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Tensión migratoria

La escalada violenta en Ceuta pone en alerta a las Fuerzas de Seguridad

Los escenarios de riesgo que prevén los policías: tensión en las madrugadas, los repartos de comida y las concentraciones de protesta

Ceuta y Melilla, en directo | Última hora de la crisis migratoria en Ceuta

Manifestantes rompen el cordón policial y queman el campamento de migrantes de la playa

Atlas News

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Juan José Fernández

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Madrid
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La paz ciudadana quebró en la playa de Ceuta en la tarde de este jueves cuando vecinos que se manifestaban rompieron el control policial y corrieron hacia los migrantes para expulsarlos. Los efectos y chabolas que dejaron los extranjeros en su huida ardieron en una hoguera. Dos equipos de antidisurbios tuvieron que centrarse en interponerse entre manifestantes y migrantes para evitar males mayores. Los nervios ya se habían roto la noche anterior, cuando un grupo numeroso de españoles, persiguiendo con improperios a un grupo no menos numeroso de migrantes en la playa de Trampolín de Ceuta y, al grito de “Esta es nuestra playa”, destrruyeron sus tenderetes. Corren además vídeos que se hacen virales con efectos de arenga; fotos en redes sociales y grupos de whatsapp de la luna de un vehículo militar rota a pedradas por migrantes. El Trampolín se ha convertido en símbolo de una Ceuta cuyos vecinos perciben como espacio por reconquistar… Son reflejos de un síntoma que puede generalizarse, y que ha hecho que las Fuerzas de Seguridad del Estado desplegadas en Ceuta eleven como primer riesgo de orden público un enfrentamiento generalizado entre españoles y migrantes que puede darse en cualquier momento.

En la evaluación de eventualidades que hace la Policía, y que mueve por su escala jerárquica, esta es la que tiene más posibilidades. No obstante, su peligrosidad es considerada menor que la de otro estallido violento que contemplan: un enfrentamiento entre los propios migrantes.

“Un ataque de españoles contra extranjeros puede ser más fácil de controlar y menos duradero que uno al contrario, de extranjeros contra españoles, o de extranjeros contra extranjeros –explica a este diario un veterano de las unidades de control de masas de la Policía-. Hay migrantes en Ceuta con poco que perder, ya muy tensionados, que a la primera tiran de cualquier arma que vean a mano, un cuchillo, un palo, piedras...”

Vecinos de Ceuta tratan de impecir el acceso de un camión de la Cruz Roja a los inmigrantes instalados en la playa del Trampolín.

Vecinos de Ceuta tratan de impecir el acceso de un camión de la Cruz Roja a los inmigrantes instalados en la playa del Trampolín. / Reduan Dris EFE

Los altercados entre migrantes son percibidos como más peligrosos por las fuentes consultadas, y aparecen en casi todos los escenarios previstos, que son, además, estos otros:

1 Peleas en los repartos de ayuda.

Las colas para recibir comida, agua o bienes de consumo se han demostrado ya como espacios de alta tensión, y requieren presencia policial siempre que es posible.

La razón: la situación de tensión ha alcanzado un punto de madurez en el que se han formado clanes de magrebís que tratan de acaparar, fuerzan a otros migrantes a vender o simplemente les cobran deudas en especie. Esos clanes intentan controlar productos básicos en los campamentos improvisados y en las pernoctas en parques y montes, expoliando o imponiéndose al resto.

Protesta de migrantes en la playa del Trampolín de Ceuta durante el reparto de comida el 26 de agosto.

Protesta de migrantes en la playa del Trampolín de Ceuta durante el reparto de comida el 26 de agosto. / Hicham L. R.

