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Política sin tregua

Los 5 principales centros del poder político en España en vacaciones

Las residencias oficiales para descansar del presidente y del jefe del Estado acogen reuniones discretas donde se recibe a los jefes del Ejecutivo, ministros y líderes extranjeros

Felipe VI junto a Juan Jesús Vivas Lara, presidente de Ceuta, en el Palacio de Marivent, el 6 de agosto. esús Vivas, ha afirmado que el Rey Felipe VI le ha transmitido su "cariño, apoyo y ánimo" para todos los ceutíes y se ha mostrado convencido de que el monarca visitará la ciudad autónoma cuando sea posible. POLITICA RAÚL TERREL / EUROPA PRESS

Felipe VI junto a Juan Jesús Vivas Lara, presidente de Ceuta, en el Palacio de Marivent, el 6 de agosto. esús Vivas, ha afirmado que el Rey Felipe VI le ha transmitido su "cariño, apoyo y ánimo" para todos los ceutíes y se ha mostrado convencido de que el monarca visitará la ciudad autónoma cuando sea posible. POLITICA RAÚL TERREL / EUROPA PRESS / RAÚL TERREL / EUROPA PRESS

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Pilar Santos

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Madrid
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Cuando el poder se va unos días de vacaciones, no siempre cierra por descanso. Palacios, fincas y residencias oficiales se convierten cada verano (y algún invierno) en despachos discretos donde se recibe a presidentes, ministros y líderes extranjeros. De Marivent (Mallorca) a Quintos de Mora (Toledo), cinco han sido los refugios que han servido principalmente durante décadas para mezclar descanso, política y diplomacia lejos del protocolo y de los focos de Madrid central.

El Palacio de Marivent mira al Mediterráneo, pero en verano también mira a la política. La residencia mallorquina de la familia real, propiedad de la administración autonómica, funciona cada agosto como una prolongación de Zarzuela. Allí recibió Felipe VI el 6 de agosto a Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en plena crisis migratoria y fronteriza. Vivas salió con un mensaje: el Rey mantiene su compromiso de realizar una visita oficial a la ciudad autónoma que jamás ha pisado hasta ahora, tampoco como Príncipe de Asturias.

Mapa que muestra la ubicación de las residencias de vacaciones de los dirigentes españoles
Mapa que muestra la ubicación de las residencias de vacaciones de los dirigentes españoles.

Los precedentes explican hasta qué punto las vacaciones no han vaciado la agenda. En 2013, Juan Carlos I despachó con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mientras España y Reino Unido mantenían abierto el pulso por Gibraltar. En agosto de 1985, otro jefe del Ejecutivo, Felipe González, informó al Rey sobre los últimos atentados cometidos por la banda terrorista ETA. Y en 1993 acudió Pedro Solbes, recién nombrado ministro de Economía y Hacienda, para analizar la crisis económica y las medidas que iba a tomar el Gobierno. En Marivent cambia el escenario; los asuntos de Estado, no.

La Mareta nació para el descanso y terminó haciendo sitio a la política. La residencia de Costa Teguise, regalo de Hussein de Jordania a Juan Carlos I y después incorporada a Patrimonio Nacional, ha acogido encuentros al más alto nivel. Allí, Felipe González y Helmut Kohl hablaron en 1991 del futuro de Europa tras la reunificación alemana; y en 2003 José María Aznar recibió a Gerhard Schröder cuando la guerra de Irak dividía a los gobiernos europeos. Aznar también almorzó allí con los Reyes en enero de 2000, durante la estancia en la que murió María de las Mercedes, madre de Juan Carlos I.

La casa conserva además una curiosa excepción: Mijaíl y Raísa Gorbachov pasaron varias semanas de vacaciones en La Mareta en 1992 y el Gobierno canceló las visitas oficiales previstas precisamente para que pudieran descansar. Pedro Sánchez ha recuperado con frecuencia la residencia como retiro presidencial: en 2024 recibió allí a Salvador Illa poco después de su llegada a la Generalitat y este verano de 2026 ha vuelto a instalarse en La Mareta.

