Una Constitución
Historias de las Cortes (V): Cuando Cuba y Puerto Rico casi se convierten en estados de la I República
Cada sábado de agosto rebuscamos en los archivos de las Cortes Generales para recuperar curiosidades y detalles
Historias de las Cortes (I): El plan del Congreso para "volar" un territorio español antes de que Marruecos pusiera su bandera
Historias de las Cortes (II): Calaveras, túneles secretos y una cámara acorazada, los subsuelos del Congreso
Historias de las Cortes (III): El golpe de Estado del 23-F o cómo correrse una juerga de 200.000 pesetas
Historias de las Cortes (IV): El acusado de colaborar con ETA que aprovechó ser diputado para fugarse 13 años

Caricatura de Pi y Margall publicada en la revista La Flaca, en 1873, en el que se le ve desbordado por el federalismo. / Tomás Padro / La Flaca

"Se ha perdido Cuba, se han perdido otras posesiones de ultramar; los desastres han llegado hasta donde nadie podía imaginar", admitió Práxedes Mateo Sagasta el 22 de febrero de 1899 en el hemiciclo del Congreso. El entonces presidente del Gobierno puso palabras a lo que acabaría conociéndose como el Desastre del 98: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam habían dejado de ser españolas. Ese es el final de esta historia. Pero a veces conocer el desenlace obliga a mirar atrás y preguntarse cómo se llegó hasta allí. Sobre todo cuando, apenas 25 años antes, Cuba y Puerto Rico habían estado a punto de convertirse en Estados de la Primera República española, al mismo nivel que Cataluña, Baleares o Andalucía Alta.
Todo empezó en un caluroso día de julio de 1873, recién estrenada la primera experiencia republicana de España. Emilio Castelar se entregó entonces a la redacción del nuevo proyecto de Constitución. Durante las semanas anteriores, una comisión de 25 diputados, cada uno de su padre y de su madre, había tratado de ponerse de acuerdo. Las negociaciones fueron laboriosas y Francisco Pi y Margall, presidente de la República, terminó metiendo cierta prisa a Castelar. Se cuenta que este redactó el proyecto en apenas 24 horas.
El resultado fueron 117 artículos, presentados en el Congreso el 17 de julio. Aquel texto, llamado a convertirse en la quinta Constitución de España, llegaba precedido por unos párrafos que daban cuenta de la dificultad de la empresa. "En la división territorial hemos encontrado grandes dificultades", admitían sus 17 firmantes, ajenos a que aquella cuestión seguiría —y sigue— siendo uno de los quebraderos de cabeza del país. Eso sí, creían haber llegado "a un arreglo prudentísimo en la cuestión".
Una nación y 17 estados
La solución, recogida en el primer artículo, decía así: "Componen la Nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, Regiones Vascongadas". Diecisiete Estados formarían así la República de España, con "completa autonomía económico-administrativa" y "toda la autonomía política compatible con la existencia de la Nación".

Artículo 1 del proyecto de Constitución de 1873. / Propio
Cuba y Puerto Rico quedaban integradas en el diseño federal en pie de igualdad con los demás Estados. El proyecto tampoco se olvidaba de Filipinas, Fernando Poo, Annobón y Corisco —las tres en el golfo de Guinea— ni de los establecimientos españoles de África. Todos ellos, "a medida de sus progresos", podrían ir convirtiéndose también en Estados. Los propios redactores conocían el riesgo. "Fundar una República, y una República federal sobre suelo sembrado de tantas ruinas de la antigua Monarquía, siempre es cosa arriesgada y difícil", advertían. El pronóstico se quedó corto.
Problemas más urgentes
Un mes después, bajo el sol de agosto, los diputados comenzaron a debatir el proyecto en el Congreso. La discusión apenas duró cuatro días, del 11 al 14. Para entonces, la República atravesaba una crisis mucho más urgente. Un mes antes había estallado la revolución cantonal, impulsada por los republicanos federales "intransigentes", que reclamaban un cambio inmediato y no querían esperar a que las Cortes aprobasen una Constitución.
Con ese panorama, fue el propio Castelar, autor del proyecto, quien puso freno a la discusión. El 20 de agosto lanzó desde la tribuna una pregunta que resumía la situación: "¿Nos debemos entretener en discutir una Constitución, cuando apenas sabemos si mañana conservaremos la libertad que hay en nuestras almas, ni la tierra que tenemos bajo nuestras plantas? [...] Mientras discutimos aquí sobre libertad y sobre federación, se muere la libertad y se muere la Patria". Un mes después, el proyecto quedó definitivamente aparcado.
El Desastre del 98
Y con él se desvaneció aquella posibilidad de integrar Cuba y Puerto Rico como Estados de una República federal española. El tiempo siguió avanzando hacia el Desastre del 98. Hubo llamadas a conceder una mayor autonomía a Cuba o Puerto Rico para contener las ansias independentistas, pero nunca llegaron a materializarse. Las políticas más federalistas no volvieron a ponerse sobre la mesa hasta que la guerra de independencia en la isla caribeña ya estaba en marcha.
El desenlace llegó en 1898. España perdió Cuba, Puerto Rico y Filipinas al término de una breve guerra contra Estados Unidos que puso fin, de forma abrupta, a los últimos restos de su gran imperio ultramarino. Un imperio en el que veinticinco años antes Cuba y Filipinas casi fueron estados, pero eso nunca ocurrió.
Suscríbete para seguir leyendo
- El juez Peinado se abre a retrasar la audiencia con Begoña Gómez tras reconocer que mañana se va de vacaciones
- Noruega limita la delegación española y deja a Bolaños fuera del funeral de Harald V por falta de espacio
- El juez considera una contradicción que Zapatero ponga pegas a investigar sus cuentas tras dar una 'autorización universal' para examinarlas
- El Tribunal de Cuentas pregunta a la Diputación de Badajoz si activa el procedimiento por los 427.000 euros cobrados por el hermano de Sánchez que no reclamó
- Felipe VI, Letizia y la reina Sofía asistirán el miércoles al funeral de Estado de Harald V en Oslo
- La validez del derecho al voto concedido por la llamada 'ley de nietos', a revisión en el Supremo
- Anticorrupción acusa a Zapatero de 'tergiversar datos' para tratar de dinamitar la investigación: 'Resulta intolerable ese tono
- La Fiscalía pide 18 años de inhabilitación para Kichi, exalcalde de Cádiz