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Elecciones municipales

Aliança Catalana busca fichajes en antiguos espacios ultras para crecer más allá del independentismo

La formación de Sílvia Orriols pone el foco en la inmigración para captar candidatos para los comicios locales

Aliança Catalana abre el mercado de fichajes a independientes y capta a dos de Junts y a uno del PSC para las municipales

¿Inmigración o independencia? La 'prioridad nacional' de los votantes de Aliança Catalana

Jordi Aragonès, secretario de Estudios y Programas y candidato de Aliança Catalana a la alcaldía de Barcelona, junto a Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana.

Jordi Aragonès, secretario de Estudios y Programas y candidato de Aliança Catalana a la alcaldía de Barcelona, junto a Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana. / MANU MITRU / EPC

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Gisela Boada

Gisela Boada

Barcelona
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Aliança Catalana tiene un problema para alcanzar lo que las encuestas le auguran, porque si bien registra una alta intención de voto, se encuentra con la dificultad de fichar candidatos sólidos en el mapa municipal. De ahí que, además de incorporar a personas independientes, el partido también pesque exediles del PSC, Junts o ERC para sus listas y abra la puerta a exdirigentes del ala contraria a la independencia de Catalunya, como demuestra el reciente fichaje de Xavier Capelles en Vic, excargo de Societat Civil Catalana, con pasado en Fuerza Nueva -un partido de extrema derecha y de ideología ultraconservadora y neofascista-. Este movimiento ya ha abierto una crisis en la estructura de Osona, donde ha dimitido el secretario de organización al entender que esta incorporación va en contra del "espíritu" del partido.

Al mismo tiempo se mueve en entornos de la ya disuelta Plataforma per Catalunya y de sus derivadas, como el Front Nacional Català, de donde viene Orriols, e incluso de la antigua Convergència i Unió (CiU). "Todo partido nuevo al que las encuestas auguran buenos resultados se convierte en un polo de atracción para votantes y afiliados, pero también para personas que ven una ventana de oportunidad para entrar en política", explica a EL PERIÓDICO Xavier Torrens, sociólogo y politólogo de la Universidad de Barcelona, autor del libro 'Salvar Catalunya' (Editorial Pòrtic, 2024), que explica la génesis del partido.

Esta ventana de oportunidad la aprovechan tanto miembros de otras formaciones, incluso lejos del independentismo, como Capelles, como personas independientes que ya han generado polémica. El último ejemplo reciente es la expulsión del alcaldable en Figueres, Arnau Liesa, al conocerse que tenía una relación con una menor. Pero antes ha habido otros, como la salida del que fue líder municipal en Ribera d'Ondara, Albert Puig, por comentarios homófobos.

Los partidos nuevos son un polo de atracción para personas que ven una ventana de oportunidad para entrar en política

Xavier Torrens

— Sociólogo y politólogo de la UB

Candidatos variados para un votante transversal

Torrens también apunta que esta variedad no necesariamente es algo negativo para Aliança Catalana, pues, como partido de "derecha radical nacionalista", su caladero de votos es tan transversal como deben serlo sus candidatos, lo que explica su rápida expansión territorial y su auge demoscópico, que bebe de todas las siglas, desde Vox hasta la CUP.

Presentación de Jordi Aragonès como candidato de Aliança Catalana en Barcelona.

Presentación de Jordi Aragonès como candidato de Aliança Catalana en Barcelona. / MANU MITRU

Aunque Capelles defendió un "Estado catalán libre" y justificó la maniobra como una "evolución" de su ideología, Orriols mantiene una apuesta clara por priorizar como alcaldables a personas con un discurso duro contra la inmigración y con mensajes contundentes sobre seguridad y civismo, por encima del eje independentista. Para Torrens, la diversidad de candidatos responde a la misma pluralidad de votantes que se plantean esta opción en las urnas y que, en su mayoría, valoran de Aliança Catalana la mano dura en inmigración, aunque procedan de espacios distintos: desde el votante conservador del PP, Vox o Junts hasta el antisistema atraído por Orriols, pasando por el votante tradicional de izquierdas que cree que la inmigración es un problema, el de Vox que le prestará el voto en Catalunya o el independentista decepcionado por el 'procés'. Cinco perfiles distintos que pueden refugiarse en unas mismas siglas.