Diecisiete días antes del 23-F, el militar Alfonso Armada se reunió con Juan Carlos I en Baqueira. El general contó después, durante el juicio por el golpe, que había sido invitado a cenar con los Reyes el 6 de febrero de 1981; la cita prevista en un restaurante se canceló por la muerte de Federica de Grecia, madre de la Reina Sofía, y Armada terminó en La Pleta, donde estuvo con el Monarca. El último testimonio sobre aquel encuentro lo ha aportado el propio Juan Carlos I en 'Reconciliación', sus memorias publicadas el pasado diciembre. El Rey cuenta que no acompañó a su esposa a Madrid y permaneció en el Pirineo porque quería "sondear el ánimo de los militares" y obtener información de primera mano. Según su relato, Armada le habló de rumores en los cuarteles, pero no le dio ningún elemento que le pusiera en alerta.

Juan Carlos I, el 5 de enero de 2001, con el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, poco antes de almorzar en La Pleta.

Juan Carlos I, el 5 de enero de 2001, con el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, poco antes de almorzar en La Pleta. / Efe / Abelardo

La Pleta, además, tiene una particularidad: no pertenece a Patrimonio Nacional. El chalet fue cedido para uso de la familia real por unos empresarios y durante décadas fue el refugio invernal de Juan Carlos I y su familia. Allí recibió, por ejemplo, recibió en varias ocasiones al ‘president’ de Cataluña, Jordi Pujol, en los años 80 y también en el 2001. Felipe VI ha seguido alojándose en la casa en escapadas privadas para esquiar estos últimos años, pero no consta que haya celebrado allí despachos o reuniones de trabajo como Rey. Políticamente, La Pleta sigue inevitablemente ligada a aquella noche del 6 de febrero de 1981.

En marzo de 1988, François Mitterrand llegó a Doñana sin honores oficiales y con una agenda de trabajo. El presidente del Gobierno, Felipe González, le esperaba en Las Marismillas. Los dos presidentes conversaron durante cuatro horas, parte de ellas a solas y paseando junto a una laguna, sobre la construcción europea, seguridad y defensa y la coordinación de las presidencias española y francesa de la Comunidad Europea. Era diplomacia de Estado con formato de retiro.

González había empezado a utilizar la finca como residencia de verano en 1986 y sus sucesores mantuvieron esa doble condición de descanso y trabajo. El también jefe del Ejecutivo, José María Aznar, recibió en Doñana al primer ministro británico Tony Blair en 1998, recién firmado el Acuerdo de Viernes Santo, y al primer ministro marroquí Abderramán Yusufi en 2000, con la pesca y la inmigración sobre la mesa. En 2018, Pedro Sánchez alojó en Las Marismillas a la cancillera alemana, Angela Merkel, durante un fin de semana de trabajo, aunque la reunión formal se celebró en Sanlúcar de Barrameda. Las Marismillas es una finca de titularidad estatal, propiedad del Organismo Autónomo Parques Nacionales (Ministerio de Transición Ecológica), que los presidentes del Gobierno han utilizado tanto para descansar como para recibir a dirigentes extranjeros.

George W. Bush eligió España como primera escala de su primera gira europea como presidente de Estados Unidos. El 12 de junio de 2001, José María Aznar lo llevó a Quintos de Mora, una finca pública en los Montes de Toledo, para conversar lejos de la formalidad de la Moncloa. Pasaron allí unas cuatro horas, almuerzo incluido. Hablaron de la relación transatlántica, la ampliación de la OTAN, Rusia, América Latina y el polémico escudo antimisiles que impulsaba Washington. Era el comienzo de una relación política que se estrecharía enormemente después de los atentados del 11-S y alcanzaría su máxima expresión con la guerra de Irak, en 2003.

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George W. Bush, presidente de EEUU, y José María Aznar, presidente del Gobierno español, el 12 de junio de 2001, en la finca Quintos de Mora (Toledo). / BERNARDO RODRIGUEZ

Aznar convirtió Quintos de Mora en uno de sus escenarios favoritos para la diplomacia discreta. En 2003 recibió allí al primer ministro marroquí, Driss Jettu, para intentar "refundar" las relaciones con Rabat tras años de crisis (y de Perejil) y, meses después, al presidente de Francia Jacques Chirac, con quien mantenía profundas diferencias sobre la guerra en Irak y el futuro de Europa. Pedro Sánchez recuperó ese uso en 2022 al reunirse en la finca con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, semanas antes de la cumbre de Madrid y en plena invasión rusa de Ucrania. Quintos de Mora es hoy una finca pública gestionada por el Organismo Autónomo Parques Nacionales, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica. Con Aznar se convirtió en un despacho presidencial cerca de Madrid.

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