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Imputación de Zapatero

Génova intenta alejar el foco de la moción de censura aunque crecen las voces en el PP que presionan a Feijóo

La aritmética parlamentaria, con la necesidad del apoyo de PNV y Junts, marca la complejidad de una hipotética moción de censura

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, preside la reunión del comité de dirección del PP en la sede nacional del partido en Madrid.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, preside la reunión del comité de dirección del PP en la sede nacional del partido en Madrid. / DAVID MUDARRA -PP

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Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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Alberto Núñez Feijóo intenta estos días mantener la cabeza fría y medir mucho sus pasos ante el tsunami político que supone el 'caso Zapatero'. El líder del Partido Popular (PP) presidió este lunes la reunión ordinaria del Comité de Dirección de los populares y tras la misma el portavoz nacional, Borja Sémper, salió a la sala de prensa a tratar de alejar el foco de un asunto que corre en paralelo, y que no hace sino crecer, por razones obvias, según se suceden las novedades sobre la investigación al ex presidente del Gobierno, que la semana que viene tiene su primera cita con el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama. Se trata de la posibilidad de que el líder de la oposición presente una moción de censura, el mecanismo por el que Pedro Sánchez logró desalojar de la Moncloa a Mariano Rajoy después de la sentencia del mismo tribunal que investiga ahora a Zapatero sobre la trama Gürtel. La semana que viene se cumplirán ocho años.

Sémper se acogió a las palabras este domingo del presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Aitor Esteban, asegurando que en las actuales circunstancias sería una "irresponsabilidad" mantener hasta el final la legislatura. "Entiendo la ansiedad y entiendo el interés informativo, y a pesar de que me vayan a repetir la pregunta a la respuesta que yo me estoy adelantando, se lo tengo que decir: si el Partido Nacionalista Vasco cree de verdad que alargar esta situación es irresponsable, el Partido Nacionalista Vasco debe asumir que seguir sosteniendo esta situación también es irresponsable. Las palabras solo no valen".

Pero eso no impidió que la rueda de prensa versase casi en exclusiva sobre la posibilidad de la moción, un instrumento que se ha empleado seis veces en medio siglo de democracia -las dos últimas después de la de Sánchez, protagonizadas la legislatura pasada por Vox- y que solo en 2018 fue una vía efectiva para alcanzar la Presidencia del Gobierno. El mensaje que Sémper se empezó en desplegar, y que otras voces reiteran en privado, es el de que el foco debe estar ahora en Moncloa y en Ferraz y no, en modo alguno, en Génova.

La aritmética y la última palabra

Aunque no es menos cierto que crecen las voces que presionan a Feijóo a favor de una moción, sea esta o no "instrumental", como se especula estos días, es decir: destinada al único fin de casi sin solución de continuidad disolver las Cortes y volver a convocar a los españoles a las urnas. Y quienes así opinan esgrimen argumentos como el de que en realidad no es tan poco el tiempo que quedaría para las próximas elecciones generales, si finalmente Sánchez (nadie puede predecir ahora mismo si la evolución de la investigación sobre el expresidente y ex secretario general del PSOE le obligará a otra cosa) apura el plazo al máximo, sobre lo que hay sospechas crecientes en la derecha.

O, por ejemplo, que de cara a esa cita con las urnas, y precisamente con un caso como el de Zapatero encima, la Moncloa es no solo una plataforma de proyección, sino que desde ella se controlan, a juicio de los populares, resortes que benefician a quien está en la Presidencia, como, siempre según la visión del primer partido de la oposición, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) o Radio Televisión Española (RTVE).

En cualquier caso, y como dicta la aritmética y recuerdan los menos partidarios de una operación así, nada sería posible sin el apoyo del PNV y/o de Junts per Catalunya, que siempre dan pasos adelante, como las citadas palabras de Aitor Esteban este domingo, combinados con otros atrás, pues tan pronto como este lunes los peneuvistas han matizado su mensaje, asegurando que pedirle a Sánchez un adelanto electoral no significa, necesariamente, mandar un mensaje de apoyo a Feijóo. En realidad, de la imposibilidad de combinar al mismo tiempo el apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos con los votos de Vox ya supo Feijóo en carne propia cuando intento sin éxito su propia investidura en 2023, antes de la que finalmente acometió el propio Sánchez. La última palabra, huelga decirlo, la tiene el ex presidente de la Xunta de Galicia, quien desde su atalaya privilegiada escucha ahora y sopesa los argumentos a favor y en contra de lo que sería, sin duda, la gran campanada política del año.

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