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Crisis en Ceuta

El PP, convencido de que la de Ceuta es una crisis “terminal” para Sánchez

La oposición critica la gestión de la crisis migratoria en Ceuta y cuestiona la idoneidad de las vacaciones del presidente del Gobierno tras la visita a la ciudad autónoma

Ceuta y Melilla, en directo | Última hora de la crisis migratoria en Ceuta

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. / César Arxina - Europa Press

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Mariano Alonso Freire

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Madrid
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El Partido Popular (PP) parecía persuadido antes del desfile de ministros por el Congreso de los Diputados -que continúa este viernes con las comparecencias de Fernando Grande-Marlaska (Interior), José Manuel Albares (Asuntos Exteriores) y Elma Saiz (Seguridad Social, Inclusión y Migraciones)- de que la crisis de Ceuta ha dejado seriamente tocado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero después de la primera tanda de comparecencias, que ha incluido esta semana a Margarita Robles (Defensa), Félix Bolaños (Presidencia y Justicia), Ángel Víctor Torres (Política Territorial) y Mónica García (Sanidad) la convicción es absoluta en el primer partido de la oposición. Un importante miembro de la dirección popular lo explica de manera gráfica, mientras hace un gesto con los dedos: "Sánchez ha perdido el pulso, esta es una crisis terminal".

Además de las explicaciones dadas hasta el momento por los ministros, y del reverdecido conflicto interno entre Robles y Marlaska a cuenta del papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en los días previos a la avalancha migratoria, el convencimiento de los populares de que la actual crisis es, primero, de enorme envergadura para el actual Ejecutivo, y segundo, de una dimensión que no ha sabido calcular, se refuerza con la actitud de los grupos políticos más próximos al Gobierno.

En primer lugar, con el episodio vivido este miércoles en la Junta de Portavoces y en la Diputación Permanente del Congreso, donde Moncloa tuvo que recular casi en cuestión de minutos de su intención inicial de llevar la comparecencia de Sánchez al pleno del Congreso el día 9 de septiembre por la presión de la oposición y los socios. Finalmente aceptaron que sea el 3, el jueves de la semana que viene, cuando incluso hasta Sumar había calificado de "tardía" la pretención de esperar seis días después, algo que también afeó, y en términos muy severos, la secretaria general de Podemos, la exministra Ione Belarra. Y en segundo lugar, con la coincidencia contra natura mostrada por casi todos los grupos en la sesión de la comisión mixta de Seguridad Nacional celebrada este jueves, donde el ministro Bolaños afeó una y otra vez a los distintos portavoces del arco parlamentario que se sugiriese la mano de Marruecos detrás de la llegada en aluvión los últimos días de julio de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma.

"No haga usted de pagafantas de Marruecos", llegó a espetarle el diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, justo después de que el titular de Presidencia y Justicia le hubiese afeado a la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, la encargada de darle la réplica por el Grupo Popular, sus alusiones a Rabat como un país socio. No tan gráfica ni coloquialmente, pero sosteniendo una posición de fondo muy similar, se manifestaron Francesc Marc-Álvaro por ERC o Enric Morera, senador de Compromís y como tal miembro del grupo parlamentario de Sumar. Ante estas intervenciones, la propia Gamarra le reprochó a Bolaños que los grupos independentistas hubieran defendido con más nitidez, a su juicio, la españolidad de Ceuta que lo que lo habría hecho el propio ministro.

En Génova ven como todo un síntoma que en una comparecencia parlamentaria se ponga de manifiesto una crítica tan coincidente y transversal a la actuación del Gobierno. A la que, por descontado, se sumaron en las sesiones de estos días los socios de la investidura de Sánchez situados en el ámbito más conservador, como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Junts.

Las críticas al Gobierno llegaron, incluso, en aspectos aparentemente más secundarios o privativos hasta ahora de la crítica de la derecha como la idoneidad de las vacaciones de Sánchez en la residencia de La Mareta (Lanzarote), en donde se instaló justo después de su visita a Ceuta los primeros días de la crisis, cuando denunció un ataque a la "integridad territorial" de España, y donde permaneció hasta la semana pasada. Que Bolaños le restase importancia, asegurando que el presidente no había dejado de estar conectado "ni un solo día" y argumentando una y otra vez que en la actualidad se puede abandonar la residencia habitual y seguir trabajando disgustó al PP y Vox, pero no solo. El citado Marc-Álvaro, de ERC, llegó a plantear que Sánchez no tenía que haber tomado esas vacaciones y le espetó al ministro: "No es de recibo que nos haya dicho que el presidente Sánchez trabaja más que nosotros, no es una buena respuesta, señor Bolaños. Usted sabe que en política se trata de lo que haces y lo que transmites que haces", concluyó.

Todo esto coincidiendo con la visita a Ceuta este jueves de José María Aznar, quien recibido por el presidente ceutí Juan Jesús Vivas arremetió contra la "pasividad" del Gobierno ante esta crisis. "La integridad nacional no tiene vacaciones", aseveró el expresidente. En el PP ven con buenos ojos la visita, sobre todo por la firmeza que frente a Marruecos, afirman, representaría el que fuera presidente entre 1996 y 2004, quien protagonizó la crisis del islote de Perejil durante su segundo mandato.

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