De la política, ¿se sale? (27)
Felip Puig: "¿Volver a la política? Muchos creen que puedo ayudar a reconstruir el proyecto convergente"
EL PERIÓDICO entrevista a políticos que han dejado la primera línea para descubrir a qué se dedican y cómo se han reinventado
RECOPILATORIO: Accede a las entrevistas con los más de 20 políticos que han participado ya en la sección 'De la política, ¿se sale?'

El exconseller Felip Puig fotografiado en los jardines del Turó Park para la sección de el Periódico ‘De la política, ¿se sale?’ / JORDI COTRINA / EPC

Felip Puig (Barcelona, 1958) hace 10 años que abandonó la política. Ahora dirige su propia consultoría y se define como el "Doctor House del urbanismo". "Me vienen a buscar cuando ya lo han probado todo", explica a EL PERIÓDICO. Se adentró en el mundo de la política en el Ayuntamiento de Parets del Vallès, aunque no tardó en llegar a la Generalitat. Fue secretario general de Benestar Social y conseller de Medi Ambient y de Política Territorial durante los últimos mandatos de Jordi Pujol, y posteriormente lideró las carteras de Interior y Empresa durante los gobiernos de Artur Mas. Sin embargo, él prefiere destacar su etapa como portavoz en el Parlament haciendo oposición al tripartito (2003-2007) y "reconstruyendo" el proyecto convergente para recuperar la Generalitat, algo que consiguieron en 2010.
Junts tendría que ser la alternativa al PSC y, al mismo tiempo, pactar con ellos las cosas importantes
Puig es de los que ya en su día se opusieron a la disolución de CDC. Se considera "alumno político de Pujol" y cree que buena parte de las acusaciones contra el expresident y su familia forman parte de una "confabulación política de fuerzas y estructuras del Estado", aunque reconoce no haber "entendido" la confesión del dinero en Andorra. "Intuyo que quiso proteger a su familia. Es un hombre de profundas raíces cristinas y sufrió toda esta situación desde la perspectiva del arrepentimiento", añade.

