Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Elecciones municipales de 2027

Junts avanza en la reunificación del espacio convergente en pleno debate sobre su rumbo político

Los posconvergentes amplían los pactos locales forjados en 2023 e incorporan alianzas significativas en Mollerussa y Girona

La caída de Junts en las encuestas reabre el debate sobre Puigdemont y la antigua CDC

Judith Toronjo, Jordi Turull, Jordi Martí, y Joan Rodríguez; de Junts.

Judith Toronjo, Jordi Turull, Jordi Martí, y Joan Rodríguez; de Junts. / ZOWY VOETEN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Carlota Camps

Carlota Camps

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Diez años después de la disolución de Convergència, la mayoría de los actores que formaron parte de aquella operación, orquestada para blindarse de la hecatombe provocada por la confesión del expresident Jordi Pujol, coinciden en señalar que probablemente "no era necesario" acabar con las siglas. La desaparición del partido, fundado en 1974 en la emblemática montaña de Montserrat, fue traumática. Tras décadas de disciplina interna, la formación estalló. El parto de su sucesor, el PDECat, fue complicado y un preludio de lo que vendría a continuación. A día de hoy, la marca ya ni siquiera existe.

Sin embargo, el espacio que un día se divorció, con juzgados de por medio, empieza ahora a reunificarse. Aunque el proceso tampoco es un camino de rosas. Si la recuperación de Xavier Trias como candidato de Junts en 2023 volvió a unir a buena parte del mundo posconvergente que hasta entonces se había mantenido al margen del partido fundado por Carles Puigdemont cuando este rompió el carnet del PDECat en 2020, el proceso de elección de su sucesor volvió a reabrir heridas del pasado.

El expresident no pudo imponer a su candidato -Josep Rius- ni logró convencer a ningún fichaje externo que generara consenso, y finalmente ganó la batalla el sucesor designado por Trias, Jordi Martí, tras forzar unas primarias. La votación se interpretó como un pulso entre el ala más convergente de la formación y la generación que entró en política de la mano del expresident después de 2017, se impuso el primer sector. Este fue el primer toque de atención a Puigdemont.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, junto a Anna Carné, candidata en Mollerussa

El secretario general de Junts, Jordi Turull, junto a Anna Carné, candidata en Mollerussa / ACN

El expresident no felicitó a Martí públicamente y tardó más de 12 horas en hacerlo en privado. Sí lo hicieron Jordi Turull y Josep Rull, que en los últimos años se han encargado de reconstruir puentes con los antiguos dirigentes de CDC y los nuevos fichajes.

Ya en 2023, con Turull al frente de la secretaría general, se firmaron acuerdos de colaboración con alcaldes como Marc Castells en Igualada, que dos años antes había competido contra Junts con la candidatura al Parlament liderada por Àngels Chacón. No obstante, la reconciliación no fue suficientemente sólida como para resistir los acuerdos supramunicipales posteriores a las elecciones, ya que algunos de ellos apoyaron al PSC. Castells y Sergi Vallés, de Impulsem Penedès, se desmarcaron de Puigdemont y apoyaron la investidura de la socialista Lluïsa Moret como presidenta de la Diputació de Barcelona. "Somos 'Impulsem Penedès', no 'Impulsem Brussel·les'", llegaron a afirmar en uno de los momentos de mayor tensión en la negociación.

Las malas encuestas han abierto un debate entre el ala más convergente de Junts y la generación que entró en política de la mano de Puigdemont en 2017

A pesar de este episodio, repetirán su entente con Junts en las elecciones municipales de 2027. También lo harán Impulsem Lleida y Xavier Fonollosa en Martorell, y la reunificación posconvergente se ampliará aún más en estos nuevos comicios, aunque los malos datos que las encuestas pronostican para el partido de Puigdemont han reabierto un debate sobre el rumbo que debe tomar el partido. Un sector considera que la única solución es que regrese de Waterloo y ejerza como líder de Junts y como jefe de la oposición en el Parlament, mientras que otros son partidarios de intentar remontar recuperando el perfil político que marcó la antigua Convergència.

El último feudo del PDECat

El caso más significativo de la reunificación del espacio es el de Mollerussa. Hasta ahora era el principal feudo de Ara Pacte Local, la plataforma municipal que agrupa otra parte del antiguo PDECat. Su alcalde, Marc Solsona, lideró la candidatura del PDECat para la circunscripción de Lleida en 2021 y fue uno de los impulsores del Espai CiU, la marca que usó Roger Montañola para presentarse a las generales en 2023. Pero una vez bajada la persiana de aquel proyecto, Mollerussa Primer ha firmado un acuerdo para presentarse con Junts a las próximas municipales, aunque con la número dos de Solsona, Anna Carné, como candidata.

También es relevante el caso de Girona, donde los posconvergentes han firmado un acuerdo con el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), la formación fundada por Marta Pascal, tras su ruptura con Puigdemont. Su representante en la ciudad, Carles Ribas, será el número dos de Gemma Geis. En 2023, el también exconcejal de CDC se quedó a las puertas -solo a 122 votos- de obtener representación en el consistorio.

Y aún se ha firmado otro pacto destacado con Convergents. El partido del exconseller Germà Gordó solo tiene una veintena de concejales en toda Catalunya, pero el acuerdo para presentarse juntos en todo el territorio tiene un valor simbólico mucho mayor.

Suscríbete para seguir leyendo