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Perfil

Juan Fernández, un hombre de consenso para ordenar la nueva etapa del PP catalán

La exmano derecha de Albiol asumió la portavocía del Parlament en 2024 y, dos años después, se consolida como persona fuerte del partido desde la secretaría general

Feijóo abraza la 'fórmula Albiol' y da protagonismo al PP catalán moderado en su congreso

Juan Fernández, secretario general del PP en el Parlament.

Juan Fernández, secretario general del PP en el Parlament. / Jordi Otix

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Gisela Boada

Gisela Boada

Barcelona
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A Juan Fernández (Badalona, 1986) casi todos lo definen con la misma expresión, "trabajador incansable". En política, la fórmula sirve tanto para elogiar una virtud como para describir una manera de estar siempre disponible. Es de los que pisan territorio, un político de organización, acostumbrado a recorrer agrupaciones locales, escuchar cuadros y mantener el contacto. Y, a la vista de su trayectoria, también de los que suben rápido sin hacer demasiado ruido. Este sábado ha sido nombrado secretario general del PPC, en sustitución del histórico Santi Rodríguez.

Vecino del barrio de Llefià, Fernández se formó políticamente en el ayuntamiento de Badalona, una tarea que compaginó en sus inicios con la carrera de Derecho en la Universitat de Barcelona (UB). Empezó en Nuevas Generaciones, se fogueó en la política municipal y ha desarrollado prácticamente toda su carrera en el Ayuntamiento de Badalona, el principal espacio de poder local del PP catalán en los últimos años. Allí fue concejal, después teniente de alcalde y acabó convertido en uno de los hombres de confianza de de Xavier García Albiol. Una mano derecha con oficio de partido, conocimiento del terreno y una banda sonora que encaja con el personaje: Estopa para la raíz de barrio y Oasis o Red Hot Chili Peppers para una gusto musical que, como buena parte de su generación, sigue mirando de reojo a los años noventa.

El portavoz del PP en el Parlament, Juan Fernández.

El portavoz del PP en el Parlament, Juan Fernández. / PARLAMENT

Ala dura del partido

Su perfil encaja con el del dirigente disciplinado. En el PPC se le considera "fiable, aplicado y orgánico", poco dado a salirse del carril marcado por el partido. También se le sitúa en el ala dura en materia de seguridad, donde ha hecho suyo buena parte del discurso que Albiol convirtió en marca electoral en Badalona. En privado, alguna vez se ha resumido su posición con una frase muy gráfica: "Si Albiol está a la derecha, él está a la derecha de Albiol". Más allá de la boutade, la idea ayuda a explicar una parte de su discurso político, centrado en el orden, la calle y la lucha contra la ocupación y la delincuencia.

Su salto a la política catalana llegó en 2024, cuando fue elegido diputado y, casi sin periodo de adaptación, portavoz del grupo parlamentario del PP en el Parlament. La decisión respondía a una apuesta clara. El partido quería trasladar a la Cámara catalana un perfil con oficio municipal, tono directo y capacidad para disputar a Vox uno de los debates donde los populares buscaban marcar posición propia. Poco habituado al foco mediático, Fernández tuvo que aprender rápido el oficio de portavoz que ahora pasa a manos de Lorena Roldán. Las ruedas de prensa semanales le obligaron a exponerse más de lo habitual y a defender una posición poco cómoda: la de un partido cuyas decisiones estratégicas se toman a menudo en Madrid y cuyas disputas internas han alimentado históricamente el interés periodístico. Su estreno generó dudas en algunos sectores del partido, pero con el tiempo ha logrado asentarse y ganar autoridad dentro del grupo.

Dos años después, Fernández completa el ascenso. De concejal a teniente de alcalde, de teniente a diputado y portavoz, y de ahí a secretario general del PPC, cargo que ha asumido este sábado en el congreso de los populares catalanes. El nuevo puesto lo sitúa como mano derecha de Alejandro Fernández, reelegido presidente, y deja una curiosa estampa orgánica: el tándem Fernández-Fernández al frente de la nueva etapa del partido. Ahora deberá ejercer no solo de contrapeso de Alejandro, siempre un alma libre, sino también organizar toda la maquinaria del PP, renovada, y con el objetivo de llegar con el máximo músculo al ciclo electoral de 2027.

Simpatías en todas las familias

La apuesta por él venía de lejos desde que se asumió la salida de Rodríguez. En el PP catalán hacía tiempo que muchos lo veían como un secretario general natural por recorrido municipal, disciplina interna, conocimiento del partido y capacidad para no generar demasiadas resistencias. No es un detalle menor en una formación acostumbrada a equilibrios entre familias, sensibilidades y territorios. Fernández ha logrado levantar simpatías transversales, algo poco habitual en el PPC. Tiene buena interlocución con Génova, encaja en el núcleo de Alejandro Fernández y mantiene puentes sólidos con el entorno de Albiol.

Su relación con Alberto Núñez Feijóo también ha jugado a favor. En Génova lo tienen identificado desde hace tiempo como un cuadro serio, trabajador y útil para ordenar partido. La bendición nacional llegó cuando Feijóo lo incorporó como vocal al Comité Ejecutivo Nacional justo hace un año, un gesto que reforzó su proyección fuera de Catalunya y que ahora facilita su papel como enlace entre la dirección catalana y la nacional.

Juan Fernández en una entrevista con EL PERIÓDICO.

Juan Fernández en una entrevista con EL PERIÓDICO. / Jordi Otix

El PPC coloca así en la sala de máquinas a un perfil de consenso, con oficio municipal, experiencia parlamentaria, buena relación con Génova y capacidad para moverse entre las distintas familias del partido. Fernández no es un dirigente de grandes gestos ni de frases especialmente sofisticadas. Su capital político está en otra parte, en el trabajo constante, el control del territorio y una disciplina de partido que le ha permitido crecer sin convertirse en un problema para nadie. En el PP catalán, eso ya es bastante.

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