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El rearme español

La Armada combinará su flota de buques con una flota de satélites para vigilancia y combate

Todo en la guerra en el mar se moverá triangulado con el espacio

Lanzamiento de un misil desde la fragata Juan de Borbón.

Lanzamiento de un misil desde la fragata Juan de Borbón. / Armada

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Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid
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Por detrás, una fragata actuando como centro de mando y nodriza. Por delante, drones aéreos buscando presa. Por debajo, drones submarinos despejando minas. En los alrededores, lanchas autónomas de protección y ataque. Y por encima, muy arriba, el apoyo espacial. Nada que ver con Midway, ni con la guerra de las Malvinas… ni siquiera con los recientes cercos marítimos de Venezuela o Irán, que empiezan a quedar tan viejos como Trafalgar. Ninguno de los viejos conceptos sirven. La Armada trabaja en un planteamiento casi distópico del combate naval del futuro, en el que los buques y sus aviones no podrán ser las únicas plataformas activas. Todo en la guerra en el mar se moverá triangulado con el espacio. Con la próxima generación de fragatas F-110, no habrá despliegue naval español de importancia sin que a la flota de buques la complemente otra flota, pero de satélites.

De hecho “ese futuro ya está aquí; el satélite SpainSAT NG 1 está ya para proporcionar comunicaciones a muy larga distancia”, indica a este diario un alto oficial de la Armada, aludiendo al primero de la pareja de grandes satélites que Hisdesat (de Hispasat) quiere tener operando en 2028.

Esquema del despliegue naval del futuro, con buques, drones y satélites

Pero no solo se trata de satélites de gran tamaño y gran presupuesto. Este martes, en el Cuartel General de la Armada, la firma vasca Satlantis, una de las implicadas en programas de innovación de la defensa en España y Europa, presentaba un patrocino para el buque escuela Juan Sebastián de Elcano; a la vez y con el mismo apellido, presentaba una generación de microsatélites (FlexSat), dotados con cámaras iSIM, y un telescopio, Casper, que capta imágenes muy precisas en un radio de 400 kilómetros. Otra opción que se añade a la baraja potencial de soluciones españolas que busca Defensa para dotar a los buques y a fuerzas en tierra de nueva visión extendida de sus teatros de operaciones.

No obstante, no hay aún ningún contrato específico en marcha, aclaran en la compañía, solo el patrocinio de la próxima travesía del buque escuela, porque Elcano era de Getaria, vasco como la firma, y porque “la exploración en el mar conecta con el espíritu de la empresa”, dicen en Satlantis.

Qué buscan en el espacio

Ha sido el último evento de la serie de acontecimientos relacionados con la aspiración espacial de la Armada. Antes, el 8 de junio, se pronunció el Foro de Pensamiento Naval. En un artículo titulado “Impacto de los sistemas satelitales en las operaciones navales”, dicen sus autores que “la capacidad de observación que proporcionan implica una mayor visibilidad de lo que ocurre en la superficie de los océanos”, pero también “dificulta la sorpresa táctica”.

Los expertos de la Armada creen que la acción de los satélites transparentando el campo de batalla naval aumentará el protagonismo del submarino. En la imagen, entrega del S81 Isaac Peral, en octubre de 2024

Los expertos de la Armada creen que la acción de los satélites transparentando el campo de batalla naval aumentará el protagonismo del submarino. En la imagen, entrega del S81 Isaac Peral, en octubre de 2024 / Armada

La fuente mencionada explica que la Armada -”en realidad todas las de la OTAN”, matiza- busca en el espacio básicamente tres capacidades. La principal, “ver mucho más, mucho más lejos y mucho antes”, o sea, tener en el puente de mando acceso a imágenes precisas tomadas desde el espacio en cortas rotaciones de vigilancia de lo que ocurre en la costa y en el agua circundantes a un grupo naval; por ejemplo, “si un adversario se está moviendo y hacia dónde”.

La segunda capacidad es la sincronización entre plataformas, o “mantener comunicadas y en armonía” a lanchas, drones, aeronaves, fragatas y sus armas de largo alcance.

La tercera no le parece a esta fuente menos importante que las anteriores: que las órdenes del mando naval a sus barcos y a los de sus aliados y las respuestas de los interlocutores fluyan sin que las puedan interceptar electrónicamente, ni copiarlas o escucharlas una fuerza hostil.

Grandes y pequeñas naves espaciales

En el referido artículo de Foro de Pensamiento Naval se señala la necesidad de “constelaciones multiórbita”; y a un formato parecido aspiran parte de los planes de la Armada para 2050, apuntan a este diario las fuentes militares consultadas.

El buque de desembarco anfibio Castilla ha sido el primero en probar una nube 5G propia con apoyo de satélite. Foto Nato Archives

El buque de desembarco anfibio Castilla ha sido el primero en probar una nube 5G propia con apoyo de satélite. Foto Nato Archives / OTAN

Por un lado, los satélites grandes en órbita a 36.000 kilómetros de la Tierra. Cuando esté completa la pareja de los satélites SpainSAT Nueva Generación, sus antenas activas podrán detectar -o geolocalizar- en tres cuartos de la superficie terrestre intentos de cegar o distorsionar su señal. Esas mismas antenas le dirán a un buque, una fragata, por ejemplo, dónde se esconde el interceptor, para que pueda neutralizarlo.

Los mismos satélites podrán asegurar las comunicaciones de esos buques sin depender de sistemas civiles que podrían quedar destruidos en los primeros momentos de una guerra. El buque de asalto anfibio Castilla es el primero que, desde diciembre pasado, está equipado para contar con una nube 5G propia, con apoyo espacial.

Por otro lado, los satélites pequeños orbitando a entre 100 y 2.000 kilómetros de altura, capaces de ver en tierra en unos minutos lo que ven en los grandes satélites en vueltas de un día de duración.

Todo conecta con el programa de las fragatas F-110, la nueva generación de los buques de combate españoles que se construye en es astillero de Navantia en Ferrol (A Coruña). En uno de sus flancos, las F-110 contarán con lo que llaman “espacio multimisión” en el entorno naval. Es el ala que albergará los drones que servirán como corte a los nuevos buques con ayuda satelital.

Por un lado, helicópteros de pilotaje a distancia, para aumentar la capacidad radar del buque. Por otro, drones de ala fija, los UAV, para extender la vigilancia o el ataque a cientos de millas de distancia. Por otro, lanchas autónomas, la USV, que protegerán al buque o atacarán a otras plataformas. Por otro, drones sumergibles, los AUV, para el combate submarino o la limpieza de áreas minadas. En la Armada del futuro, la fragata será ella y sus robots.

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