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Análisis

Illa logra los presupuestos y prepara su 'emancipación'

ERC y los Comuns se reivindican como partidos responsables tras apoyar las primeras cuentas públicas del Govern y advierten de que están vigilantes ante el cumplimiento de los pactos

Catalunya aprueba nuevos presupuestos tres años después e Illa da un impulso a la legislatura

Junts y PP condenan al fracaso el modelo de Illa y se presentan como alternativa: "Resiste, pero no gobierna"

El president de la Generalitat, Salvador Illa, junto a los consellers Albert Dalmau y Alícia Romero, durante el pleno.

Illa logra los presupuestos y prepara su 'emancipación' / Jordi Otix/ Video ACN

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Júlia Regué

Júlia Regué

Barcelona
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"¿Un mal día o un punto de inflexión? O, como ya sabe que tiene presupuestos, ¿va suelto?", le inquirió el diputado de Junts, Antoni Castellà, al president Salvador Illa en el debate sobre las cuentas públicas de este jueves. Se refería a su actitud justo 24 horas antes, en el mismo escenario, en el Parlament y durante la sesión de control, cuando el jefe del Govern se saltó el guion de la sobriedad y se mostró mucho más contundente con la oposición, pero también con los socios que le han otorgado el principal triunfo de su primer mandato: las cuentas públicas de 2026. La de Castellà es, justamente, la pregunta que se hacen todos los diputados del hemiciclo, que no es otra que cómo actuará ahora que ya tiene el sustento para agotar el mandato en 2028. Y es que Illa emprende ahora la segunda fase del mandato, en pleno ecuador, dispuesto a emanciparse para impulsar aquellas políticas que tuvo que dejar en segundo plano para cumplir con las condiciones que le han asegurado los 68 votos de la mayoría.

En el PSC suelen comentar que se han casado con ERC y los Comuns por cuatro años. Esto quiere decir que no se plantean alterar el tablero de alianzas y que serán fieles a los dos grupos, que cumplirán con aquello que han suscrito. Primero, por una evidencia, y es que Junts no entra al flirteo. Segundo, porque los Comuns son sus socios también en el Gobierno y porque mantener la sintonía con Esquerra es necesario para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ve cómo los posconvergentes se descuelgan. Y tercero, porque toca cuidar una relación a tres que puede volver a ser imprescindible para gobernar en la próxima legislatura catalana.

La reivindicación de un frente de izquierdas se plantea en Catalunya como una resistencia al auge de la extrema derecha de Aliança Catalana -sin olvidar un posible crecimiento también de Vox-, pero los papeles se podrían alterar si las elecciones catalanas no permiten reeditar la alianza, si llevan al bloqueo por falta de sumas o si los posconvergentes apuestan a partir de 2028 por gobernar con los socialistas si les alcanza y si el PP ocupa ya la Moncloa de la mano de Santiago Abascal.

Las tres priodades de Illa

Aunque Illa suba el tono, el plan es inalterable y pasa por impulsar nuevas medidas en materia de vivienda, infraestructuras y seguridad. En este triplete cree que se encuentran todas las medallas que los ciudadanos valorarán cuando se pongan las urnas. El Govern necesita impulsar políticas que lleven el sello del PSC y que no vayan acompañadas de la sombra de los socios, después de que algunos grupos de la oposición y parte de la patronal hayan señalado que gobierna sometido a las órdenes de ERC y los Comuns.

Hay quien siempre suele confundir la negociación con la asimilación, alegan desde el Executiu, pero admiten que ahora es momento de poner la directa de cara a las elecciones municipales de 2027 con iniciativas como la simplificación de los trámites urbanísticos, la ley de pueblos, el incremento de la plantilla de Mossos d'Esquadra y su presencia en las calles y en infraestructuras como el aeropuerto; y, cómo no, con la votación en el Congreso del nuevo sistema de financiación.

El partido de Jéssica Albiach está cómodo en una alianza que le permite despuntar en materia de vivienda, siempre que no se mencione la política de infraestructuras, como ya quedó claro con el exabrupto de Illa a tenor del colapso de la AP-7. Los republicanos están conformes con dar un espaldarazo a los socialistas porque aseguran que las encuestas les premian por su "responsabilidad", pero necesitan que se impulse la nueva financiación. Los dos partidos admiten que pierden ahora la principal palanca para condicionar al Govern y que Illa tiene un balón de oxígeno para los próximos dos años, pero se agarran a la necesidad de exhibir que su oposición es útil y, por qué no, reconocen en privado que también afecta el hecho de que requieran que la legislatura en el Congreso también continúe con Sánchez al frente para cumplir con lo firmado.

No es solo cuestión de políticas, sino también de dinámicas. Las reuniones con ERC son semanales, un ritmo prácticamente similar al que mantiene el equipo del president con los Comuns; y lo que sirve para ganar confianza puede generar incentivos perversos, porque acaba siendo un símbolo de cumplimiento el mero hecho de acudir a estos encuentros, opinan en el Govern. "Hay que decidir si lo nuestro con los socios es sexo o amor", alega una fuente del Govern: "Pero, sea lo que sea, intentaremos cuidarnos".

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