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Desde 1977

El día que Suárez habló de pan con el Rey: así nació la tradición de los despachos de verano en Mallorca

Un año, en 1985, se llegaron a hacer hasta tres encuentros estivales en la isla entre Juan Carlos I y Felipe González, pero con el tiempo se fue reduciendo a uno

Un excolaborador de la Zarzuela recuerda la otra cara del verano en Palma: "Algunos años había tres solteros en la familia, con una actividad social muy alta"

El rey Juan Carlos I y el entonces presidente, Adolfo Suárez, el 27 de agosto de 1977 en el primer despacho celebrado en Marivent, en Palma de Mallorca.

El rey Juan Carlos I y el entonces presidente, Adolfo Suárez, el 27 de agosto de 1977 en el primer despacho celebrado en Marivent, en Palma de Mallorca. / EFE / RBA / Archivo

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Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
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Hubo un verano, justo en las primeras 'vacaciones democráticas', en el que el principal asunto que el presidente del Gobierno llevó a la mesa del Rey no fue una crisis política ni una negociación internacional, sino el pan.

El 27 de agosto de 1977, apenas unas semanas después de las primeras elecciones, Adolfo Suárez (Unión de Centro Democrático, UCD) aprovechó su despacho estival con Juan Carlos I en el Palacio de Marivent para abordar la huelga de los empresarios panaderos de Madrid, que había dejado durante varios días sin suministro a buena parte de la capital por un conflicto con el Ejecutivo sobre el precio regulado del pan.

Aquel encuentro en Mallorca es el primer capítulo de una tradición que ha sobrevivido a todos los presidentes de la democracia y que este miércoles vuelve a repetirse con Pedro Sánchez (PSOE) y Felipe VI en la ciudad balear. El escenario últimamente ha variado alguna vez y se reúnen en el Palacio de la Almudaina (2022, 2024 y este año) y no en Marivent, pero la tradición en general se ha mantenido: el presidente del Gobierno viaja al archipiélago para tratar con el jefe del Estado los asuntos más importantes y después atiende brevemente a los medios de comunicación.

Aunque los contactos entre el jefe del Estado y el presidente del Gobierno son habituales durante todo el año (aunque no los anuncian ni quieren concretar su regularidad), el encuentro estival acabó convirtiéndose en una tradición desde la Transición del que sí se da cuenta a los medios de comunicación. Durante las primeras décadas del reinado de Juan Carlos I, cuando la familia real pasaba varias semanas entre julio y agosto en Mallorca, era habitual que el presidente del Gobierno viajara a la isla en más de una ocasión para mantener distintos despachos conforme avanzaba el verano.

El yate 'Azor'

El caso más llamativo fue el de 1985. Aquel año Felipe González (PSOE) y Juan Carlos I mantuvieron tres reuniones: los días 2, 13 y 26 de agosto. González veraneaba entonces en un chalé privado del arquitecto Pere Nicolau, en el Puerto de Andratx, lo que facilitaba los encuentros. Aquellos veranos también dejaron imágenes hoy casi olvidadas, como una salida a pescar del presidente a bordo del 'Azor', el antiguo yate utilizado por el dictador Franco y que entonces pertenecía al Estado. La fotografía provocó una notable polémica política y mediática.

Exasesores de la Casa del Rey consultados para este reportaje recuerdan incluso que, durante los últimos años del Gobierno de González, llegó a estudiarse la posibilidad de habilitar una residencia oficial para el presidente del Gobierno en Mallorca con el objetivo de facilitar el contacto con el jefe del Estado durante las vacaciones. La idea nunca pasó de las conversaciones informales. Sería porque al final González quedó vinculado veraniegamente a Doñana (Andalucía); José María Aznar (PP), primero a Oropesa (Castellón) y después a Menorca. Lanzarote fue secundario para Aznar y Mallorca era, para ambos, salvo algún verano excepcional, el lugar para visitar al Rey en agosto, no su residencia vacacional habitual. De hecho, en alguna ocasión Juan Carlos I invitaba a los presidentes y sus parejas a comer con él y la reina Sofía tras la audiencia.

El Rey Juan Carlos (d), la Reina Sofía (2_i), el Presidente del Gobierno, Jose Maria Aznar (i) y su esposa Ana Botella posan para los medios en la puerta del Palacio de Marivent, altérmino del la reunión que han mantenido esta tarde.. Jose Maria Aznar. Reina Sofía. Ana Botella. Rey Juan Carlos I. PG. Familias Reales España

Juan Carlos I y Sofía, en Marivent, con José María Aznar y su esposa, Ana Botella, a finales de agosto de 2003. / MONTSERRAT T DIEZ / EFE

Durante los gobiernos de José María Aznar (PP) y José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) lo habitual fueron dos despachos estivales: uno al comienzo de las vacaciones reales y otro antes de su finalización. Sin embargo, 2009 marcó un punto de inflexión. Zapatero solo acudió una vez a Marivent, el 26 de agosto, después de haber mantenido un primer despacho con el Rey en la Zarzuela, en Madrid, el 29 de julio. Las crónicas del verano destacaron precisamente que había sido el único año reciente en el que no se habían celebrado dos encuentros en Mallorca.

Desde 2013 el formato quedó prácticamente reducido a una única reunión estival, un modelo que Felipe VI heredó y consolidó tras su proclamación. La explicación responde menos a un cambio protocolario que a una transformación de las vacaciones oficiales. Las estancias de la familia real en Mallorca son hoy mucho más cortas y concentradas que durante el reinado de Juan Carlos I.

Más seguridad para las salidas por la isla

Ese cambio también se aprecia en el ambiente que rodea los veranos de la Corona. Un antiguo miembro del núcleo duro de Juan Carlos I recuerda que, a finales de los años 80 y durante los 90, “había tres solteros en la familia con una actividad social muy alta”, en alusión al entonces príncipe Felipe y a las infantas Elena y Cristina. Aquella circunstancia, recuerda esa fuente, obligaba a reforzar los dispositivos de seguridad y atraían cada vez más a la prensa del corazón, que comenzaba a fijarse en la familia real siguiendo el modelo de la cobertura de la monarquía británica. Los medios de comunicación acostumbraban a mandar a un periodista para cubrir toda la actividad 'real' durante varias semanas, igual que los enviados especiales al Mundial o los Juegos Olímpicos. “Además, agosto era un mes con pocas noticias políticas y cualquier movimiento despertaba mucho interés”, apunta el exasesor.

También la comunicación institucional era distinta. En 2010, por ejemplo, la reina Sofía utilizó durante sus vacaciones un prototipo del primer coche eléctrico que Peugeot iba a comercializar meses después. La escena obligó incluso a cortar el tráfico a la salida de Marivent para facilitar el recorrido del vehículo. Hoy resulta difícil imaginar una imagen semejante: la Casa del Rey mantiene criterios mucho más estrictos para evitar cualquier identificación de los miembros de la familia real con marcas comerciales.

Ese contraste resume la evolución de una cita que apenas ha cambiado en su esencia, pero sí en todo lo que la rodea. Del verano interminable de Juan Carlos I, con varias reuniones, intensa vida social y semanas de estancia en Mallorca, se ha pasado a un único despacho, una agenda mucho más concentrada y una exposición pública cuidadosamente medida. El rito institucional, sin embargo, permanece. Cada verano, desde Suárez hasta Sánchez, el presidente del Gobierno sigue cruzando las puertas del palacio para mantener una conversación con el Rey cuyo contenido apenas trasciende, pero que simboliza la continuidad del funcionamiento ordinario del Estado.

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