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Parque del Retiro

Letizia inaugura la Feria del Libro en un Madrid loco por el Papa y Bad Bunny

La Reina acude a la apertura de la 85ª edición, pasea hora y media entre las casetas y se despide de unos escolares aconsejándoles leer más para expresarse y comprenderse a sí mismos mejor

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Letizia, en uno de la docena de puestos que ha visitado este viernes en la Feria del Libro de Madrid.

Letizia, en uno de la docena de puestos que ha visitado este viernes en la Feria del Libro de Madrid. / Mariscal / Efe

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Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
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Madrid se prepara estos días para unos movimientos de masas difíciles de clasificar. El Papa León XIV aterrizará el sábado de la semana próxima en la capital. Bad Bunny encadenará diez conciertos en el Metropolitano. Y en medio de todo eso, entre los futuros cortes de tráfico, los atascos y los hoteles disparados, la Feria del Libro de Madrid intenta hacer una cosa bastante antigua: que la gente siga yendo a comprar novelas al Retiro.

La Reina Letizia saluda a asistentes a la Feria del Libro de Madrid junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la directora del certamen que cada año se celebra en Madrid.

La Reina Letizia saluda a asistentes a la Feria del Libro de Madrid junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la directora del certamen que cada año se celebra en Madrid. / Mariscal / Efe

“Os va a costar un poquito más llegar, pero tenéis que venir”, avisa la directora de la Feria, Eva Orúe, consciente de que este año la edición número 85º competirá no ya con el sofá y las pantallas, el calor o el precio de las cañas, sino contra el Papa y Benito Antonio Martínez Ocasio. Hay algo profundamente madrileño en que una Feria del Libro tenga que estudiar su supervivencia logística entre el Corpus Christi y un concierto de reguetón.

A las once de la mañana, con el Retiro ya convertido en una mezcla de excursión escolar, paseo de jubilados, corredores aprovechando la flexibilidad del teletrabajo y operativo de seguridad, apareció la reina Letizia para inaugurar oficialmente una edición dedicada al humor y la sátira. Madrid amanecía con calor prematuro de junio y ella recuperó un vestido tie-dye azul y blanco de Adolfo Domínguez, sin mangas, que dejaba ver unos brazos tonificados muy comentados por el público en general. Esta mañana de viernes, en la Feria del Libro una podía comprar una edición de "Poeta en Nueva York", de Federico García Lorca (con los originales que entregó en 1936 a José Bergamín), fanzines autoeditados en el estand de Indómitas o hablar de bíceps reales con absoluta naturalidad.

"Cuanto más lees, más conocimientos tienes, mejor te vas a expresar, más vas a comprender todo lo que sucede a nuestro alrededor y a ti misma", dijo Letizia a unos niños

El recorrido duró más de una hora y media. La Reina avanzaba rápido porque el itinerario, con una docena de paradas previstas, está medido al milímetro, aunque a veces se giraba hacia los libreros que se quedaban fuera del recorrido diseñado entre la Zarzuela y la organización de la feria. Veía la cara tristona de quien ve pasar una oportunidad a metro y medio de distancia y se volvía sobre sus pasos, saludaba o se disculpaba brevemente. En estas jornadas todo el mundo quiere un minuto o un selfie. "Say cheese".

Entre la marabunta que seguía el paseo, Cristina, una señora mayor, daba argumentos en voz alta ante los miembros de seguridad para defender su oportunidad de saludar a la Reina. Lleva desde que es Princesa de Asturias viajando de Valencia a Madrid para saludarla en la Feria. Contaba además que está agradecida por las visitas de la Reina a la Comunidad Valenciana tras la dana. Un poco más allá, Aurora, coetánea de Cristina, resumía por qué trataba de vulnerar el cordón de seguridad de forma bastante más sintética: "Soy monárquica hasta las trancas".

Protestas de las educadoras

También hubo espacio para la protesta. "Educamos, no guardamos", "Es educación, no conciliación" o "Lo llaman guardería y no lo es" eran las consignas. Un grupo de trabajadoras de escuelas infantiles que había recibido a la comitiva, a las once en punto, con gritos reclamando bajada de ratios en el ciclo de 0 a 3 años y mejoras salariales consiguieron acercarse a Letizia minutos después para contarles sus reivindicaciones.

Durante el paseo, la Reina se detuvo especialmente con los niños. El Retiro estaba lleno de colegios y excursiones de final de curso, así que la escena más repetida de la mañana fue la de escolares levantando la mano para preguntar cualquier cosa. "¿De qué equipo es?", le lanzó un chaval. "De España", respondió ella.

A Letizia le acompañaban el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el alcalde, José Luis Martínez-Almeida; Orúe, la directora de la Feria, y una pequeña procesión de priodistas y también de representantes institucionales, entre los que estaba Núria Marín, delegada de la Generalitat de Catalunya, que se estrena este año con presencia oficial en la Feria a través de la caseta de Blanquerna. "Nos hemos sentido muy bien acogidos por parte de la organización", decía Marín mientras esperaba la llegada de la Reina. "Queremos estar en Madrid con una presencia normalizada asistiendo a todas las mesas a las que nos convocan que son relevantes para nuestros ciudadanos y ciudadanas y así lo hacemos desde hace año y medio", añadió cuando se le preguntó si era una muestra más de la reconexión entre Cataluña y el resto de España.

En el estand de Libros del Asteroide habló de "Comerás flores", uno de los éxitos editoriales de la temporada, y comentó que le había parecido un libro "necesario". El manuscrito de Lucía Solla Sobral pone el foco sobre las relaciones de poder en las parejas. Más tarde se paró con Pep Olona, fundador de Arrebato Libros y coordinador de Indómitas, el espacio que reúne editoriales independientes, fanzines y proyectos autoeditados.

Letizia, en el pabellón infantil de la Feria, este viernes, con unos niños en un taller de ex-libris.

Letizia, en el pabellón infantil de la Feria, este viernes, con unos niños en un taller de ex-libris. / José Oliva / Europa Press

El recorrido terminó en el pabellón infantil, donde alumnos del colegio Nuestra Señora de La Almudena hacían un taller de ex-libris y grababan programas para Almudena Radio. Uno de los niños le preguntó qué consejo daría para ser un buen periodista. "Leer mucho, el mejor consejo es leer mucho. Cuanto más lees, más información tienes, más conocimientos tienes, mejor te vas a expresar, más vas a comprender todo lo que sucede a nuestro alrededor y comprender también a una misma", respondió.

Después añadió otra frase que probablemente resuma mejor que cualquier campaña institucional lo que la Feria intenta defender cada año en mitad del ruido: "¿Hay algo mejor que la radio y los libros? Para mí, no".

Al terminar el recorrido, Almeida compareció ante los medios para insistir en la idea que sobrevuela esta edición desde hace semanas: que Madrid está a punto de convertirse en un pequeño embudo humano. Explicó que Metro y los autobuses de la EMT reforzarán sus servicios especialmente durante la visita del Papa, entre el 6 y el 9 de junio, cuando el Ayuntamiento calcula que puede llegar a concentrarse un millón y medio de personas entre Alcalá, Cibeles y Recoletos, a escasos metros del Retiro, donde está la Feria del Libro.

No está mal como resumen de ciudad. En apenas unos kilómetros, Madrid será estos días una mezcla de peregrinación religiosa, liturgia musical y procesión de lectores buscando una caseta concreta entre 366 distintas.

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