Negociación de los presupuestos
PSC, ERC y Comuns pugnan por abanderar la línea orbital de tren a un año de las municipales
Los tres partidos tienen motivos de movilidad, pero también electorales para resucitar un proyecto de dos décadas
La línea orbital ferroviaria: un trazado de 120 kilómetros que quiere transformar la movilidad metropolitana
La línea orbital ferroviaria gana una nueva estación en Sitges en un día
ERC propone una línea orbital ferroviaria de 5.200 millones para dar el sí a los presupuestos

Imagen de archivo de una protesta contra el mal funcionamiento de Rodalies. / Jordi Otix
La línea orbital de tren que pretende unir Vilanova i la Geltrú con Mataró sin pasar por Barcelona vuelve a estar de moda pese a que es una infraestructura que lleva más de dos décadas guardada en un cajón. Su resurrección ha llegado en esta legislatura porque, en algún momento u otro, la han reclamado los Comuns, el PSC y ERC. Finalmente, ha irrumpido en el primer plano porque ha servido para desencallar los primeros presupuestos de Salvador Illa. No es casualidad: los tres partidos tienen motivos de movilidad, pero también electorales, para defenderla.
En el mandato actual, los primeros en situar esta demanda sobre la mesa fueron los Comuns. En el pacto de investidura que firmaron con el PSC en julio de 2024, incluyeron la exigencia de "impulsar la movilidad sostenible en la segunda corona metropolitana" a través de una "línea orbital ferroviaria". Un año más tarde, en junio de 2025, pactaron iniciar el estudio pertinente, el primer paso para que algún día la infraestructura fuera una realidad.
Esa fue la primera dosis de orbital. La segunda llegó en noviembre del año pasado, cuando el Govern socialista presentó su Estratègia Ferroviària de Catalunya 2025-2050. Allí se diseñó la hoja de ruta de la movilidad sobre raíles para los próximos 25 años y se anunciaron dos grandes ejes ferroviarios estructurales para cambiar el mapa de trenes de Catalunya. La orbital fue uno de ellos. No generó demasiado ruido.

El president Illa y Jéssica Albiach (Comuns) en la firma del pacto de investidura. / JORDI OTIX
El impulso final llegó cuando, a principios de este año, la negociación de los presupuestos de 2026 embarrancó y amenazó con derivar en unas elecciones anticipadas. ERC y el Govern buscaron un proyecto que pudiera acercar a los republicanos a las cuentas y volvieron a recuperar la línea orbital. Esta vez, con una novedad: se convocó una comisión bilateral Estado-Generalitat para comprometer al Gobierno central a poner el dinero necesario, 5.200 millones de euros en 15 años. No es una garantía, pero es un paso más.
Argumentos de todo tipo
La apuesta por la línea orbital tiene argumentos confesables e inconfesables. Entre los primeros, está la defensa de que los habitantes de la segunda corona metropolitana merecen una línea de tren que les conecte entre sí sin tener que pasar por Barcelona. Una línea que irá de Vilanova i la Geltrú a Mataró pasando por Sitges, Vilafranca, Martorell, Terrassa, Sabadell, Mollet y Granollers. Esto debería reducir la radialidad de la mayoría de infraestructuras de Catalunya, que priorizan su paso por la capital, y descongestionar el tráfico de grandes vías como la AP-7.

Oriol Junqueras y Ester Capella (ERC) presentando la línea orbital en la sede del partido. / Quique García / EFE
Esta línea tendría otra bondad tanto para los Comuns como para ERC: intentar enterrar para siempre el proyecto de cuarto cinturón, una infraestructura también pensada para el arco metropolitano, pero en este caso para el coche. Con el tren orbital, enviarían el mensaje de que el transporte ferroviario se impone al vehículo privado.
Tres millones de habitantes
Pero también hay argumentos menos confesables. El principal es que se trata de un proyecto que impactaría en algunas de las zonas más pobladas de Catalunya más allá de la comarca del Barcelonès y, por lo tanto, tendría una potencial rentabilidad electoral. Entre el Vallès Occidental, el Vallès Oriental, el Baix Llobregat y el Maresme suman casi 2,8 millones de habitantes. Si se añaden el Garraf y el Penedès, se superan los tres millones.
Para el PSC, ERC y los Comuns, poder apuntarse un logro como la línea orbital sería munición electoral de cara a las elecciones municipales de dentro de un año en una zona con una fuerte disputa por el voto progresista. Un caladero de votos de primer orden. Además, en el caso del partido de Junqueras y el de Albiach, intentarán exhibir que su apoyo sostenido al Govern de Illa durante esta legislatura no ha sido en vano.

Pasajeros a la espera de un tren de Rodalies en la estación de Mataró, que sería cabecera de línea de la futura orbital ferroviaria. / Zowy Voeten / EPC
La defensa de la línea orbital también entraña riesgos. El principal es el de generar de nuevo la frustración de una promesa incumplida si esta vez tampoco se consigue avanzar. Hay que tener en cuenta que este es un proyecto que empezó a impulsar el Govern tripartito en 2004. Seis años después, en 2010, se llegó a definir el trazado y se comprometieron 4.000 millones de euros del Ministerio de Fomento de José Blanco. Incluso se llegó a prometer que su entrada en funcionamiento sería en torno a 2026. Catorce años después, la línea orbital sigue estando de moda, pero no ha avanzado ni un kilómetro. El PSC, ERC y los Comuns han dado un paso para intentar que esto empiece a cambiar. Un movimiento con oportunidades y con riesgos.
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