. “Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón”, cerró, despidiéndose con un tono contenido y melancólico.

Felipe VI abraza a Juan Carlos I el 19 de junio de 2014, tras la proclamación del primero como Rey de España. AFP/Yvonne Blake.

Felipe VI abraza a Juan Carlos I el 19 de junio de 2014, tras la proclamación del primero como Rey de España. AFP/Yvonne Blake.

Con los años se ha sabido que el exjefe de Estado llevaba más de dos años rumiando su decisión. Además de los escándalos familiares, también pesó en el anuncio el empuje del independentismo en Cataluña y la llegada de Podemos a la política (había logrado cinco eurodiputados en las elecciones europeas de mayo). Juan Carlos y sus asesores consideraron que era mejor darle el relevo a su hijo en ese momento, por si la coyuntura se complicaba.

Desde 2014

Reinado Felipe VI

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Felipe VI llegó al trono con una hoja de ruta clara: regenerar la Corona y recuperar la confianza pública, y lo ha conseguido, puesto que no ha habido un cuestionamiento de la institución en las calles ni por parte de los principales partidos del país. Llevaba décadas preparándose para ese momento. “Juan Carlos se preocupó desde el primer momento de que su sucesor estuviera bien formado”, apunta Almansa.

En su discurso de proclamación, Felipe VI señaló la transparencia, la ejemplaridad y el servicio público como sus principales guías.

"Juan Carlos se preocupó desde el primer momento de que su sucesor estuviera bien formado"
Fernando Almansa, jefe de la Casa del Rey entre 1993 y 2002

En sus primeros meses impulsó una auditoría externa y estableció un código de conducta para el personal de la Zarzuela. Retiró el ducado a su hermana Cristina, imputada en el ‘caso Nóos’, y la apartó de la agenda oficial. Pero el contexto político no le dio tregua.

En 2017, el desafío independentista en Cataluña lo situó en el centro de la tormenta. Su mensaje del 3 de octubre defendiendo la unidad de España, dos días después del referéndum ilegal de independencia, lo consolidó ante buena parte del país y lo alejó de parte de miles de catalanes.

La relación con esta comunidad, sin embargo, también ha mejorado en los últimos años, tras la caída del independentismo en las urnas y la política de apaciguamiento de Pedro Sánchez (desde 2018). El Monarca ha participado en la nueva etapa que se abrió tras los indultos a los dirigentes del ‘procés’ (2021) y ha rehecho los lazos con Catalunya, algo a lo que ha ayudado que el socialista Salvador Illa esté al frente de la Generalitat.

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Justo en la pandemia, en marzo de 2020, el Monarca hizo una explosión controlada de un asunto que llevaba un año gestionando en silencio: dio a conocer que rompía oficialmente con su padre, renunciando por adelantado a la herencia que recibirá tras su muerte, porque Juan Carlos I le había puesto de beneficiario de una fundación con dinero regalado por la familia real saudí. Las informaciones sobre la fortuna oculta del emérito le llevaron a tomar la decisión (negociada con la Zarzuela y el Gobierno) de irse de España. Desde agosto de 2020, vive en Emiratos Árabes Unidos.

Juan Carlos ha ido regresando a España desde 2020 de vez en cuando, para navegar en Galicia y también para tener algunos pocos encuentros con su familia. Este sábado, con motivo de los 50 años de su ascenso al trono y la imposición del Toisón de Oro a su esposa, la reina Sofía, irá al Palacio del Pardo. Ha aceptado acudir a un almuerzo “privado” pese a saber que su hijo no ha querido ningún acto en público con él para celebrar el medio siglo de monarquía parlamentaria. Allí se verá también con sus nietas, Sofía y la Princesa Leonor, la heredera.

Los Reyes Felipe VI y Letizia saludan al presidente chino, Xi Jinping, y a su esposa, el 12 de noviembre de 2025 en Pekín (China). Casa de S.M. el Rey

Los Reyes Felipe VI y Letizia saludan al presidente chino, Xi Jinping, y a su esposa, el 12 de noviembre de 2025 en Pekín (China). Casa de S.M. el Rey

En los últimos meses, Felipe VI ha retomado la agenda internacional, con dos visitas de Estado, a Egipto y China, este mismo mes de noviembre.

El jefe de Estado se lanza así a desarrollar una faceta de su trabajo en la que ha mantenido un perfil bajo hasta ahora entre las crisis políticas en España (por la repetición de elecciones en 2016 y 2019, la pandemia y el propio lastre de su padre, del que se ha sabido que hizo negocios aprovechando sus contactos internacionales).

La Casa del Rey intenta mantener una distancia institucional, mientras la opinión pública se divide entre quienes consideran que Juan Carlos I debe dar explicaciones y quienes prefieren pasar página.

La Corona sigue siendo una pieza central del sistema político español, pero también un espejo de sus contradicciones: símbolo de continuidad y, al mismo tiempo, de la dificultad de reconciliar tradición y exigencia democrática.

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Textos: Pilar Santos
Diseño: David Jiménez
Coordinación: Rafa Julve, Ricard Gràcia