El exconseller Felip Puig fotografiado en los jardines del Turó Park para la sección de el Periódico ‘De la política, ¿se sale?’ / JORDI COTRINA / EPC
El futuro de Junts
Nunca ha militado en Junts, pero cree que el partido creado y liderado por Carles Puigdemont ha abandonado la "centralidad de Convergència" y la "vocación de gobierno". Sin embargo, se refiere al partido en primera persona del plural: "Tendríamos que ser la alternativa al PSC y, al mismo tiempo, pactar con ellos las cosas importantes". Como defensor nostálgico del "equilibrio de la sociovergencia", Puig sostiene que, sin pactos, no hay "transformación", y que una formación que se queda "en posiciones maximalistas, siempre gritando y con cara de enfado" acaba siendo un "proyecto inerte".
No mantiene relación con la cúpula posconvergente, a pesar de que su actual secretario general, Jordi Turull, se inició en política de su mano, pero sí conserva el contacto con otros miembros del espacio. "Estoy superando la tentación de mucha gente, de dentro y fuera de la política, que cree que algunos podríamos ayudar a reconstruir un proyecto que, en este momento, no está bien representado", responde cuando se le pregunta si quiere volver a la primera línea política.
Mas podría tener algún papel en la reconstrucción del proyecto convergente, pero no 'el papel'
Pese a no haber estado en activo durante los años más convulsos del 'procés', considera que la estrategia política de Junts ha estado demasiado condicionada por la situación personal y judicial de sus líderes. "Necesitamos cerrar dignamente la etapa del 1-O y esto solo se conseguirá con el regreso del president Puigdemont y la reconstrucción de su dignidad institucional. Pero, después, él y otros dirigentes deberían dar paso a una nueva generación de líderes", sostiene. Para Puig, la fórmula debería ser: recuperar "algunos liderazgos relevantes" para que ayuden a los más jóvenes, pero con una cara visible nueva. "[Artur Mas] podría tener algún papel, pero no 'el papel'", resuelve.
Abandonamos demasiado rápido el pacto fiscal y apostamos de una manera poco trabajada por la construcción de las estructuras de Estado
El exconseller es partidario de dejar a un lado la "épica de hace diez años". Él ocupó responsabilidades en la Generalitat hasta finales de 2015, cuando Mas dejó la presidencia, aunque de sus palabras se desprende con claridad que ya no comulgaba con algunas de las decisiones tomadas antes de entonces. "Abandonamos demasiado rápido la línea del pacto fiscal", sostiene el expolítico, que también culpa del desenlace del 'procés' a una "apuesta poco trabajada por las estructuras de Estado" y a la falta de "unidad" política dentro del movimiento.
"Se intentó construir un Estado, pero ni tuvimos la fuerza, ni la inteligencia, ni la estrategia suficientes para hacerlo. Se puede volver a intentar, pero no a corto ni a medio plazo, porque ahora lo importante es reconstruir el país, que está fracturado", mantiene. En este sentido, apostilla que el president Salvador Illa está aportando "cierta tranquilidad institucional", aunque le achaca una gestión poco "eficiente" de las últimas crisis. Pero añade: "Tengo que agradecerle que, como mínimo, no empeora la situación del país".
Illa aporta cierta tranquilidad institucional. Como mínimo, no empeora la situación del país
Las polémicas en Interior
También tiene cierta experiencia con las crisis. Durante los dos años que estuvo al frente de la Conselleria de Interior (2010-2012), protagonizó varias, y el programa de sátira política 'Polònia' siempre lo caricaturizó agitando un bate de béisbol. "Cuando Mas me propuso ser conseller, necesité 24 horas para decir que sí", reconoce. Era consciente de que la gestión de la policía es siempre es un ámbito envenenado, pero el contexto agravaba la situación, ya que, en plena crisis económica y en medio de las políticas de recortes, las manifestaciones y las huelgas eran el pan de cada día.
El momento más crítico fue el caso de Ester Quintana, la manifestante que perdió un ojo durante la huelga del 14 de noviembre de 2012 por el impacto de una pelota de goma disparada por un agente. Trece años después, Puig reconoce que hubo una "mala gestión de la información" y asegura que vivió la situación "con dolor", pero añade que "algunas veces, los accidentes lamentablemente resultan inevitables". "Cuando se dan, hay que reparar el daño lo más pronto posible y asumir las responsabilidades políticas; yo lo hice y el president me pidió que continuara", relata, aunque en un primer momento sugirió que el impacto se debió a objetos lanzados por los manifestantes y no a la actuación policial. Después de aquel lamentable incidente, se prohibió el uso de este tipo de proyectiles, una medida que, pese a lo sucedido, Puig lamenta: "No veo que la policía catalana tenga elementos suficientes para poder frenar a los violentos".
La policía catalana no tiene elementos suficientes para poder frenar a los violentos
A toro pasado, asegura que enmendaría algunas decisiones de aquella etapa, pero también se reafirma en otras y las califica de "valientes". En este segundo grupo sitúa la polémica web de delación ciudadana que puso en marcha su departamento para pedir "colaboración ciudadana contra la violencia urbana" tras la huelga general de 2012. Los Mossos d'Esquadra colgaron 231 fotografías de 68 manifestantes, a los que se vinculaba con los disturbios sin aportar pruebas de ello, para que cualquier persona anónima aportara información sobre los señalados.
La web fue retirada un mes después, tras tras 22 identificados y ningún detenido y tras una denuncia ante la Audiencia Nacional por publicar imágenes de menores, un dictamen de la Fiscalía de Catalunya y del Síndic de Greuges, y una enorme polémica sobre la vulneración de derechos fundamentales como el derecho a la imagen y al honor, además de la presunción de inocencia. El Tribunal Supremo acabó avalándola años después, aunque el asunto generó más debate en el Tribunal Constitucional -por el criterio de la Fiscalía y por un voto particular contrario a la página-, y hoy sigue en manos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

El exconseller Felip Puig fotografiado en los jardines del Turó Park para la sección de el Periódico ‘De la política, ¿se sale?’ / JORDI COTRINA / EPC
"Muchos países democráticos utilizan sistemas y métodos similares", argumenta el exconseller, que mantiene que durante las protestas se infiltraban "profesionales del terrorismo internacional". Admite que desconoce el resultado de los procesos judiciales iniciados contra estas personas a través de esta página web -muchos de ellos saldados con condenas menores o absolución- y que hay siete personas aún pendientes de juicio 14 años después. "Sería bueno que la justicia cerrara este tema lo más pronto posible, en un sentido u otro", se limita a añadir.
A pesar de todas las controversias que acumuló durante el ejercicio del cargo, dice que ninguna le quita el sueño ni le hace renegar de aquella etapa: "No me dediqué nunca a la gestión política con una actitud de contemporizar y de no asumir riesgos", zanja.
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