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Actividad parlamentaria

El Gobierno prepara un fin de curso legislativo intenso contra las acusaciones de "debilidad parlamentaria"

El Ejecutivo contempla aprobar cuatro leyes y dos reales decretos esta semana, la última ordinaria de este periodo de sesiones

Pedro Sánchez, junto a Carlos Cuerpo, Sara Aagesen y Félix Bolaños, en la última sesión de control al Gobierno.

Pedro Sánchez, junto a Carlos Cuerpo, Sara Aagesen y Félix Bolaños, en la última sesión de control al Gobierno. / Marta Fernández - Europa Press

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Miguel Ángel Rodríguez

Miguel Ángel Rodríguez

Madrid
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La orden dada desde el Gobierno hace unas semanas fue clara: meter una marcha más en el Congreso, recuperar leyes que estaban olvidadas en un cajón y desbloquear negociaciones. Con la presión de socios y oposición para que Pedro Sánchez convoque elecciones elevándose y las continuas acusaciones de "debilidad parlamentaria" y "bloqueo", el Ejecutivo empieza ahora a recoger los frutos y prepara un fin de curso legislativo intenso, con la intención de aprobar más de media decena de leyes en el próximo mes y dar los primeros pasos para presentar los Presupuestos Generales del Estado.

"Este Gobierno suma y sigue", aseveró el pasado jueves el ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, tras lograr un pleno de victorias en el Congreso. Unas palabras que mostraban la euforia del grupo socialista, que acabó la semana en pie, autoaplaudiéndose, tras haber esquivado con éxito lo que bien podría haber sido una catástrofe, una votación en la que PP, Vox y Junts iban a exigir el adelanto electoral -la Mesa de la Cámara Baja, con mayoría de PSOE y Sumar, lo vetó-, y con la sensación de haber demostrado que la aritmética parlamentaria, siempre endiablada, aún puede estar de su parte.

La intención de los socialistas, a nadie se le escapa, es repetir esta imagen, la de que el Gobierno gobierna, por mucho que le cueste, y para ello han desempolvado leyes poco conflictivas, han reactivado acuerdos que pueden aunar al bloque de la investidura y han puesto sobre la mesa iniciativas que, aún avocadas al fracaso, servirán para marcar perfil.

Seis leyes en una semana

En esta estrategia de intentar ofrecer una imagen de fortaleza parlamentaria, el primer paso será la próxima semana, la última con actividad oficial en este periodo de sesiones. El pleno del Congreso debatirá la aprobación de dos leyes en las que el Gobierno contará, previsiblemente, con el respaldo de los socios de investidura. Por un lado, una norma para prohibir las terapias de conversión LGTBIQ+ e imponer penas de cárcel a quienes las fomenten. Por otro, la transferencia de la titularidad de la AP-9 a la Xunta de Galicia, lo que saldaría uno de los principales compromisos con el BNG. Ambos textos cuentan ya con el rechazo de PP y Vox.

La próxima semana, también, se aprobará otra norma en la Comisión de Igualdad con competencia legislativa plena -es decir, que no necesitará pasar por el pleno- para ampliar y agilizar el acceso al cribado neonatal (conocido como la prueba del talón) en el Sistema Nacional de Salud. Fuentes socialistas también confían en poder aprobar por esta vía más ágil una ley para reforzar el cumplimiento de la cuota de reserva de empleo para personas con discapacidad en empresas. A estas cuatro normas se sumarían dos decretos que, lo más seguro, serán convalidados por el pleno.

Pero la intención de los socialistas es continuar con esta estrategia en julio, cuando plantean declarar hábiles algunos días para continuar con los trabajos legislativos y convocar dos plenos, según distintas fuentes parlamentarias. De cara a este tiempo de descuento, la intención es aprobar una reforma del Reglamento del Congreso para regular su relación con los 'lobbies', que esta semana ya avanzó con un primer acuerdo; otra ley para reforzar el marco legal sobre discapacidad y dependencia; y una modificación del Código Penal para despenalizar las injurias a la Corona, a los sentimientos religiosos o a las altas instituciones del Estado.

Los Presupuestos

Y julio podría acabar con el primer paso para la presentación de los Presupuestos. Fuentes de Hacienda sostienen que la intención del Ejecutivo es tramitar el proyecto de cuentas públicas en los plazos habituales -si es que estos existen tras tres años sin lograr aprobarlos-, lo que conllevaría debatir en el Congreso la senda de estabilidad y los objetivos de déficit a finales de julio, justo antes del parón veraniego. Salvo giro de 180 grados, Junts volverá a situarse junto a PP y Vox, haciendo decaer este primer paso, lo que obligaría al Gobierno a volver a intentarlo en septiembre para, después, recurrir a la última senda aprobada y elaborar los Presupuestos.

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