Parlamento andaluz
PP y Vox salvan la prioridad nacional copiando los pactos de otras comunidades y dejan pendiente el Gobierno en Andalucía
El futuro Gobierno andaluz y la distribución de consejerías se perfilan como los próximos 'flecos' a negociar entre Moreno y Gavira

El líder del PP andaluz, Juanma Moreno, en el debate para su investidura en el Parlamento andaluz. / EFE

El primer 'no' a Juanma Moreno en el Parlamento andaluz fue un jarro de agua... templada. Vox rebajó mucho el tono bronco con el que un día antes había recibido el discurso del candidato del PP. El jueves volverá a votarse la investidura y la puerta está abierta. Cada vez parece más posible que lleguen a un pacto. Siguen negociando y hay avances, confirman los dos partidos a la mesa.
El lunes Vox fue muy duro, el martes, su tono se relajó. Las concesiones del PP en Andalucía empiezan a surtir efecto. Si el primer gran escollo ha estado en la inmigración y en la exigencia sobre prioridad nacional, ese nudo ya comienza a deshacerse.
Moreno va a aceptar ese concepto exactamente igual que han hecho el resto de sus compañeros en otras comunidades autónomas. En Extremadura, en Aragón y en Castilla y León. La plantilla está escrita y se extenderá a Andalucía. La solución la dio hace ya meses Génova. Prioridad nacional, insisten en el equipo de Moreno, es un "eslogan electoral", una forma efectista de defender condiciones para recibir ayudas públicas. En este caso, tratan de explicar, aludiendo al arraigo.
El arraigo en la dependencia
"El acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas se inspirará en el principio de prioridad nacional, que procure la asignación de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable en el territorio". Es el texto del resto de comunidades y el que deberá aceptar el PP en Andalucía. Desde el equipo de Moreno ponen como ejemplo lo que ocurre con las ayudas de la dependencia, que exigen estar empadronados y demostrar un arraigo mínimo de cinco años antes de acceder al sistema. Insisten en que eso ya está inventando y que la prioridad nacional "no es más que asumir algo que ya existe por ley". El giro en el equipo del PP ha sido muy importante en pocas horas, en cuanto vieron que desde Madrid, el portavoz nacional de Vox avisaba de que la investidura podía ser en "tres, cuatro votaciones o nunca".
Los flecos pendientes
¿Qué queda entonces? Pues fuentes próximas a los negociadores aseguran que faltan "flecos" en el acuerdo programático y que todavía no han empezado a conversar sobre el otro gran asunto: la formación del futuro Gobierno andaluz. Ese será el nuevo elefante en la habitación, como parafraseó el líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, una vez superado el bloqueo con el tema de la inmigración. De nuevo el partido de Santiago Abascal se remite a lo que lleva diciendo desde el principio: quiere exactamente lo mismo que en el resto de comunidades autónomas donde ya hay pacto. Eso significa cuotas y espacios en todos los órganos de extracción parlamentaria, con los correspondientes sillones en empresas como Canal Sur. Un senador por designación autonómica. Y sentarse en el Consejo de Gobierno con una vicepresidencia y dos consejerías.
El PP sigue insistiendo en que aún eso está en el aire y señalan, de nuevo, que Andalucía no es como las demás comunidades, que Moreno se quedó al filo, a dos diputados, de la mayoría absoluta, que el grupo popular tienen 53 escaños frente a los 15 de Vox, en una clara brecha aritmética, y que Moreno quiere presidir un gobierno monocolor del PP. El partido de Abascal ha apuntado a la Consejería de Agricultura para empezar a hablar.
Vox no quiere repetir la experiencia que tuvo con el acuerdo de 2018 en Andalucía. Entonces se quedaron fuera del Gobierno andaluz y sin capacidad para controlar la ejecución de los acuerdos. Quieren sillones en el Ejecutivo para controlar lo que se debate y aprueba desde San Telmo y garantizar que se cumple, explican fuentes de Vox, lo que les exigen sus votantes.
La izquierda carga contra "el moderado"
La izquierda andaluza ya da por hecho el pacto de PP y Vox y empieza a explotar ese filón para tratar de desgastar a Moreno. En eso coincidió PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía, que pusieron sobre el espejo al barón del PP al dejarle claro lo que asumía al llegar a un acuerdo con el partido de la extrema derecha en España. "Fuera caretas", coinciden los tres partidos.
“A usted no le preocupa las políticas que Vox quiere impulsar, lo que le preocupa es que no salgan en la foto del Consejo de Gobierno, lo que le preocupa es que en su permanente campaña de marketing no tenga sentado al lado el señor Gavira… El acuerdo con Vox destruye su papel de moderación, le pone al descubierto”, señaló la socialista María Jesús Montero, convencida de que el debate ha sido "un fraude". Con el mismo efecto, José Ignacio García (Adelante Andalucía) usó una fórmula muy eficaz: "¿Vamos a tener un vicepresidente que niegue la violencia machista? ¿Vamos a tener a un vicepresidente que no vaya al 28 de febrero y que diga que Andalucía es una patria islamista de un tal Blas Infante? ¿Vamos a tener un vicepresidente que diga que los niños y niñas trans son enfermos? ¿Vamos a tener a un vicepresidente que niegue el cambio climático, cómo va a ir usted al Comité de las Regiones…?". El líder de Por Andalucía, Antonio Maíllo, también interpeló a Moreno: "¿Me considera usted un enfermo mental? Usted negocia con un partido que considera a los gays enfermos mentales”. En eso está ahora el acuerdo de PP y Vox. En ver qué papel tienen los de Abascal en el futuro Gobierno y Moreno sabe que no es lo mismo firmar un papel que sentarlos en su Ejecutivo y abrirles las puertas de San Telmo.
Fuente: El Correo de Andalucía
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