'Making-off'
Un pulso a Puigdemont que gana Trias: la intrahistoria de la elección de Jordi Martí como alcaldable de Junts en Barcelona
Jordi Martí se convierte en el candidato de Junts en Barcelona y da un toque de atención a Puigdemont al ganar las primarias

Jordi Martí y Josep Rius, en el Ayuntamiento / JORDI COTRINA / EPC

La dirección de Junts ha vivido durante más de un año atrapada en el día de la marmota. El secretario general de la formación, Jordi Turull, ha tenido que enfrentarse durante más de 365 días a la misma pregunta: "¿Cuándo se decidirá el candidato en Barcelona?". La primera respuesta era que antes de la Semana Santa del año pasado, después se aplazó al verano y, cuando se terminó, septiembre, Navidad y otra vez por Semana Santa, pero la de 2026. Ninguno de los plazos acabó siendo el bueno.
A principios de abril, Turull ofreció una conferencia en el Hotel Palace de Barcelona y tuvo que responder por enésima vez al mismo interrogante, y dijo: "En las próximas semanas haremos una propuesta, antes de verano". Esta vez sí. Las primarías de Junts concluyeron este domingo, el día que empezó oficialmente el verano astronómico, pero seguramente el desenlace no ha sido el que Turull visualizó entonces.
Los posconvergentes partían de una victoria en los comicios de 2023 con el regreso del exalcalde Xavier Trias al ruedo, aunque no hubiera tenido el final esperado. La alianza 'in extremis' entre el PSC, los Comuns y el PP le impidió revalidar el cargo y, en su lugar, se coronó a Jaume Collboni. Nadie olvida la respuesta del posconvergente desde el atril y con toda su família en las primeras filas, que ya estaba preparada para festejar: "¡Que us bombin! (¡Que os den!)", espetó Trias, visiblemente enfadado. Pero no dejó el acta de concejal aquel día, porque tenía dos misiones y las dos pasaban por Jordi Martí Galbis.
Antes de dejar el consistorio de forma definitiva, Trias quería oficiar la boda del concejal con su mujer y dejar atado que él sería su sucesor. Le costó más de un año cumplir con los dos compromisos y ya entonces levantó resquemores en las filas del partido. "Lo hizo sin ningún consenso", se queja ahora un dirigente de la formación.

Xavier Trias. / EFE
Martí dejó claras sus intenciones desde el inicio. "No me descarto en absoluto como candidato de Junts en 2027", afirmó a EL PERIÓDICO en otoño de 2024, durante una de sus primeras entrevistas tras ser elegido como líder del grupo municipal. Pero el dedo sucesor del exalcalde no fue suficiente para convencer a la dirección. El expresident Carles Puigdemont tenía en su cabeza otro nombre: el de Josep Rius. La relación de Rius con el presidente del partido y la larga retahíla de cargos que ostenta -vicepresidente, portavoz, diputado y concejal- le situaban en una posición de partida mucho más aventajada. Sin embargo, Martí no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente un puesto que consideraba que se había ganado y que le correspondía por "meritocracia".

Jordi Martí y Josep Rius, en el Ayuntamiento. / JORDI COTRINA / EPC
Las alternativas
Al augurar un pulso entre Martí y Rius, el partido empezó a buscar alternativas. En las elecciones de 2023, la figura de Trias fue más allá de las siglas de Junts y sirvió para volver a unir el antiguo espacio convergente, tras la ruptura entre Puigdemont y el PDECat. El temor era que unas primarias entre los dos aspirantes reabrieran heridas, más aún cuando las voces nostálgicas de la antigua Convergència han ido ganando peso. Se quería evitar como fuera el enfrentamiento interno y también mejorar las perspectivas electorales, pero ni Martí ni Rius podían lucir buenas encuestas. El exconseller Joaquim Forn fue sondeado varias veces para que se aventurara a dar un paso adelante, pero tras su etapa en prisión por el referéndum del 1-O, rechazó la oferta. También oyó cantos de sirena el expresident Artur Mas, pero no fueron a más.
Durante el primer trimestre de 2026, empezó a ganar enteros la figura del empresario Tatxo Benet. Antes de Navidad declinó ser el candidato del partido, pero hubo una segunda propuesta y se lo volvió a pensar. La posibilidad trascendió demasiado pronto y Trias la sentenció en una entrevista: "Alguien ha perdido los papeles. No puede ser verdad", dijo, y Benet dio un portazo definitivo a sus opciones alegando motivos "familiares".
Un golpe de efecto
En paralelo, el partido movió cielo y tierra para que Martí renunciara al puesto. Recibió más de una oferta jugosa del mundo privado, pero las fue rechazando, y cuando ya todo el mundo daba por hecho que la cúpula encumbraría a Rius, dio un golpe de efecto. El "eterno número dos", mote con el que le bautiza un compañero de partido en conversación con EL PERIÓDICO, hizo llegar a la cúpula que mantenía sus aspiraciones y que estaba dispuesto a batirse en duelo en unas primarias. El movimiento, que algunos dirigentes de partido tachan de "deslealtad", descolocó a Rius. Tres días después, el portavoz de Junts dio un paso atrás: "No creo que se deba plantear el proyecto de Barcelona estando al lado o al margen ni de Trias ni de Puigdemont". Su renuncia parecía dar vía libre a Martí, pero no fue así. Aún quedaban varios capítulos por escribir, ya que le brotaron nuevos contrincantes.

Los cuatro candidatos a las primarias de Junts en Barcelona, Jordi Martí Galbis, Pilar Calvo, Jaume Alonso-Cuevillas y Glòria Freixa. / EPC
Turull se reunió con todos los que en algún momento habían dejado entrever su voluntad de presentarse a la alcaldía: Martí, los exconsellers Josep Maria Argimon y Jaume Giró, el abogado Jaume Alonso-Cuevillas y la secretaria primera del Parlament, Glòria Freixa. Solo estos dos últimos decidieron dar el paso, pero aún se sumó otra candidata sorpresa: Pilar Calvo, experiodista y diputada en el Congreso, aupada por la portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, el adjunto a la presidencia del partido, Albert Batet, y el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye. Ante la ausencia de Rius, se entendió que Calvo era la aspirante más próxima a la dirección.
Aún hubo algunos movimientos más para evitar tener que aupar a Martí. "Gente de la dirección del partido me ha pedido que me retire", denunció Cuevillas públicamente el pasado viernes. También se intentó convencer a Freixa para que se sumara a la candidatura de Calvo. Pero nada prosperó. El heredero de Trias echó un pulso a Puigdemont y lo ganó con el apoyo de un 40% de la militancia. Ahora tiene 11 meses por delante, hasta el 23 de mayo de 2027, para prepararse para la queda la batalla definitiva: las elecciones municipales.
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