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GOBIERNO COALICIÓN

Sumar ve al PSOE "en shock" y alerta de una parálisis de legislatura: "No hay nadie al otro lado"

El socio minoritario no se plantea pedir una reunión al PSOE, como hizo con el caso Cerdán o el caso SEPI: "No vamos a azuzar"

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen; en la sesión plenaria en el Congreso este miércoles.

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen; en la sesión plenaria en el Congreso este miércoles. / Eduardo Parra / Europa Press

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Ana Cabanillas

Ana Cabanillas

Madrid
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El nuevo frente judicial al PSOE, con la entrada de la UCO en su sede en Ferraz y la imputación de su gerente, entre otros, fue acogido en Sumar con cierta resignación. Sólo unos días después de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el ala minoritario de Gobierno reclama al socio mayoritario mover ficha en la agenda legislativa para tratar de pasar página, y alerta de la parálisis del ala socialista a raíz de los casos judiciales que afronta el Ejecutivo. Describen a un PSOE "en shock" y "paralizado" tras los últimos episodios judiciales, y admiten las serias dificultades en estos momentos a la hora de legislar: "No hay nadie al otro lado".

"Están en shock", resumían cargos de Sumar, que apuntaban este miércoles que en estos momentos "las posibilidades de hablar [con el PSOE] son las de un diálogo de besugos". El ala minoritaria de Gobierno admite "preocupación" por la situación; no tanto por los casos de corrupción, sino porque estos asuntos "impiden hablar de otras cosas, como vivienda". La estrategia en Sumar sigue siendo aguantar en el Gobierno, con el objetivo de poder gobernar. Algo que está siendo difícil, admiten, por la propia incomparecencia de los socialistas.

Tras la imputación de Zapatero, Sumar ha tratado de marcar agenda planteando medidas, activando trabajos para plantear una reforma del estatuto de expresidentes de Gobierno y reclamando reactivar la ley de lobbies que está parada en el Congreso desde el pasado noviembre. "El PSOE la tiene desactivada", se quejan desde Sumar sobre el proyecto de ley, que se admitió a trámite y está en fase de enmiendas. En la misma situación están las medidas anticorrupción pactadas hace un año o la negociación para volver a sacar un decreto de prórroga de alquiler.

Una parlálisis que algunos atribuyen directamente al noqueo provocado por las causas judiciales en las filas del PSOE, al que reclaman actuar. "El problema es que no hay nadie al otro lado", lamentan. Piden reactivar la agenda legislativa más allá del escenario judicial y ponen como ejemplo la ampliación de permisos de cuidados tras estallar el caso Ábalos: "Siempre hay posibilidad de sacar cosas", zanjan, instando al partido mayoritario de Gobierno a avanzar en leyes para justificar la continuidad en el Gobierno: "Vamos a estar para gobernar, no para cualquier cosa", resumen.

"Cohesiona a los socios"

Las emociones a lo largo de este miércoles fueron una montaña rusa. Antes de las nueve de la mañana y del comienzo de la sesión de control se dio a conocer la entrada de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) en la sede del partido socialista. En un primer momento se planteó la posibilidad de que se enmarcara en la pieza judicial que está bajo secreto de sumario en la Audiencia Nacional y que investiga presunta financiación irregular del PSOE.

En este delito es donde precisamente tanto Sumar como otros socios como ERC habían puesto en numerosas ocasiones la línea roja. Una línea roja también envuelta en matices y que supondrá un punto de inflexión sólo "si se demuestra", en palabras de Antonio Maíllo, que apuntaba a la existencia de una sentencia sobre este asunto. Más tarde se dio a conocer que la entrada de la UCO se enmarcaba en el caso SEPI, derivado a su vez del caso Leire, la fontanera del PSOE. Un giro que el ala minoritaria de la coalición recibieron con gran alivio.

"Que el PP diga que es financiación irregular y sea otra cosa, lo que hace es cohesionar a los socios de Gobierno", señalaba un cargo de Sumar este miércoles. En el grupo parlamentario asumían el cierre de filas con los socialistas, evitando ahondar en la herida -"no vamos a azuzar", avanzan- y uniéndose a la consigna del PSOE de "dejar actuar a la justicia".

Si sobre el caso Zapatero ponían un cordón sanitario asegurando que el expresidente "no es un ministro de este Gobierno", con las nuevas actuaciones judiciales sucede algo similar: lo enmarcan dentro del PSOE y proclaman su limpieza, tratando de nuevo de sacudirse sospecha alguna.

Sin petición de reunión

En esta ocasión existe una diferencia sustancial en la posición de Sumar respecto al caso Cerdán, cuando pidieron una reunión en el Gobierno para pedir explicaciones al PSOE; o tras estallar el caso SEPI y el caso Salazar, cuando pidieron de nuevo una reunión y reclamaron una remodelación de Gobierno que nunca se produjo.

El ala minoritaria de la coalición, ahora descabezada de facto tras la renuncia de Yolanda Díaz de volver a liderarla, no se plantea de momento solicitar reuniones al PSOE ni pedir públicamente información. Así, confían en que obtendrán esa información en privado: "Necesitamos que nos trasladen esa información, esperemos no tener que hacerlo formalmente"; destacaban fuentes bien situadas del grupo parlamentario.

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