Esta situación, explosiva entre una masa desesperada, es un estado de cosas duro para los subsaharianos, los extranjeros adultos más vulnerables. “Los magrebís no los consideran sus iguales -explica una de las fuentes mencionadas-. En otras crisis se ha visto cómo solo les dejan comer cuando acaban ellos. Si necesitan cambiar dinero, les quitan una buena parte. Si han de establecerse en un sitio, para ellos es el peor rincón... Pero tarde o temprano se van a organizar para defenderse de los magrebís…”

2 Madrugadas de tensión

En torno a la una de la madrugada se dan las peores situaciones de orden público, refieren agentes que están de patrulla. Entre la masa de migrantes, explican, hay una porción -seguramente mayoritaria- que trae un proyecto sincero de búsqueda de mejores condiciones de vida, y que no quiere ponerla en peligro con una detención; y hay otra porción sin plan, marginal y ligada a redes delicuenciales para sobrevivir, a la que no le importa el mal comportamiento.

La noche es para esta facción el momento propicio para salir de las zonas boscosas hacia los barrios de Ceuta y buscar recursos y drogas, quitárselos a otros migrantes o, simplemente atacar a los débiles. Un guardia civil recien retornado a la península relata cómo uno los interrogados en actuaciones policiales estos días le contaba que lleva siete años intentando entrar en Europa “y ya le da igual todo, incluso ir a prisión, porque pasará menos penalidades que las que ya ha sufrido”.

Un grupo de vecinos de Ceuta destruye la chabola de unos migrantes en la playa del Trampolín el 26 de agosto. La imagen es de un vídeo apócrifo que se ha hecho viral en redes sociales.

Un grupo de vecinos de Ceuta destruye la chabola de unos migrantes en la playa del Trampolín el 26 de agosto. La imagen es de un vídeo apócrifo que se ha hecho viral en redes sociales. / El Periódico

En el cuadro de delitos nocturnos, hay uno especialmente preocupante: la Fiscalía General del Estado tiene contabilizadas 16 denuncias de agresión sexual con 17 víctimas. En las Fuerzas de Seguridad sospechan que son muchas más las violaciones que no han sido denunciadas.

Esos casos causan gran inquietud entre el vecindario, que ha empezado a organizar partidas que salen a la calle de noche, cuando reina en Ceuta el toque de queda que, de facto, impone el miedo entre la gente. Esos vecinos salen sin objetivo claro, pero en trayectoria de colisión.

3 Agitación organizada

De momento, las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional, junto con los antidisturbios UPR del mismo cuerpo y los GRS de la Guardia Civil, tienen como principal previsión la de tener que interponerse entre grupos humanos que quieran agredir a otros grupos humanos.

Foto difundida por el Ministerio de Defensa de un vehículo militar atacado a pedradas en la noche del 26 de agosto.

Foto difundida por el Ministerio de Defensa de un vehículo militar atacado a pedradas en la noche del 26 de agosto. / M Defensa

Pero en la valoración de riesgos que confirman a este diario no está ausente además el de campañas de agitación -espontáneas o no- que enerven a los migrantes para asaltar comercios o camiones en carga y descarga; o como respuesta a ataques de los vecinos; o en un momento crucial: cuando las devoluciones se aceleren con el trabajo incrementado de triaje y filiación de extranjeros, y se vea más próximo el momento de retornar a Marruecos. Una parte de los jóvenes que resisten en Ceuta huyeron de Marruecos para evitar que los envíen como soldados al Sáhara.

El riesgo de vídeos virales, desinformación o soflamas en redes sociales tiene dos direcciones: también la de la yesca entre los vecinos -a menudo con narrativas violentamente islamófobas- si acaece un delito flagrante cometido, por ejemplo, contra menores, ancianos o mujeres de Ceuta… sea o no cierto. La concentraciones de vecinos se organizan en grupos de whatsapp para las quedadas, en las que agitadores de extrema derecha tratan de colar mensajes incendiarios. Algunos de ellos han sido recriminados en esos chats por los vecinos.

