El barómetro del Govern
¿Hay riesgo de ingobernabilidad en Catalunya? ¿Tiene freno Aliança? 5 claves de la encuesta del CEO
Aliança Catalana superaría a Junts y sería la tercera fuerza con el PSC a la baja y ERC al alza
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Cartel de la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols. / MANU MITRU / EPC

Resueltos los problemas administrativos que retrasaron la publicación, el primer barómetro de 2026 del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) de la Generalitat llegó en el mejor momento de la legislatura para el president Salvador Illa. Con los presupuestos aprobados bajo el brazo, el PSC tiene oxígeno suficiente para llegar a 2028 aunque a sus socios de ERC y Comuns no les convenga ratificar unas nuevas cuentas en 2027, año de elecciones municipales y generales. El desenlace de esa doble cita con las urnas es el factor que puede alterar más el calendario de un Govern que, según el CEO, mantiene una valoración digna de mención en estos tiempos de desafección política. Sin embargo, la esperada encuesta también permite otear en el horizonte cierto peligro de que las próximas elecciones catalanas arrojen un escenario de ingobernabilidad. ¿Por qué?
La erosión de los socialistas no es muy acentuada (de 42 a 36-38 diputados), pero va creciendo sondeo tras sondeo, lo que indica que Illa no capitaliza la estabilidad que refleja el Govern, ni el voto del miedo a la extrema derecha. El PSC perdería entre cuatro y seis escaños, por lo que buena parte de las opciones de revalidar la investidura dependerían de una ERC que confirma su paulatina remontada tras haber tocado fondo en 2024. Pero podría no ser suficiente con los republicanos, y ni siquiera con los Comuns, que vuelven a demostrar resistencia.
Los ajustados 68 diputados que sostienen hoy a Illa se moverían ahora en una horquilla de 64 a 69 parlamentarios, lo que dejaría al 'tripartito' de izquierda con más probabilidades de perder la mayoría en el hemiciclo que de conservarla. En caso de perderla, la gobernabilidad quedaría a expensas de dos alianzas que hoy parecen inviables: que un cuarto partido facilitase la investidura de Illa (descartados PP y Vox, solo quedarían Junts o CUP), o que ERC, Junts y CUP aceptasen los votos de Aliança Catalana para formar un Govern independentista. Todo muy difícil, sí; pero, ¿imposible?
Es la primera vez en un barómetro del Govern que Aliança Catalana supera en votos y escaños a Junts, que se desploma de 35 a 16-18 diputados. Un 'sorpasso' que no sorprende al director del CEO, Joan Rodríguez Teruel, porque observa "continuidad en las tendencias". De hecho, en la encuesta anterior, de noviembre de 2025, el partido de Carles Puigdemont ya caía hasta los 19-20 escaños y empataba con la formación de extrema derecha independentista que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, que ahora multiplicaría por 12 su representación en el Parlament, de 2 a 23-25 diputados. Pero la novedad de este sondeo es que los ultras, que hasta ahora pescaban votos en varios caladeros, afianzan dos grandes fuentes de apoyo: Junts y Vox.
La transferencia de votantes de Junts a Aliança se ha ampliado del 21% al 28%, pero Orriols también capta al 23% de quienes eligieron la papeleta de Vox en 2024. En concreto, según Rodríguez Teruel, el flujo de voto de Vox a Aliança se triplica y permite hablar de una "competición abierta" entre ambas formaciones por atraer a electores preocupados por la inmigración, con un "pensamiento conspirativo", que "cuestionan el statu quo" y quieren un cambio de Govern. Dicho de otro modelo, Orriols concentra en estos momentos el voto anti-Illa, agravando así la caída de Junts. En menor medida, Aliança también recibe voto de ERC (8%), PP (8%), PSC (4%), CUP (2%) y Comuns (1%).
Si Aliança capitaliza el voto contra Illa, ERC se convierte en el principal destinatario de los votantes que quieren frenar a la alcaldesa de Ripoll. De hecho, el partido de Junqueras es el que atrae porcentajes de voto más altos de la mayoría de electorados. Además de retener a siete de cada diez votantes propios, absorbe al 15% de los electores de los Comuns, al 13% de los del PSC, al 11% de los de Aliança, al 10% de los de la CUP y al 9% de los de Junts.
De algún modo, los republicanos están siendo el refugio del votante de izquierda descontento con el Govern (al que la propia ERC sostiene) y del votante independentista espantado por el mensaje de Orriols y por los flirteos de Junts con esos mismos postulados. El inconveniente para Esquerra es que no tiene fuerza suficiente para liderar una mayoría alternativa a Illa si no quiere pagar el peaje de pactar con quien ha prometido no hacerlo: Aliança.
El gran damnificado de sondeo, Junts, tiene una papeleta muy complicada por delante. El estudio demuestra que su estrategia de entrar en el cuerpo a cuerpo con Aliança, endureciendo el tono en carpetas como la inseguridad y la inmigración a un año para las elecciones municipales, no deja de proporcionarle aire a su rival. El CEO no desglosa por provincias la intención directa de voto (el voto sin 'cocina'), pero, según su director, Lleida y Girona se confirman como epicentro de la gran batalla entre ambas formaciones.
Preguntados por cuál sería su segunda opción de voto, los electores de Puigdemont escogen mayoritariamente a ERC (42%) frente a Aliança (24%), algo que Rodríguez Teruel interpreta como una pista de que el electorado más fiel a Junts es el que defiende posiciones más moderadas. El posible retorno del expresident si la justicia europea le da la razón la próxima semana puede ser el último asidero para intentar la remontada.
Pese a que el 'factor Aliança' invita a pensar lo contrario, el Govern supera con buena nota el examen de la opinión pública. Illa es el líder preferido para presidir la Generalitat (18%), más de 10 puntos por encima del resto, y seis de cada diez catalanes aprueban la gestión del Ejecutivo, que se mantiene en niveles máximos desde el inicio de la legislatura y recibe el mayor grado de confianza desde 2017. La situación política de Catalunya obtiene la mejor valoración desde 2019. Y la preocupación por las relaciones entre Catalunya y España cae a mínimos históricos, con apenas un 2% de menciones, situándose siete puntos por debajo del nivel registrado al inicio del mandato.
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