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Análisis

Ceuta o crónica de una 'vendetta' anunciada

El Rey reprende a Sánchez, y se suma de facto a Meloni, Trump, Le Pen, Frederiksen, Ben Gvir… y, por supuesto, a Feijóo y Abascal. La invasión de Los Miserables del siglo XXI (Víctor Hugo)

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Un grupo de inmigrantes en la playa junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta el pasado viernes.

Un grupo de inmigrantes en la playa junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta el pasado viernes. / Reduan Dris / EFE

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Ernesto Ekaizer

Ernesto Ekaizer

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El pasado 22 de junio, en una visita a Alberto Nuñez Feijóo y a Isabel Díaz Ayuso, el candidato de la derecha francesa a las elecciones presidenciales, Bruno Retailleau, declaró que su propuesta consiste en "desterrar al Gobierno español por su política migratoria".

Recordó a los medios de comunicación que "es una declaración provocadora" que mantiene "plenamente", después de sus encuentros con los dirigentes del Partido Popular.

"No podemos tolerar la regularización masiva que ha implementado Pedro Sánchez. No es posible. Va en contra del espíritu europeo", afirmó Retailleau, exministro del Interior de Francia, respecto a la regularización de 500.000 inmigrantes en España. "Creo que España tiene un problema enorme. Sánchez está regularizando a 500.000 inmigrantes indocumentados que, obviamente, podrán cruzar la frontera. Ahí es donde hay que actuar", insistió. "La solución ante esto sería aislar a España de las naciones europeas y restablecer los controles fronterizos", añadió.

Los Miserables del Siglo XXI

La invasión de Ceuta ha sido ante todo el resultado de las condiciones de vida en Marruecos, el resultado de la desesperación y las últimas esperanzas de familias enteras, madres, niños y jóvenes. Son Los Miserables del Siglo XXI. Mientras el monarca Mohamed VI festejaba el Día del Trono con su corte, 55.000 personas procedentes de distintas ciudades y otras regiones del África subsahariana entraban por tierra y mar a Ceuta, una ciudad abierta el pasado jueves y viernes.

No era estrictamente un rayo en cielo sereno. Hacía días que se notaba movimiento, un flujo que esos dos días se convirtió en una inundación.

Habida cuenta de que Ceuta -Sabta- es para Marruecos un enclave colonial, ¿por qué razón había tan poca presencia de policía y guardia civil en estas semanas y en los días señalados?

Ahora el Ministerio del Interior y el CNI se echan los trastos a la cabeza. Uno dice que no tuvo información de lo que se cocía; el otro que sí, que se informó.

Los Miserables se movilizaron. Siguen las informaciones de España, muchos tienen a familiares. No pueden más en su tierra. No tienen nada que perder. Ahora, además han sabido que estaba el incentivo de que si entrabas por mar, la justicia española no te podía devolver sumariamente, porque, a diferencia de las vallas en tierra, en el agua no había todavía una frontera de boyas.

La provocación de la derecha

El Gobierno marroquí no organizó la invasión, pero sí actuó como si no fuera con él, convivió con ella y hasta pudo facilitarla. Cuando se le requirió para que colaborase en el retorno de sus ciudadanos a suelo marroquí lo hizo sin reticencias.

Pero sobre este escenario se montó la provocación o 'vendetta' de la derecha y ultraderecha que ya tiene un enemigo público mundial número 1: Sánchez. A Giorgia Meloni, la presidenta del Gobierno italiano de extrema derecha, beneficiaria de las ayudas de Bruselas cuando se enfrentó a la crisis migratoria de la isla de Lampedusa en 2023, le faltó tiempo para suspender el espacio Schengen. Al igual que ella, que teme perder las próximas elecciones, Trump utilizó a España como el espejo de lo que pasará en Estados Unidos si el partido demócrata gana las elecciones.

Sánchez reaccionó con rapidez a los hechos de Ceuta. Pero tuvo que apelar al Ejército para que persiga a los jóvenes por las calles ceutíes. Y fue así porque la situación le desbordó. 88 muertos son muchos muertos.

Lo último que esperaba el presidente del Gobierno era que el rey Felipe VI le reprendiera con su declaración del sábado. El Rey dijo estar indignado y que esto no podía volver a pasar. Sánchez, como Julio César cuando lo apuñalaron, según la versión de Shakespeare, podía decirle a Felipe VI:

-¿También tú?

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