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Comparecencia en la Generalitat

Illa encara la segunda parte del mandato con la educación y la financiación como grandes retos

El president hace este viernes balance del curso político en plena polémica por el fiasco de PISA

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El president Illa en una imagen de su viaje institucional a Vietnam y Singapur.

El president Illa en una imagen de su viaje institucional a Vietnam y Singapur. / Sara Soteras / ACN

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Quim Bertomeu

Quim Bertomeu

Barcelona
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El president de la Generalitat, Salvador Illa, comparecerá este viernes a las 9.30 horas en el Palau de la Generalitat para hacer balance del curso político que ahora concluye. Lo hará cuando faltan pocos días para cumplir dos años en el cargo, por lo que su comparecencia servirá para rendir cuentas de lo que ha pasado hasta la fecha, pero también para proyectar cómo piensa afrontar la segunda parte de su mandato.

Illa llega al ecuador de su primera etapa como president con brotes verdes, pero también con señales de alarma. Entre los primeros, sobresale la reciente aprobación de los presupuestos de la Generalitat de 2026, las primeras cuentas públicas que ven la luz en Catalunya en más de tres años. Esto le garantiza una inyección de recursos para desplegar políticas públicas en asuntos como el acceso a la vivienda, que se ha convertido en uno de los problemas más importantes de los catalanes.

Con estas cuentas aprobadas gracias a los votos de ERC y los Comuns, el president aspira a tener la estabilidad suficiente para agotar el mandato hasta 2028. Si lo logra, se convertiría en el primer president de la Generalitat que consigue acabar una legislatura desde 2010, cuando lo hizo José Montilla por última vez. Sería una baza electoral nada desdeñable, teniendo en cuenta que las patronales y las entidades sociales llevan años lamentando la inestabilidad de los mandatos.

El problema en Educación

Los presupuestos han dado un espaldarazo al Govern, pero no le han ahorrado los quebraderos de cabeza. La principal fuente de desgaste del ejecutivo catalán llega, desde hace meses, a través de la Conselleria de Educación. La Generalitat no ha podido aplacar el enfado de los profesores, que ya han anunciado huelgas que, salvo sorpresa, impedirán que el curso escolar empiece en septiembre con normalidad.

Pero eso no es todo. Al enfado de los docentes se ha sumado la polémica que generó el anuncio de un plan piloto para introducir agentes de paisano de los Mossos d'Esquadra en las escuelas de alta complejidad y, desde hace una semana, todo se ha complicado un poco más por el fiasco de las pruebas PISA. La Generalitat no detectó que las pruebas no se estaban haciendo de forma correcta y sus resultados no serán válidos. Catalunya, por tanto, carecerá del principal indicador de la calidad de su enseñanza.

La consejera de educación Esther Niubó en el Parlament

La consellera de Educació, Esther Niubó, en el Parlament. / ENRIC SITJÀ / ACN

En su comparecencia de este viernes se espera que Illa vuelva a ratificar en el cargo a la consellera Esther Niubó, como ya hizo hace unos días desde su viaje institucional a Vietnam y Singapur. No quiere verse obligado a acometer otro cambio en el Govern cuando hace apenas dos semanas ya tuvo que cambiar su gabinete por la marcha voluntaria de la consellera de Derechos Sociales. Sin embargo, el Govern tiene pendiente explicar qué ocurrió realmente y a quién considera responsable. La oposición en bloque pide que rueden cabezas.

La financiación en el aire

Hay otro factor decisivo que condicionará que la segunda parte del mandato sea más o menos estable: que se apruebe o no la nueva financiación autonómica. Uno de los ejes del pacto de investidura que permitió que Illa fuera president es que Catalunya dispusiera de un nuevo modelo para tener más recursos. Así lo pidió ERC y así lo aceptó el PSC. El modelo está cerrado, pero no está claro que llegue a aprobarse en el Congreso. Los votos de Junts son decisivos y al partido de Carles Puigdemont no le gusta la propuesta.

El president, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, firmando el pacto de presupuestos.

El president, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, firmando el pacto de presupuestos. / JORDI OTIX

Si no hay financiación, la legislatura catalana quedará tocada y está por ver si ERC querrá seguir siendo el socio fiel que ha sido en estos dos primeros años o se distanciará del Govern. En el pacto de investidura, el partido de Junqueras también arrancó al PSC que Catalunya recaudaría "todos los impuestos soportados" en la comunidad y hasta ahora no solo no se ha cumplido, sino que está paralizado. El PSOE no ve con buenos ojos que la Generalitat recaude el IRPF.

Año de elecciones

Uno de los objetivos de Illa en esta segunda parte del mandato es imprimir un mayor sello propio en las prioridades del Govern porque, hasta ahora, para tener estabilidad ha tenido que invertir mucho tiempo en negociar la agenda en vivienda de los Comuns y la agenda en financiación de ERC. El president quiere que la legislatura siga pivotando en la vivienda, pero que también ganen protagonismo otras cuestiones como las infraestructuras y la seguridad.

El president del Govern, Salvador Illa, y la diputada de Aliança Catalana, Silvia Orriols, durante una sesión plenaria, en el Parlament de Catalunya, a 22 de julio de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). Illa comparece en el Parlament, en el último periodo de sesiones antes de las vacaciones, para ofrecer explicaciones sobre el caso Cerdán, y sus posibles repercusiones en Catalunya. 22 JULIO 2025 David Zorrakino / Europa Press 22/07/2025. David Zorrakino;

El president Illa y la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en el Parlament. / DAVID ZORRAKINO / EUROPA PRESS

Los objetivos están claros, pero los posibles contratiempos también. El año que viene es año electoral, ya que se celebrarán las municipales y las generales, y los comicios siempre complican la posibilidad de llegar a grandes pactos. Los partidos de la oposición no quieren aparecer en la foto llegando a acuerdos con el Govern cuando quedan pocos meses para acudir a las urnas. La carpeta electoral también tiene otro factor potencialmente inflamable: las encuestas apuntan que Aliança Catalana crecerá con fuerza en los ayuntamientos, lo que sacudirá inevitablemente el panorama político.

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