“Lo controlaremos”

En estas jornadas de alta tensión en Ceuta, un policía dedicado a seguridad ciudadana o un antidisturbios camina una media de 20 kilómetros al día. Refiere la anécdota un veterano jefe de los refuerzos enviados a la ciudad. Hay en Ceuta ahora 1.700 policías, una de las mayores concentraciones por habitante del mundo. De ellos, 217 son de brigadas de Extranjería. Con la llegada de un grupo de las UIP desde Bilbao, hay cinco unidades de antidisturbios -cada una con seis equipos de siete integrantes- desplegadas en Ceuta.

Para ir rotando a los que están en servicio, la próxima semana está prevista la incorporación de otro grupo, enviado desde Valencia. “Tenemos la ciudad perfectamente planimetrada, y todas las situaciones previstas. Lo controlaremos”, asegura C., uno de los oficiales llamados en esta convocatoria, incluso admitiendo otro de los escenarios: enfrentamientos y desórdenes fragmentados por toda la ciudad.

Alojamiento en instalaciones militares de Ceuta para los agentes antidisturbios de la Policía recien llegados de Bilbao, con literas, pero sin taquillas ni otras comodidades básicas.

Alojamiento en instalaciones militares de Ceuta para los agentes antidisturbios de la Policía recien llegados de Bilbao, con literas, pero sin taquillas ni otras comodidades básicas. / SUP

Los recién llegados han sido alojados en pabellones militares espartanos, donde hay camas, pero no taquillas ni otras comodidades mínimas. El Sindicato Unificado de Policía, decano de las centrales del Cuerpo, ha pedido que los policías, a falta de alojamientos en Ceuta, sean albergados en un crucero, “pero no como aquellos del procés -recuerda Guzmán R. M., portavoz de la Federación de UIP de ese sindicato, que sufrió uno de aquellos “piolines”-, sino en condiciones dignas, con un camarote para cada funcionario”.

De la avalanche de Ceuta y de las situaciones a las que se enfrentan los policñias "se generará doctrina para estudiar en la Academia", apuesta C. Pero es un caso único: ni para este mando ni para Guzmán se pueden extraer lecciones de las algaradas del procés para lo que pasa en Ceuta. “Esto es completamente distinto, y el terreno que hay que controlar es mucho menor”. C. descarta la posibilidad de que se extienda una intifada generalizada entre los migrantes que fuerzan su permanencia en la ciudad. “Son unos cuantos miles, pero carecen de todo apoyo social en Ceuta. Ni siquiera los vecinos musulmanes les apoyan”.

Militares en las calles

En el actual clima de tensión en la ciudad, y mientras sea tan numeroso el colectivo de migrantes deambulando, no se prevé retirada o reducción de los efectivos militares que colaboran en tareas de seguridad ciudadana, explican fuentes del Ejército.

El despliegue de fuerzas militares en Ceuta o Melilla en labores de apoyo a la Guardia Civil y la Policía Nacional no es en absoluto nuevo. Lo hubo ya en la primera gran crisis migratoria de Ceuta, en mayo de 2021, con unidades del Regimiento de Caballería Montesa 3 y del Tercio Duque de Alba de la Legión patrullando las calles y apostados, sobre todo en el pasillo final de retorno hacia el puesto fronterizo de El Tarajal.

En ese emplazamiento, el Ejército colocó a soldados musulmanes, que supieran dariya y pudieran dirigirse en esa lengua a los marroquís que emprendían el camino de regreso, e hicieron famosas imágenes de uniformados con casco y chaleco acompañando, con la mano en el hombro, a nadadores arrepentidos tras 72 horas de extenuante deambular por la ciudad.

En 2005, tras un grave incidente con cinco subsaharianos muertos a tiros en el lado marroquí cuando trataban de saltar la valla (dos de los cuerpos cayeron del lado español), el Gobierno presidido por Zapatero ordenó el despliegue de tropas ante las vallas de Ceuta y Melilla, que duró varios meses.

En 2001, unas obras de reforma de la valla de Melilla requirieron también refuerzos militares. Hubo entonces, gobernando José María Aznar, tensión entre Interior y Defensa. La razón: quién se hacía cargo del pago de las dietas de las tropas, 400 soldados de dos batallones enviados desde la península.

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