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Gobierno de Andalucía

Juanma Moreno insiste en que sigue siendo el mismo pero… ahora tiene un vicepresidente de Vox

La ‘marca Juanma’ construida sobre la moderación, los derechos humanos, la Agenda 2030 o el europeísmo queda tocada cuando se gobierna con una fuerza que cuestiona ese marco político

El candidato a la investidura y líder de los populares andaluces, Juanma Moreno, tras la segunda votación sobre su investidura donde ha sido proclamado presidente de la Junta este jueves en el parlamento andaluz

El candidato a la investidura y líder de los populares andaluces, Juanma Moreno, tras la segunda votación sobre su investidura donde ha sido proclamado presidente de la Junta este jueves en el parlamento andaluz / Jose Manuel Vidal / EFE

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Isabel Morillo

Isabel Morillo

Sevilla
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Las caras lo dicen todo. Los rostros serios y apesadumbrados de los dirigentes del PP que han negociado el pacto con Vox en Andalucía hablaban tanto la tarde del jueves en el Parlamento andaluz como el intento, algo exagerado, de Juanma Moreno de mostrarse dicharachero y campechano en su comparecencia ante la prensa. "Habla tú Manolo", le dijo a su vicepresidente, el candidato de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, que optó por no decir ni mú ante las preguntas más complicadas de la prensa. "Ha aprendido rápido", bromeó Moreno.

No ha habido buen rollo ni hay tanta cordialidad ni hay esa sintonía que el presidente de la Junta de Andalucía intentó trasladar. El PP andaluz se ha tragado parte de la agenda ideológica de Vox y ahora los tiene sentados en su Ejecutivo. Asegura el líder del PP-A que empezó las negociaciones con una declaración de intenciones: "Yo soy Juanma Moreno. Tengo 56 años y no voy a cambiar ahora ni mi forma de ser ni mi forma de hacer política". Vamos a oírlo muchas veces: “Sigo siendo el mismo”. Tantas veces como oímos durante la campaña electoral en Andalucía que meter a Vox en el Gobierno era "un lío" que iba a arruinar la "estabilidad" y la "sensatez" que el barón moderado del PP defendía como seña de identidad de la política andaluza.

"Los ciudadanos mandan"

"Claro que ha habido lío pero al final los ciudadanos mandan", dijo Moreno sobre este asunto, sin obviar que Gavira y él han tenido intercambios nada amables en la anterior legislatura en el Parlamento andaluz. "Todos nos dejamos pelos en la gatera", admitió. Escuchar al presidente andaluz decir que el concepto de prioridad nacional, del que renegó hasta hace unos días por ser "ilegal", es "el arraigo que ya existe en la ley de dependencia" o que el acuerdo es "sensato" y "razonable", cuando asume buena parte de la carga ideológica de Vox, es chirriante. Oír al barón andaluz defender que el partido de la extrema derecha es "la tercera fuerza política en Andalucía y la segunda en la provincia de Almería", para justificar el acuerdo, rechina a cualquiera que haya seguido el discurso político con el que Juanma Moreno se ha forjado el traje de político moderado, de centro, que gobierna para todos los andaluces. Él será el mismo pero no lo es su Gobierno ni su discurso, donde se abren importantes vías de agua.

Los negociadores de PP y Vox atienden la comparecencia de Moreno y Gavira en el Parlamento.

Los negociadores de PP y Vox atienden la comparecencia de Moreno y Gavira en el Parlamento. / Joaquín Corchero / Europa Press

A Vox la dan una vicepresidencia muy similar en competencias y tamaño a la que tuvo Juan Marín, el líder de Ciudadanos, en el primer gobierno de Juanma Moreno en 2019. Una consejería de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local que gestionará unos 1.200 millones de euros del Presupuesto andaluz (51.600 millones). Vox no ha logrado hacerse con Agricultura pero sí con un puesto visible y Gavira estará sentado a la derecha de Moreno en cada Consejo de Gobierno. Habrá un segundo vicepresidente del PP que asumirá el mando cuando el presidente se ausente.

A cambio Vox logra todo lo que quería en su agenda ideológica. Sus banderas en inmigración: prioridad nacional y su "rechazo frontal" a los menores no acompañados, por más que en el Preámbulo hayan añadido que "la dignidad inherente a todo ser humano es un postulado irrenunciable y un compromiso ético absoluto y permanente para los firmantes de este acuerdo".

Igual que en Extremadura, Aragón y Castilla y León

El acuerdo, de 150 puntos, está calcado del que se firmó en Extremadura, Castilla y León y Aragón en sus puntos más controvertidos. Se plantean rebajas fiscales que suman 325 millones de euros y a la vez se proponen hasta 29 medidas para mejorar la sanidad pública. ¿De dónde van a sacar el dinero para reforzar ese servicio público? Se jacta el PP de que Vox no tocará las políticas sociales, que seguirán dándose ayudas a la cooperación internacional y que ni la violencia de género, ni la memoria democrática ni el colectivo LGTBi estará bajo la batuta de la extrema derecha. Pero en la pluma del acuerdo hay mucha redacción del catecismo del partido de Santiago Abascal. Incluido un tajo importante a la ley de participación institucional, con recortes a la patronal y a los sindicatos, aliados en el diálogo social con el PP de Moreno en los gobiernos anteriores.

El acuerdo no es de investidura sino de estabilidad, defienden los dos partidos, con la promesa de Vox de que será un "socio leal". Hay una cláusula que obliga al voto unánime en el Parlamento a los dos partidos cuando sean cuestiones esenciales del Gobierno. Los dos saben que viene una legislatura que va a ser tormentosa y con muchas curvas.

Juanma Moreno tendrá el reto de convencer a los andaluces de que sigue siendo el mismo, el político de centro moderado que abanderaba la agenda 2030, la revolución verde en Andalucía o la lucha contra el cambio climático, que acude a Bruselas como vicepresidente del Comité de las Regiones con una defensa firme de la política de la UE. Quienes más celebraron el acuerdo fueron los partidos de la izquierda. En público denostaron un pacto que se hizo en secreto y a espaldas del Parlamento. En privado celebraban: "fuera caretas", "se acabó la moderación", "la vía andaluza ha muerto", "el personaje de Juanma Moreno ha acabado".

"Tengo 56 años, no voy a cambiar ahora", insiste el barón moderado del PP pero ya lo ha hecho. Ahora es como María Guardiola, Jorge Azcón o Alfonso Fernández Mañueco y lidera un gobierno que convive con Vox. No hay excepciones. Andalucía emprende un nuevo camino y en esta legislatura la extrema derecha se sienta en una vicepresidencia.