En las municipales buscan perfiles contundentes con la expulsión de inmigrantes y el incivismo

Xavier Rius

— Periodista experto en extrema derecha en Catalunya

De todos ellos, llama la atención que el votante de Vox o del PP pueda acercarse a Orriols sabiendo que es independentista. A Aliança Catalana, comentan diversos expertos consultados por este diario, le interesa atraer a este electorado, motivo por el cual flirtea con gente de esta órbita para las que serán las primeras elecciones tras su auge -las municipales-, pues mantiene que no se presentará a las generales. "En las municipales lo que buscan son perfiles contundentes con la expulsión de inmigrantes y el incivismo; gente conocida en los pueblos que pueda trasladar el mensaje de que no es racista porque trata bien a la gente de fuera, pero quiere orden", explica a este diario Xavier Rius, periodista experto en extrema derecha en Catalunya y autor del libro 'Aliança Catalana: els nostres ultres' (Icària Editorial). Desde la formación aseguran que todo el mundo que entra en el proyecto debe firmar un manifiesto con los principios del partido, entre ellos ser partidario de que Catalunya sea un Estado propio.

Sílvia Orriols, diputada y presidenta de Aliança Catalana y Ignacio Garriga, diputado y presidente de Vox en Catalunya

Sílvia Orriols, diputada y presidenta de Aliança Catalana y Ignacio Garriga, diputado y presidente de Vox en Catalunya / Agencias

La inmigración pesa más que la independencia

Que Aliança Catalana capitaliza más voto por el discurso racista e islamófobo que por la defensa de una Catalunya independiente lo corroboran las encuestas y los estudios realizados en los últimos meses. Uno de ellos, publicado recientemente, es el del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS), que constata que, para los votantes de Orriols, la inmigración pesa más que la independencia y que la principal diferencia dentro del espacio político de la extrema derecha entre votar a Aliança Catalana o a Vox tiene que ver con si sus votantes se sienten más catalanes o más españoles.

Y, para disputar bolsas de votantes en ambos lados, tanto Orriols como Ignacio Garriga intentan atraer a sus opuestos. La alcaldesa de Ripoll logra aparcar la prioridad de la catalanidad al poner el foco en el antiislam, mientras Vox, con gestos como hablar más catalán desde el Parlament -algo que ya explicó EL PERIÓDICO el pasado diciembre-, busca atraer a quienes se sienten catalanes. Ahí ambos tratan de ensanchar sus bases. "Lo que antes eran elementos antagónicos empieza a mostrar sesgos parecidos. No es que los extremos se unan en un círculo perfecto, pero sí se observa cierta convergencia: Aliança Catalana refuerza la inmigración como eje central y Vox catalaniza su discurso para disputar terreno en Catalunya", comenta a este diario Xavier Casals, doctor en Historia, especialista en extrema derecha y profesor de la Universitat Ramon Llull (URL).

Aliança refuerza la inmigración como eje central y Vox catalaniza su discurso para disputar terreno en Catalunya

Xavier Casals

— Doctor en Historia y profesor de la URL

Que la principal diferencia sea este sentimiento de pertenencia, pese a que hay otras -como la violencia machista, el aborto o los derechos LGTBI-, es consecuencia de que ambos parten de una misma matriz: el espacio ultra que abrió a principios de los años 2000 Plataforma per Catalunya, fundada por Josep Maria Anglada, cuyo legado se reparte ahora entre ambas siglas. Para Casals, que acaba de publicar el estudio 'Historia de la Plataforma per Catalunya y análisis de su legado en Vox y Aliança Catalana' (2003-2024), para entender la expansión ultra es necesario ampliar la óptica con la que se ha mirado a ambas fuerzas de extrema derecha y asumir que su eclosión no es consecuencia directa del 'procés'. Al contrario, el proceso soberanista "frenó la expansión" de esta ideología, nacida en Europa a finales del siglo XX, según el historiador.

"Son discursos excluyentes contra minorías que durante el 'procés' desaparecieron de la agenda y que en 2019 volvieron, pero que nunca habían desaparecido del todo", relata este experto. Su tesis es que el independentismo logró aglutinar a más del 40% de la población en Catalunya, una cifra que solo pudo alcanzar dejando de lado este tipo de discursos segregadores. "Si haces un discurso excluyente puedes desmovilizar a parte de los votantes. Eso no quiere decir que no estuvieran ahí, pero se instaló el espejismo de que no existían, y sí existían", sostiene. A partir de 2019, cuando Vox gana fuerza y Plataforma per Catalunya se disuelve por su crisis interna, esos discursos vuelven a aflorar. Todo ello, sostiene el experto, explica por qué Aliança Catalana flirtea con antiguos espacios de la extrema derecha más "unionista" o "constitucionalista": beben de una misma tradición política.

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