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Apuntes políticos de la semana

El cuadernillo de verano de Salvador Illa

El president se ha ido de vacaciones con los presupuestos aprobados, pero con asignaturas pendientes

Illa alcanza el ecuador del mandato con la financiación y el modelo educativo como grandes retos

Los pactos de Illa con ERC, a examen: progreso en financiación y bloqueo en impuestos

Los pactos de Illa con los Comuns, a examen: avances en vivienda y deberes pendientes en servicios públicos

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Júlia Regué

Júlia Regué

Barcelona
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Salvador Illa ha advertido a todos sus consellers de que ahora toca ejecutar. No le gustan los cambios, ni los de los titulares de los departamentos que están en plena crisis, ni los de los aliados que le entregaron sus votos para ser president; y plantea su mandato como una misión a largo plazo, con proyectos que superan, de lejos, los cuatro años que dura una legislatura. Es por ello que el president se ha ido de vacaciones con los presupuestos aprobados, pero también con un cuadernillo de verano con el que repasar asignaturas del Govern.

Su conclusión es que Catalunya se está 'poniendo al día' con proyectos como la ampliación del Aeropuerto de El Prat o la construcción de viviendas que quedaron aparcados por el 'procés', pero sabe que tiene por delante al menos dos crisis que resolver, la de los trenes y la de las aulas; un modelo de financiación que se antoja determinante para afrontar el reto demográfico y actualizar los servicios públicos de cara a la próxima década; y una percepción de inseguridad que combatir.

El president quiere que el nuevo modelo de financiación se someta cuanto antes a la consideración del Congreso. El aplazamiento 'técnico' del Consejo de Política Fiscal y Financiera hasta el 4 de septiembre se interpretó como una concesión al PP, pero hay pocas esperanzas de abrir alguna brecha más en el bloque contrario al modelo tras el aval de Canarias. En el Govern creen que ya han hecho todo lo que está en su mano para que Catalunya disponga de 4.700 millones de euros adicionales, así que, cuando se produzca la votación -si un adelanto electoral de Pedro Sánchez no lo impide-, será Junts quien deba mojarse.

El nuevo sistema fue un planteamiento de ERC que beneficia al PSC. Los republicanos lo consideraron un triunfo equiparable a la amnistía arrancado a los socialistas, pero Illa sabe que él, como president, será el principal beneficiario de una inyección de recursos de esta magnitud y que incluso podrá convertirse en la cara visible del aumento de los fondos disponibles. De su gestión dependerá, si lo consigue, que los ciudadanos lo noten.

La educación es en estos momentos el principal quebradero de cabeza del Govern porque acumula conflictos que siguen sin resolverse. No es que preocupe más que la vivienda o la seguridad, pero, al menos, en estas carteras se ha puesto la directa con objetivos claros. El hecho de que los profesores denostaran el acuerdo alcanzado con Ustec fue un golpe duro, porque este pacto permitía enmendar un error anterior: haber atado con CCOO y UGT un 'acuerdo de país' que nunca llegó a serlo. La Conselleria había conseguido pactar con un sindicato al que siempre se le critica por falta de entendimiento, pero para entonces ya era tarde para muchos docentes, que miraban hacia la CGT, contraria al acuerdo.

Illa tiene ahora el reto de conseguir encauzar el conflicto laboral, pero también de abrir el debate sobre la escuela inclusiva, que se dibujó en una ley sin una asignación de recursos adecuada. En paralelo, deberá remontar las notas académicas de los alumnos catalanes que el propio Govern tachó de 'catastróficas' y dilucidar responsabilidades por el fiasco del informe PISA, así como aclarar por qué no se informó a tiempo del error en la muestra. La comunidad educativa es una bomba de relojería.

Otro asunto en el que Illa centrará sus esfuerzos es en reforzar la seguridad en Catalunya para que los delitos sigan bajando. Pero ya no es una cuestión de cifras, sino de que la percepción de la ciudadanía no quede sesgada por los tiroteos que se han dado en Barcelona en los últimos meses debido a la presencia de clanes que ajustan cuentas. Una situación que pretende remediar con una mayor colaboración policial y estudiando cómo incrementar las penas por estos delitos.

La sensación de seguridad también la da el acceso a una vivienda digna, e Illa sigue priorizando una construcción que deberá agilizar para cumplir con el objetivo de levantar los más de 200.000 pisos que ha prometido para los próximos años. La apuesta para esta segunda fase del mandato pasará también por la densificación, por alcanzar la máxima edificabilidad prevista en cada planificación, en lugar de limitarse al mínimo necesario para sufragar los servicios asociados, como las calles o las plazas. Todo ello mientras se replantea la ley que impulsaron los Comuns en el Parlament con el aval del PSC, ERC y la CUP para 'acabar con la especulación' y cambiar la idea de que la vivienda es un bien con el que se puede hacer negocio tras el revés del Consell de Garanties Estatutàries. Los propios impulsores de la norma ya eran consicientes de que podría no superar el filtro del Tribunal Constitucional, y justifican que la propuesta se concibió como una medida disuasoria, pero sigue siendo un golpe a uno de los principales acuerdos con los morados.

Según las encuestas, los catalanes aprueban a Illa como president y el PSC volvería a ganar las elecciones, pero con menos escaños si se celebrasen hoy. Así que de la revisión del cuadernillo de verano y de sus futuras decisiones dependerá que el partido consiga rentabilizar su obra de gobierno y demostrar que "el Govern de la gestión" ha cumplido con su cometido.

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