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Elecciones municipales de 2027

La candidatura de Junts en Barcelona aviva la pugna entre el núcleo de Puigdemont y el sector convergente

Martí, Cuevillas, Giró, Argimon y Freixa: los posibles candidatos de Junts a la alcaldía de Barcelona

Jordi Martí y Josep Rius, en el Ayuntamiento de Barcelona.

Jordi Martí y Josep Rius, en el Ayuntamiento de Barcelona. / JORDI COTRINA / EPC

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Carlota Camps

Carlota Camps

Barcelona
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A Junts le hubiera gustado poder lucir candidato en Barcelona durante la convención municipalista prevista para el próximo 30 de mayo. Pero, finalmente, ocurrirá todo lo contrario. Lejos de despejar las incógnitas de los últimos meses, el partido llegará a la cita con unas primarias a la vista, un desenlace que la dirección había intentado evitar desde el primer momento. El objetivo era no abrir una batalla interna que lastrara aún más sus expectativas electorales, ya de por sí poco favorables según las encuestas, pero el partido se ha acabado embarcando en una especie de montaña rusa, de final incierto, a un año de las elecciones. "Hemos tardado tanto en decidir el candidato que al final tenemos el peor escenario", lamenta un miembro de la dirección.

La formación liderada por Carles Puigdemont parecía haberse pacificado, tras un comienzo accidentado, con la salida de Laura Borràs de la presidencia del partido y el regreso a los mandos del expresident en octubre de 2024. Sin embargo, la elección del alcaldable en la capital catalana ha reabierto heridas que vienen de lejos. "No creo que se deba plantear el proyecto de Barcelona estando al lado o al margen ni del alcalde Xavier Trias ni del president Puigdemont", denunció Josep Rius en la carta en que comunicó que se retiraba de la carrera electoral. Tres días antes, el actual líder municipal, Jordi Martí Galbis, había comunicado -y publicitado- que seguía interesado en encabezar la papeleta. "Es un desleal", denuncia otro dirigente de la formación por las formas en las que se ha expresado el edil.

Una salida de consenso

La cúpula posconvergente hacía meses que intentaba buscar una salida de consenso que evitara unas primarias entre Rius -próximo a Puigdemont- y Martí -sucesor de Trias-, por las connotaciones que podría tener el resultado de la votación, más allá de la capital catalana. Hace meses que un sector del antiguo espacio convergente presiona para que Junts recupere su herencia y pone en duda el liderazgo de Puigdemont. Públicamente, pocos lo han expresado así y siempre lo han hecho con matices, pero uno de ellos fue el propio Trias. En una entrevista a EL PERIÓDICO en diciembre, aseguró que era "imposible" dirigir un partido desde el extranjero. También el expresident Artur Mas, en Regió 7, insinuó que el expresident "no era capaz de aglutinar" todo lo que había representado Convergència, aunque después apuntó que se le había malinterpretado.

Con todo este contexto encima de la mesa, existía el temor de que las primarias en Barcelona se convirtieran en un duelo entre "la vieja Convergència y Puigdemont", reconoce uno de los consultados, que añade: "Si quieren, que se presenten a un congreso del partido, pero que no hagan maniobras raras". Otras fuentes de la dirección, en cambio, descartan que se pueda plantear la batalla barcelonesa en estos términos y reconocen el derecho de Martí a presentar su proyecto, algo que ya anunció en otoño de 2024, cuando fue designado líder municipal.

Jordi Martí y Josep Rius, en el Ayuntamiento de Barcelona

Jordi Martí y Josep Rius, en el Ayuntamiento de Barcelona / JORDI COTRINA / EPC

La jubilación de Trias

La disputa entre Martí y Rius comenzó entonces, con la jubilación de Trias. El partido consiguió en 2023 una inesperada victoria con el regreso del exalcalde, una candidatura que también sirvió para reunificar el espacio convergente después de la ruptura entre Puigdemont y el PDECat en 2020, pero no fue suficiente para gobernar. Un año después de los comicios, Trias decidió dejar definitivamente el Ayuntamiento, pero no sin antes señalar a quien quería como sustituto: Martí. "Lo hizo sin ningún consenso", se queja ahora un dirigente del partido. Puigdemont hubiera preferido que lo fuera Rius, que ya cuando fue situado en la lista de las municipales de 2023, se especuló con que sería el candidato en 2027.

Ante esta situación, la dirección empezó a buscar un candidato de consenso que evitara la batalla interna. Y también que mejorara las perspectivas electorales. Quien más cantos de sirena oyó fue el exconseller Joaquim Forn, pero no se dejó seducir y rechazó por completo volver a la primera línea política tras su paso por la cárcel. También el nombre del expresident Mas estuvo sobre la mesa. Él mismo explicó en público que fue sondeado por el partido, aunque su relato de los hechos difiere del de la dirección del partido, pero, sea como sea, tampoco quiso dar el paso.

Y aún apareció otra opción más, la del empresario Tatxo Benet, que tampoco acabó de prosperar, especialmente después del veredicto que lanzó Trias en una entrevista en RTVE: "No creo que sea verdad. Alguien ha perdido los papeles", sentenció el exalcalde. Benet acabó rechazando la oferta alegando motivos "familiares".

En paralelo, se llegó a ofrecer a Martí varios puestos en el sector privado para que renunciara a la batalla y, en varios momentos, se dio por hecho que habría entendimiento. A finales de abril, se daba por hecho que Puigdemont nombraría a Rius. Finalmente, no ha sido así. Martí ha dado un paso adelante, Rius ha dado un paso atrás y han aparecido otros posibles candidatos: Jaume Giró, Josep Maria Argimon, Glòria Freixa y Jaume Alonso Cuevillas están valorando sus opciones. Tienen tiempo para decidir si se presentan a las primarias hasta el 4 de junio.

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