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En el Parlament

Rull pide ser "generosos" para acoger inmigrantes en Catalunya durante la recepción de la Flama del Canigó

"Ser catalán es muy sencillo: querer serlo y aprender una lengua que tiene una forma de ser compartida", ha dicho el jefe del hemiciclo catalán

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Josep Rull, presidente del Parlament.

Josep Rull, presidente del Parlament. / ACN

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Gisela Boada

Gisela Boada

Barcelona
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Hace 46 años que el Parlament recibe la Flama del Canigó la mañana del 23 de junio, pocas horas antes de empezar la verbena de Sant Joan, como tradición que simboliza la unidad entre territorios de habla catalana, desde el sur de Francia a las Islas Baleares o la Comunitat Valenciana hasta el Alguer (Italia) o Andorra. "Actualizamos el compromiso con esta nación y lengua", ha declarado el presidente del Parlament, Josep Rull, en lo que ha sido la tercera ceremonia de la Flama que oficializa como segunda autoridad de Catalunya.

"Seamos generosos, acogedores y empáticos, y hagamos partícipes de nuestro legado a las personas recién llegadas. Nuestra sociedad no ha renunciado nunca a incorporar a personas que han venido de otros lugares. Ser catalán es muy sencillo: querer serlo y aprender una lengua que tiene una forma de ser compartida. Somos una nación que no pregunta de dónde viene nadie, sino adónde queremos llegar juntos, por justicia, progreso y libertad", ha declarado Rull en su discurso, en el que ha hecho referencia también a los "intentos" de extinguir la lengua catalana, desde el franquismo hasta la actualidad.

El jefe del hemiciclo ha apelado así a la "hermandad, solidaridad y concordia" entre todos los territorios que hablan el catalán y comparten su cultura, haciendo referencia a los "países catalanes" y a la apuesta por la "unidad" de todas estas zonas frente a las "fronteras administrativas". Esta flama, que se enciende en el Pic del Canigó, una montaña de los Pirineos situada en el sur de Francia, viaja más de 250 km pasando por medio centenar de pueblos antes de llegar al Parlament como símbolo de esta continuidad cultural.

"Somos un pueblo, Catalunya, nos debemos revelar contra quienes lo llaman Catalunya del Nord u Occitania", ha apuntado Rull, que en esta ocasión, y a diferencia de las otras dos ceremonias de la Flama del Canigó, no ha hecho referencia a la falta de normalidad institucional que cree que es que dos diputados de Junts, Carles Puigdemont y Lluís Puig, no estén en el hemiciclo al no tener aplicada la ley de amnistía. En junio de 2024, el presidente del Parlament aprovechó su visita al exconseller Puig en Prats de Molló (Francia) para encender la flama antes de llegar al Palau del Parc de la Ciutadella.

Rull ha reivindicado el acto como uno de los más "simbólicos" que acoge el hemiciclo y ha agradecido a las tres entidades que lo impulsan y custodian la Flama -la Obra Cultural Balear, Acció Cultural del País Valencià y Òmnium Cultural- que actúen como "triángulo virtuoso" de lo que representa el fuego como símbolo de la catalanidad. También ha dado las gracias a los niños de Corbera de Llobregat, que año tras año acompañan "fielmente" esta edición institucional. Entre el público se encontraban varios diputados, miembros de la Mesa y otras personalidades de la sociedad civil.

Tras las palabras de Rull, ha intervenido Xavier Antich, presidente de Òmnium Cultural, quien ha puesto en valor una de las "jornadas más bonitas" para celebrar la "diada nacional dels Països Catalans" desde distintos puntos de los territorios de habla catalana, tantas veces "amenazada" y con "ataques judiciales" y de "algunos gobiernos" en la escuela. "La Flama simboliza aquello que nos une, con la lengua catalana como columna vertebral [...] somos un pueblo de fuego, de Salses a Guardamar, pasando por Andorra y de Fraga a Maó, llegando hasta el Alguer", ha señalado Antich.

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