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Acuerdo en Andalucía

Feijóo encauza un futuro pacto nacional con Abascal tras un póker de gobiernos de coalición autonómicos

El líder del PP reconstruye los puentes con Vox y deja claro que está dispuesto a buscar gobiernos de coalición

Juanma Moreno ya es presidente de la Junta de Andalucía y gobernará de la mano de Vox

Santiago Abascal, Vox, y Alberto Núñez Feijóo, PP. Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados.

Santiago Abascal, Vox, y Alberto Núñez Feijóo, PP. Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

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Miguel Ángel Rodríguez

Miguel Ángel Rodríguez

Madrid
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Al borde de las vacaciones veraniegas Alberto Núñez Feijóo ha atado en Andalucía el último de los gobiernos autonómicos de este primer ciclo electoral tras Aragón, Castilla y León y Extremadura. Un póker de acuerdos de coalición entre PP y Vox que sella la alianza de la dirección popular nacional con los de Santiago Abascal y asienta las bases de una futura negociación por la que Feijóo sabe que, salvo sorpresa de última hora, tendrá que pasar tras las próximas elecciones generales. El aprendizaje para los conversadores es claro, las coaliciones con Vox ya no dan miedo y no generan tanto ruido como antes.

Siguiendo el manual de cualquier buen candidato a llegar a la Presidencia de España, Feijóo no cesa de repetir que su intención es gobernar en solitario. Lo dijo hace años, antes de los comicios de 2023, y lo repitió hace pocos días, en una entrevista en El Hormiguero: "Yo quiero gobernar en solitario, lo he dicho por activa y por pasiva". Sin embargo, la realidad electoral se ha ido imponiendo en las cuatro últimas elecciones autonómicas, al punto de que el líder del PP sabe a qué se tendrá que enfrentar.

"En el caso de que tengamos que hacer un acuerdo y una coalición de gobierno, nos sentaremos y haremos una coalición de gobierno de acuerdo con los principios básicos de nuestros partidos, buscando una serie de líneas rojas que yo no estoy dispuesto a traspasar", dijo en esa misma entrevista. El pacto en Andalucía por el cual Juanma Moreno revalida su estancia en el Palacio de San Telmo refuerza aún más qué camino escogerá Feijóo tras unas elecciones que, a lo sumo, se convocarán dentro de un año y en las cuales no se dibuja una mayoría absoluta de los populares.

Sin "miedo" y con "prioridad nacional"

El de Moreno es el cuarto pacto entre populares y ultras en poco más de dos meses y medio. Primero, llegó el de Extremadura (17 de abril) y le siguieron el de Aragón (22 de abril) y Castilla y León (3 de junio). Ahora, uno de los más complejos, dado que el propio Moreno es uno de los dirigentes del PP que más distancias había marcado con Vox y venía de gobernar en solitario con mayoría absoluta, pone el broche final a la estrategia popular de reconstruir los puentes que rompieron los de Abascal en 2024, cuando abandonaron todos los gobierno de manera unilateral en protesta por la acojida de menores extranjeros no acompañados.

Los entendimientos autonómicos han dado a la dirección nacional del PP argumentos para destacar la supuesta "madurez" de Vox en las negociaciones y defender que los pactos demuestran que la convivencia entre ambos partidos es posible. Además, los populares consideran que los resultados en los comicios dan buena prueba de que esta alianza no genera "miedo" a los votantes ni activa ya al electorado de izquierda.

No obstante, como ha ocurrido en los pactos anteriores, el PP ha mantenido ciertas líneas rojas. Mientras aceptan de plano la 'prioridad nacional' de Vox, una polémica que creen está ya amortizada, no se incluye en los acuerdos referencia alguna a cuestiones relativas a derechos LGTBIQ+, violencia machista o la defensa del modelo autonómico. Estas cesiones de los de Abascal son compensadas con puestos en los gobiernos autonómicos. Fuentes del partido ultra aseguran estar contentos con el resultado.

Los puestos en el Ejecutivo

Sin embargo, en esta cuestión, se asienta otra base importante de cara a las futuras elecciones nacionales. Moreno solo ha cedido a Vox una vicepresidencia para el líder ultra en Andalucía, Manuel Gavira, con competencias en Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local. Mientras que en el resto de territorios el PP ha incorporado a dos o tres dirigentes de Vox, Moreno solo lo ha hecho con uno, dejando claro que el peso obtenido en las urnas es clave. En Andalucía al PP solo le hacían falta dos votos más.

La dirección nacional del PP ha defendido en multitud de ocasiones que los acuerdos deben representar la los resultados que emana de las urnas, dando a entender que los puestos en un futuro gobierno nacional irán en proporción a los votos que necesiten para llegar a la mayoría absoluta. Eso sí, por parte de Vox llega otro aviso, entre los perfiles que han entrado en los gobiernos autonómicos están siempre los propios candidatos ocupando las vicepresidentas, lo que sitúa a Abascal como claro 'vicepresidencible'.

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