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Las claves de la cuenta atrás

Puigdemont y su camino de regreso: los escenarios que se abren cuando el TJUE resuelva sobre la amnistía

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El líder de Junts, Carles Puigdemont. | DAVID BORRAT / EFE

El líder de Junts, Carles Puigdemont. | DAVID BORRAT / EFE

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Carlota Camps

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Barcelona
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"Nos hemos desplazado al corazón de Europa para denunciar la politización de la justicia española y para evidenciar ante todo el mundo el grave déficit democrático que se da en el Estado español". Esta frase, originariamente en francés, la pronunció Carles Puigdemont el 31 de octubre de 2017. Aquel día, el expresident de la Generalitat reaparecía en Bruselas después de la fallida declaración unilateral de independencia. Más de ocho años y medio después, el líder de Junts aún no ha conseguido que se le retire la orden de detención en España, y se arriesga a ser arrestado si cruza la frontera. Sin embargo, esta situación podría cambiar en los próximos meses. O, al menos, eso espera Puigdemont y el resto de la dirección del partido.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) resolverá el próximo 16 de julio si la ley de amnistía cumple con la legislación comunitaria y si la malversación que se atribuye a Puigdemont -y también a los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig- es amnistiable. Junts espera que a partir de entonces arranque un efecto dominó y que los tres dirigentes puedan regresar definitivamente a Catalunya. El resultado del fallo no se conocerá hasta ese día, pero las conclusiones del abogado general de la UE fueron claras. Su aval al grueso de la amnistía da esperanzas a los posconvergentes, ya que en la mayoría de los casos el TJUE dictamina en el mismo sentido o, al menos, lo toma en alta consideración.

Una vez la justicia europea emita el fallo, la pelota pasará al tejado del Tribunal Constitucional (TC), que prevé pronunciarse en septiembre u octubre. Deberá resolver los recursos de amparo de los tres políticos que permanecen en el extranjero, así como los de los dirigentes que siguen inhabilitados. En este grupo están Jordi Turull, Oriol Junqueras y Raül Romeva.

Que el TJUE se pronuncie antes que el TC es clave por dos razones: la primera, porque le da más argumentos para fallar favorablemente; y la segunda, porque complica que el Supremo plantee nuevas cuestiones prejudiciales. Cuanto más explícitamente certifique el tribunal europeoo que la exoneración de los líderes del 'procés' no vulnera la legislación europea, más se desactiva la posibilidad de que el Supremo plantee nuevas cuestiones prejudiciales y vuelva a alargar los plazos. Pero sea como sea, fuentes de Junts confían en que eso no impida que se levante la orden de detención.

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras la última vez que se vieron en Waterloo, en enero de este año.

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, en Waterloo / EFE

Hasta ahora, el TC ha resuelto negativamente las solicitudes presentadas por el expresident para que se le levantara su orden de detención mientras se estudia el fondo de la cuestión. La justificación de los magistrados es que adoptar cualquier decisión sobre esta cuestión anticiparía su fallo definitivo. Esto no debería tener ninguna consecuencia sobre la sentencia final y, de hecho, la actual mayoría del tribunal -6 progresistas frentes a 4 conservadores- debería beneficiar a Puigdemont.

De momento, la Fiscalía y la Abogacía General del Estado ya presentaron sus conclusiones ante el tribunal de garantías el pasado mes de febrero y ambas se posicionaron a favor de amnistiarlos.

Si finalmente el Constitucional resuelve a favor de los intereses del expresident y decide amnistiarlo, entonces el Tribunal Supremo tendrá la última palabra. Junts espera que la resolución del TC sea lo suficientemente clara como para que el alto tribunal no tenga margen de interpretación y obligue al magistrado Pablo Llarena a retirar la orden de detención nacional contra Puigdemont, Comín y Puig. "Si no lo hace, estará desobedeciendo", avisa un dirigente de la formación consultado por EL PERIÓDICO, que recuerda que en 2015, en pleno 'procés', el PP sacó adelante una reforma del Constitucional para que pudiera ejecutar sus resoluciones y sancionar a cargos públicos que las incumplieran. El temor siempre es el mismo, que el TJUE o el TC dejen margen a la interpretación y que el Supremo pueda usarlo para mantener la situación actual.

El regreso del expresident a Catalunya pondría fin a una etapa de casi nueve años en el extranjero y permitiría que Junts y ERC se anotaran una victoria política, aunque con dos años de retraso respecto a la aprobación de la ley de amnistía por parte de las Cortes. Especialmente significativo sería esto para Junts, que podría justificar que su pacto con el PSOE en 2023 tuvo sentido.

Toni Comín y Carles Puigdemont.

Toni Comín y Carles Puigdemont, en el Parlamento Europeo / Junts per Catalunya

Pero su vuelta a España también tendría efectos en clave interna, dentro de Junts. El expresident anunció durante la campaña electoral de 2024 que, si no recuperaba el cargo, dejaría el escaño en el Parlament. Sin embargo, la imposibilidad de regresar hizo que decidiera seguir como diputado y que se mantuviera vacante la posición de jefe de la oposición. No está claro qué hará Puigdemont con este rol cuando regrese, ni tampoco si volverá a liderar la lista de Junts al Parlament, y todo ello mientras dentro del partido hay quien empieza a cuestionar su liderazgo. Lo único seguro es que quiere hacer una gira por toda Catalunya que sea un revulsivo para el partido, pero también que sirva para ensalzar su figura.

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