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Nueva investigación

Sánchez se centra en negar financiación irregular y el PSOE apela a resistir: “No nos van a doblegar”

La acumulación de frentes judiciales obliga a Sánchez apretar filas entre los suyos y justificar su continuidad

Entrada de la UCO en Ferraz | En directo: última hora

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia este miércoles desde el Vaticano tras su audiciencia con el Papa León XIV.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia este miércoles desde el Vaticano tras su audiciencia con el Papa León XIV. / Fabio Frustaci / ZUMA PRESS

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Iván Gil

Iván Gil

Madrid
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La nueva tormenta judicial en el PSOE ha “sorprendido” al Gobierno cuando todavía no se habían recuperado del ‘shock’ por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. La primera reacción a la defensiva se centró en negar cualquier relación con una presunta financiación irregular. Algo que se encargó de agitar el PP durante la sesión de control en el Congreso, al mismo tiempo que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entraba en Ferraz y antes de conocerse las imputaciones en el marco de la investigación sobre una supuesta trama para “desestabilizar” causas contra el Gobierno. La financiación irregular es la principal línea roja de los socios para dejar caer al Ejecutivo, como recordó el portavoz del ERC, Gabriel Rufián.

Pedro Sánchez salió al paso tratando de desmontar el “bulo de la financiación irregular”. En rueda de prensa desde el Vaticano, tras su audiencia con el Papa León XIV, también defendió a la ahora imputada gerente del PSOE, Ana María Fuentes, “ha llevado las cuentas de manera escrupulosa”. Tanto en el PSOE como en el Gobierno aseguraron enterarse por la prensa de la entrada de la UCO en Ferraz y desconocer los pormenores de la investigación, que sitúa al exsecretario de Organización, Santos Cerdán, al frente de la presunta trama junto a otros investigados como la propia gerente o la exmilitante Leire Díez. Algunos altos cargos incluso reclamaban “tiempo para asimilar las cosas”.

De ‘shock’ en ‘shock’, en el Ejecutivo respondieron cuestionando la “sincronización” entre el PP y los tribunales. Volviendo así a deslizarse por la pendiente del ‘lawfare, aunque apelando en público a la colaboración con la justicia. “Que se investigue todo. No tenemos nada que esconder”, trasladaban por su parte fuentes de la dirección federal socialista sin dejar de apuntar al mismo tiempo que ciertas actuaciones “generan desconfianza en la justicia” al preguntar retóricamente “por qué el PP lo sabía [que la UCO entraría en Ferraz] y nosotros no”. Esto es, que “vayan acompasados”, argumentando que las preguntas de los populares sobre este asunto en la sesión de control “no fueron improvisadas”.

Con el recurrente comodín del ‘lawfare’ desplegado en privado y guardado en público, en el PSOE apelan a la épica de la resistencia. “No nos van a doblegar”, apuntaban fuentes parlamentarias socialistas describiendo la situación que están viviendo como “'o te rindes o te echamos'”.

El eslabón débil del Gobierno siguen siendo los socios, después del aviso del PNV que elevó la presión calificando de “irresponsable” prolongar la legislatura más allá de 2026. Este miércoles en el Senado, tanto los nacionalistas vascos como Junts se abstuvieron en el Senado a una moción del PP para convocar elecciones. Por el momento, ambos han asegurado que no apoyarían una moción de censura que necesitaría a Vox en la ecuación.

“Calma chicha” entre los socios

El portavoz de los socialistas en la Cámara Alta, Juan Espadas, hasta se permitió replicar al PP que “no tienen capacidad o lo que hay que tener para presentar una auténtica moción de censura en el Congreso, que no es otra que un proyecto de Gobierno que no tienen, un candidato que no parece tenerlo claro y, sobre todo, los votos suficientes”. Otras fuentes de la dirección del PSOE aseguraban respecto al apoyo de los socios que “no les queda otra”, en referencia a la falta de alternativa.

En el Ejecutivo se refieren a una “calma chicha” entre sus socios. Sin embargo, ya no se atreven a descartar otro tipo de sustos porque “cuando se acercan elecciones municipales todo el mundo empieza a marcar su propia agenda”.

Precisamente, el jefe del Ejecutivo tuvo que esforzarse desde la Ciudad del Vaticano en justificar su hoja de ruta para alargar la legislatura y no adelantar elecciones. Lo hizo escudándose en la necesidad de desplegar los fondos europeos y en combatir las consecuencias económicas de la guerra. El mantra de la “estabilidad” como sinónimo de agotar la legislatura. En las filas socialistas siguen conjugando el verbo “aguantar”.

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