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Alianzas actuales y futuras

Los acuerdos autonómicos PP-Vox dejan claras las prioridades de Feijoo y Abascal: de la bajada de impuestos al control migratorio

La inclusión de la 'prioridad nacional' y el rechazo a la acogida de menores migrantes marcan el programa de Vox en los pactos autonómicos

La ‘prioridad nacional’ de PP y Vox en las CCAA amenaza la recepción de fondos como los 500 millones del plan de integración

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la visita del Papa León XIV al Congreso.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la visita del Papa León XIV al Congreso. / Europa Press

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Miguel Ángel Rodríguez

Miguel Ángel Rodríguez

Madrid
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Uno a uno, los acuerdos autonómicos de PP y Vox han ido dejando claras las prioridades de cada partido. Primero, Extremadura, después Aragón y Castilla y León, y esta semana Andalucía. El póker de pactos se ha resuelto con cuatro gobiernos de coalición, con una vicepresidencia para los ultras como mínimo, y 184 páginas de acuerdos programáticos en total. Cerca de 540 medidas entre los cuatro territorios que dibujan los intereses de Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal que, según apuntan las encuestas, tendrán que sentarse a una mesa a negociar tras las próximas elecciones generales para construir una mayoría absoluta si quieren llegar al Ejecutivo.

Después de cada cita con las urnas, ambos líderes nacionales han sido conscientes del trabajo que tenían por delante. "Quiero que hablemos más de ideas que de siglas. Y que hablemos más de proyecto que de partidos", aseguró el presidente del PP tras los comicios en Extremadura. El líder de Vox, con menos fuerza en los cuatro territorios, también trataba de imponerse, reclamando una negociación en la que quedasen negro sobre blanco "medidas concretas, plazos de cumplimiento y garantías de cumplimiento".

Las conversaciones en los cuatro territorios han sido arduas y se resolvieron sobre la bocina. Sin embargo, parecen contentar a ambas formaciones, que han introducido en los textos sus principales medidas. Los populares una rebaja fiscal que se desglosa a lo largo de una decena de medidas y los ultras su lucha contra la inmigración y el polémico concepto de 'prioridad nacional'.

La política económica

En línea con las promesas de Núñez Feijóo de cara a unas próximas elecciones generales, los acuerdos autonómicos sitúan la bajada fiscal como una de las primeras señas de identidad de los futuros gobiernos autonómicos de PP y Vox. El esquema común pasa por reducir de forma progresiva el tramo autonómico del IRPF, aliviar la carga tributaria de familias, jóvenes, autónomos y propietarios, y ampliar ciertas deducciones vinculadas a natalidad, discapacidad, vivienda...

Esta misma semana, el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, presentó un plan muy similar con la idea de que es necesario "devolver el dinero a las familias". "La reconstrucción que España necesita empieza por el bolsillo de los españoles", aseguró. En este sentido, los pactos también incluyen rebajas en los tributos cedidos a las comunidades, como en el de Sucesiones y Donaciones, o ventajas fiscales para facilitar la compra de vivienda. En este aspecto, en concreto, los populares también han hecho hincapié en la necesidad de construir más vivienda autonómica.

La 'prioridad nacional'

Mucho más clara es la mano de Vox en el redactado de los programas. Los ultras, que abanderan medidas de alta carga ideológica, han sacado pecho de la inclusión en los acuerdos del concepto de "prioridad nacional", con lo que proponen endurecer el acceso a ayudas, prestaciones, vivienda pública o alquiler social, vinculándolo a criterios de arraigo al territorio. Pese a la polémica inicial que suscitó esta idea, el PP ya da por amortizada la cuestión y asegura sentirse "cómodo" con el término, entendido como ese "arraigo" a un lugar y no como una discriminación hacia los extranjeros.

No obstante, las propuestas ultras no acaban ahí. En los cuatro documentos se hace especial hincapié en la cuestión migratoria, recogiendo el rechazo a nuevos repartos de menores extranjeros no acompañados -motivo por el que Vox rompió los gobiernos autonómicos en 2024-, no ampliar plazas de acogida, promover el retorno y las repatriaciones de migrantes o prohibir el burka y el niqab. También contemplan la supresión de subvenciones, convenios o conciertos con entidades y ONG a las que atribuyen un papel en la promoción o sostenimiento de la inmigración irregular.

Las ausencias

Sobre estas dos patas parece que hay una amplia coincidencia entre ambas formaciones que podría servir de basa a un futuro acuerdo. La tercera pata, imprescindible para sostener una mesa sobre la que después seguir negociando está hecha de ausencias, temas que no se tratan en los pactos, las "líneas rojas" que el propio Feijóo dijo marcaría. En los acuerdos autonómicos suscritos hasta ahora apenas se habla de violencia de género, pese a ser una de las principales batallas dialécticas que protagoniza Vox, o de la estructura de las autonomías, otra de las críticas sobre las que Abascal ha construido su discurso.

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